¿Qué hay detrás de los acuerdos Argentina-China para un Polo Logístico Antártico?

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Argentina y China dieron un paso más en sus relaciones al firmar un acuerdo de cooperación militar bilateral y explorar la posibilidad de instalar un centro operativo en la puerta de entrada a la Antártida. ¿Por qué? Sputnik conversó con el especialista en las relaciones del gigante asiático con Latinoamérica Carlos Moneta, que analiza el panorama.


Por Francisco Lucotti

Durante la visita al país del ministro de Defensa chino, el general Wei Fenghe, su par argentino, Oscar Aguad, resaltó el interés de empresas estatales de ese país por participar en las licitaciones para construir un Polo Logístico Antártico en Ushuaia, ciudad más austral del mundo, en la provincia de Tierra del Fuego.

En ese sentido, el experto argentino Carlos Moneta, académico de la Universidad Tres de Febrero, prevé el interés por la exploración y explotación de recursos naturales en este área virgen en los próximos 20 años, algo que puede generar muchos debates.

La señal que China lanza a América Latina

La expectativa por el desarrollo de este centro de operaciones está vinculado a la potencialidad de los recursos naturales del sexto continente y sus aguas, por debajo de los 60 grados de latitud sur, en el que Argentina juega un rol fundamental como puerta de entrada a un mar de posibilidades económicas.

«Pese a la energía eólica y las nuevas formas [de producción energética limpia], que son bienvenidas, todavía siguen siendo centrales los hidrocarburos. Además, en Antártida se han hecho multitud de estudios sobre sus recursos naturales y ahí hay una gran riqueza en productos minerales como los polimetales», sostuvo el académico.

¿Qué se espera para la Antártida en las próximas décadas?

«Va a haber mayor conocimiento, las empresas del sector de hidrocarburos especializadas en perforación offshore van a avanzar en su capacidad técnica y suponemos también en su capacidad para prevenir derrames y explosiones. Dependiendo de la necesidad mundial que haya, es muy probable que países y compañías a futuro estén interesadas en explotar allí», anticipó.

Este tipo de explotaciones hoy no están permitidas y se limita las acciones a la investigación científica. Moneta explicó que es esperable que haya una gran presión para que esto no se realice debido al impacto ambiental, como ocurriera en 1988, cuando se evitó regular la minería. En 1990, se firmó el Protocolo de Protección Ambiental del Tratado Antártico, que prohíbe toda actividad extractiva.

Sin embargo, en caso de que prosperen las iniciativas, los países adheridos al Tratado que no tienen la capacidad para realizar estas operaciones, se verían en condiciones de inferioridad ante las potencias mundiales y las empresas.

El Tratado Antártico cuenta con 54 países adscriptos y tiene una cláusula que permite convocar a una conferencia que podría llegar a modificar algunos de los acuerdos firmados, en caso de recibir la aprobación de una mayoría de los miembros, explicó Moneta.

Argentina ante una oportunidad

En este contexto, una base de provisiones, depósito y reparaciones en Ushuaia con soberanía nacional se convierte en un punto clave para el ingreso a la Antártida. Es un proyecto que tiene la Armada argentina desde hace años y que no tuvo hasta ahora apoyo de los gobiernos, contó el académico.

Para Moneta, un acuerdo con China «a través de una co-sociedad es de interés nacional». Es decir, instalarse con una base en Ushuaia «le daría a Argentina, en un potencial escenario futuro, una posición relativamente privilegiada», pero el país no tiene la capacidad de explotar, por lo que necesita socios.

«Lo ideal es que se trate de una empresa que fuera más de la mitad argentina para tener el control, y que pudiera haber un tercer país asociado», evaluó.

¿Por qué China?

El académico explica que el conflicto entre Argentina y el Reino Unido por la ocupación de las Islas Malvinas es un factor clave. «Ni la comunidad europea ni Estados Unidos, que han apoyado totalmente la posición británica en términos generales de geopolítica en el Océano Atlántico, podrían ser socios que nos dieran condiciones de confianza y credibilidad, no en una condición actual sino pensando en devenires futuros», sintetizó Moneta.

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