La ratio oro/plata, que mide el número de onzas de plata que se necesitan para adquirir una de oro, alcanzó a mediados del mes de noviembre su nivel máximo de los últimos 25 años, con 86 onzas de plata por onza de oro. Los analistas atribuyen esta subida a la fortaleza del dólar, que ha lastrado los precios de ambos metales preciosos, y que ha sido provocada por el anuncio de la Reserva Federal estadounidense de que seguirá subiendo los tipos de interés.


por José Ángel Pedraza

La plata reaccionó con una caída más acusada que el oro a la subida del dólar, lo que ha provocado que la ratio que compara ambos metales preciosos haya escalado hasta 86, un nivel que no se veía desde hace 25 años y que significa que la plata se encuentra muy infravalorada.

Según explica desde The Daily Coin Peter Schiff, el oro también se muestra infravalorado a la luz de los últimos acontecimientos: “el oro es un activo infravalorado. El llamado boom económico es en realidad una burbuja gigante que está empezando a perder aire. La Reserva Federal va a tener que cambiar su política monetaria en un futuro muy cercano”.

En estas circunstancias, los expertos recomiendan aprovechar la circunstancia de que el oro y la plata están infravalorados para invertir en ellos. Según Schiff, “si no quiere hundirse, necesita protegerse, proteger su patrimonio. Para ello tiene que comprar oro y plata, y hacerlo ahora”.

La amplitud de la brecha abierta entre el oro y la plata indica que la plata está infravalorada de una manera mucho más significativa. Según los analistas, este metal se ha contagiado de la debilidad de otros metales industriales como el cobre, que ha perdido más de 60 centavos por libra desde que alcanzara su precio máximo el pasado verano.

Sin embargo, hay razones para confiar en la plata, ya que se espera que la llamada “revolución de la energía verde” dispare la demanda de plata por parte de la industria durante los próximos 30 años.

Es la segunda vez en lo que llevamos de 2018 que la ratio oro/plata alcanza niveles semejantes. El pasado mes de septiembre subió hasta 85, un nivel que ha batido en su última subida. Hay que remontarse hasta el año 1991 para encontrar unas cifras semejantes.

Como explican desde The Daily Coin, históricamente la ratio oro/plata ha sido mucho más baja. Los geólogos calculan que en la corteza terrestre hay aproximadamente 19 onzas de plata por cada onza de oro, y que por cada onza de oro que se ha extraído desde el principio de la historia se han extraído 11,2 onzas de plata.

En 1792, la ratio oro/plata se fijó de forma artificial en Estados Unidos en 15 puntos. Francia lo fijó en 15,5 en 1803. Tras la crisis financiera de mediados del siglo XIX y siguiendo el ejemplo de Inglaterra, Portugal, Canadá y Alemania, los Estados Unidos aprobaron la Coinage Act en 1873, que desmonetizaba oficialmente la plata y establecía un patrón oro en el país.

Debido a que la plata empezó a desempeñar un papel cada vez más secundario, la ratio oro/plata comenzó a ampliarse hasta una media de 40 puntos en el siglo XX.

Este metal es mucho más volátil que el oro debido a su papel como metal industrial, pero al mismo tiempo sigue siendo un metal monetario y tiende a seguir los pasos del oro. Cuando éste sube, casi siempre arrastra consigo a la plata.

Por eso, cuando la actual fortaleza del dólar se desvanezca y aparezca la inflación, es muy probable que ambos metales despeguen. Y en ese momento, todo apunta a que la plata comenzará a reducir el espacio que la separa del oro.

El precio máximo alcanzado por la plata fue de 49 dólares la onza, en dos ocasiones: en enero de 1980 y en abril de 2011. Teniendo en cuenta la inflación, estamos hablando de un precio de unos 150 dólares la onza. En otras palabras, la plata tiene mucho margen de subida y su ratio riesgo/recompensa la convierte en una de las mejores inversiones en estos momentos.

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