Catamarca, YMAD: Condenados a la esquizofrenia

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La reciente visita del presidente del directorio de YMAD, Santiago Francisco Albarracín, también conocido como “43/70”, por estar “en el humo”, colocó a los propietarios teóricos de la franquicia “Cambiemos” en Catamarca ante la paradójica situación de honrar a los mismos personajes que sus adversarios, que manejan el Gobierno provincial, pero no son adherentes del presidente Mauricio Macri, al menos de la boca para afuera.


La presencia de Albarracín fue particularmente ilustrativa sobre la esquizofrenia a la que se ven condenados el radicalismo y el PRO catamarqueños.

Conviene prescindir en principio de los matices que pueden advertirse en las posturas sostenidas por los socios, aunque no sean menores.

Han de consumir cantidades hectolítricas de Hepatalgina. Férreos objetores de la política minera gubernamental, contra la que incluso han planteado denuncias penales, los jerarcas del FCS/Cambiemos tuvieron que digerir la afrenta de ocupar rol secundario en los fastos de recepción. No es la primera vez, por cierto, pero en este caso el trago fue más amargo, precisamente porque la crítica a la gestión minera del Gobierno es viga estructural de su política.

Donde manda capitán no manda marinero. La Casa Rosada bajó la orden de participar de los homenajes a Albarracín, por mucho que comparta funciones en el directorio de YMAD con los peronistas, antes kirchneristas, Ángel Mercado y Daniel Barros.

El acatamiento fue parcial. Unos pocos legisladores radicales participaron del acto oficial en Casa de Gobierno y aguantaron con gesto diplomático la defensa encendida que la gobernadora Lucía Corpacci hizo de su política minera, sazonada con reconvenciones de otros actores por la falta de de acompañamiento de la oposición local, tan diferente a la conducta amigable que el Gobierno de la Provincia tiene con el de la Nación, pese a enarbolar banderías distintas. Para colmo, Albarracín firmó un convenio con la sospechada CAMYEN como si tal cosa.

Después “43/70” Albarracín se reunió con el grueso del FCS/Cambiemos, en ambiente más íntimo. Los detalles del encuentro no trascendieron, como suele ocurrir entre amantes clandestinos. Carecieron de todas formas hasta del interés que engalana a los romances torrentosos.

Prescindibles

Como en cada incursión nacional ocurre lo mismo, quizás es tiempo de concluir que se asiste a una dinámica invariable que acaso constituya el problema conceptual central de la oposición catamarqueña. No se trata de una cuestión de mero corte protocolar, sino de de una táctica que la Nación sigue empujada por sus propias necesidades.

Si se exceptúan algunas declaraciones de ocasión, disculpables, comprensibles, por razones de proselitismo, el Gobierno de Catamarca ha avalado todas las políticas nacionales sin excepción.

Esta actitud podrá obedecer también a necesidades administrativas provinciales, pero no hace diferencia ¿Qué importancia tiene lo que se diga frente a lo que se hace?

En el Congreso, los legisladores nacionales del Gobierno votan con “Cambiemos” con firmeza que debe medirse a partir de la adhesión a la reforma previsional, de polémico trámite no exento de connatos violentos. La gobernadora Lucía Corpacci habrá tragado su dosis de bilis, pero firmó el Consenso Fiscal. El intendente capitalino, Raúl Jalil, no solo respalda a Macri de acto, sino también de palabra.

Radicales y macristas tienen que estar preguntándose si en la Casa Rosada no los considerarán a esta altura prescindibles, superfluos en una provincia que no llega al 1% del padrón y depende del flujo de recursos del Tesoro nacional para asegurar su cadena de pagos.

Ser o no ser

Los argumentos ensayados por la UCR catamarqueña para justificar la negativa a firmar el pacto fiscal municipal, pieza complementaria e inescindible del pacto fiscal que Corpacci firmó con el Gobierno nacional encabezado por Macri, merecen mención especial en la historia del funambulismo. El macrismo catamarqueño se opone a lo que el macrismo nacional fomenta.

La solución del dilema del FCS/Cambiemos, referencia formal de la Casa Rosada, pasa por encontrar una fórmula para ser oposición a un Gobierno provincial cada vez más afín al poder nacional. Es un problema de identidad, ya que el Gobierno provincial le disputa la identidad macrista.

Una tentativa de solución en ese sentido fue el pedido de la “Guardia Vieja” del macrismo provincial al ministro de Defensa de la Nación, Oscar Aguad, para que la Dirección de Fabricaciones Militares apele el fallo de la Justicia Federal que desestimó una denuncia penal contra la CAMYEN por supuestas malversaciones en la explotación del yacimiento de rodocrosita Minas Capillitas. De esto hace una semana. Pese al tono intimatorio de la requisitoria, aún no se conoce la respuesta de Aguad.

Interna macrista

No es del todo justo ensañarse con los radicales y Pros catamarqueños. Tienen que desplegar sus esfuerzos en una provincia donde es imposible prescindir del auxilio nacional, en una coyuntura en la que no se alza ante la facción que comanda Macri -por ahora, es prudente aclararlo- ninguna alternativa con posibilidades de desbancarlo. Esta ausencia de un espacio opositor potente y competitivo de envergadura nacional condiciona al Gobierno de la Provincia, que se ve obligado a ejercitar un macrismo de facto para no perecer en la paralización administrativa.

Es el país que toca. Los gobernadores peronistas se aprestan a desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales con el propósito de resguardar sus poderes territoriales ante lo que avizoran como una victoria indefectible de Macri en su intento reeleccionista el año que viene. Tal estrategia les permitirá despegar de los compromisos devenidos de la meneada lealtad.

De modo que habrá macrismo formal, con el naipe expuesto, y macrismo informal, reticente si se quiere, en defensa propia.

De modo que el FCS/Cambiemos de Catamarca tiene que ver qué hace para desplazar a un oficialismo provincial que la Nación, por lo visto, no tiene el menor interés en combatir.

Podría ser bueno. Si en resumidas cuentas, de frente o de costado, porque el peronismo no tiene más remedio, lo que se librará es una interna macrista, y allí cobrarán mayor relevancia los factores estrictamente provinciales

El Ancasti