Cordillera de Los Andes: Antiguas leyendas y relatos vinculados con la minería

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La cordillera de los Andes en todo su esplendor alberga infinidad de mitos y leyendas.


La majestuosa cordillera de los Andes es un área colmada de relatos, leyendas o mitos acerca de la minería. Esta literatura o etnoliteratura, como la denominan algunos antropólogos, tiene origen en antiquísimas tradiciones andinas, a veces recreadas por la cultura europea o también fruto del imaginario de los mismos conquistadores.

Las montañas son concebidas por los indígenas como un ámbito henchido de energía o de diversas deidades. Un personaje mítico mencionado por antropólogos ecuatorianos es la «mama-huaca». Este ser sobrenatural se lo ubica en la parte sur de Ecuador y en las montañas centrales peruanas. La «mama-huaca» posee cantidad de atributos o propiedades. En cuanto a la minería se dice que es poseedora de grandes cantidades de metales preciosos, especialmente de oro, metal que tiene la forma de semillas de habas, de mazorcas de maíz y de peines o barras. El oro que almacena despide resplandores azulados en determinados meses del año indicando de esta forma su presencia, pero los hombres al ir a buscarlo observan que siempre y repentinamente se traslada a otro lugar o se hunde en las profundidades de la tierra.

La actividad minera en la cordillera de los Andes es fuente inagotable de historias y tradiciones que han pasado de generación en generación.

Otro ente que se relaciona, especialmente con los pirquineros, y que tiene como escenario las montañas de la provincia de Jujuy, es «el Tío», llamado de esta manera por los mineros. Según sus creencias, antes de explotar una mina deben tener el beneplácito de este ser, que habita en las profundidades de la tierra y que es el dueño de las vetas de oro y plata. Para «ganarse» su permiso le consagran una serie de ofrendas, como hojas de coca o chicha. Se dice que «el Tío», suele adoptar la forma de un enano, de ojos fulgurantes y ataviado como minero, como también tiene el poder de metamorfosearse en sapo o serpiente. Además, se expresa que los mineros le temen, pues cuando no cumplen con lo pactado, esta entidad los castiga con enfermedades e incluso con la muerte.

Y si vamos a San Juan nos encontramos con varias «historias», acerca de esta actividad, como las legendarias «Labranzas de Osorio» mencionadas por el historiador Ignacio Delgado en una de sus obras. Otro ejemplo es la leyenda de «Juan Virgen» o «Juan el pobre», el «gigante de Pie de Palo», los fantasmas o almas en pena que deambulan por los túneles de las Minas de Hualilán y un ente de forma de ave que Marcos De Estrada lo registra con el nombre de «allicantu».

En general estas leyendas contienen un mensaje ético-moral, pues ponen límite o castigan la descomedida codicia del hombre.

Por el Prof. Edmundo Jorge Delgado

Magister en Historia

Diario de Cuyo