A poco de cumplir tres años al frente de la Gobernación de Mendoza, Alfredo Cornejo recibió a Punto en Común (TV Andina), conducido por Marcelo Torrez en donde se refirió a su gestión, habló de la oposición, del panorama electoral y sobre su futuro fuera del Ejecutivo.


Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

«Es importante lo que se ha hecho pero también lo que le falta hacer al Estado no en este año, sino en general. Es mucho lo que falta hacer. Mi perspectiva particular, soy un optimista de la vida, con realismo, con lo cual siempre en vez de mirar para atrás lo hecho, me pregunto qué más cosas hay para hacer», comentó.

En ese sentido, Cornejo no pretende quedar en la historia por alguna obra o hecho determinado «como otros gobernadores» porque «con el bajo nivel de inversión que ha tenido la provincia de Mendoza, ningún gobernador va a pasar a la historia por una determinada obra. Si uno repasa la historia va a ver que El Carrizal se hizo en un solo mandato y Potrerillos en tres y a nadie le queda claro quién hizo Potrerillos. Los gobernadores tienen la idea de buscar algún lugar para quedar en la historia. Pero la verdad es que en cuatro años y con este nivel de inversión, nadie va a quedar en la historia. Eso mata el ego de cualquier gobernador, hay que verlo como un proceso de tres años gobernados y uno que falta».

A falta de reelección propia, pide una para su equipo

Con la restricción constitucional que no le permite una reelección para continuar gobernando la provincia, el mandatario pide que la confianza del electorado se deposite en alguien de su equipo, que aun no está definido: «A los gobiernos hay que evaluarlos en función de lo que recibieron, y en el contexto económico y social en el que vivieron. Es muy difícil evaluar a Sarmiento o San Martín con los parámetros de hoy día, a Perón, a Alfonsín con los parámetros de hoy. No volvamos para atrás, Mendoza no estaba bien administrada cuando asumimos, no funcionaban servicios básicos, no sólo sueldos, atraso de más de un año a los proveedores o pagaba muy caros los insumos. En el (Hospital) Central se usaba el montacargas para subir heridos, no había balas, faltaban chalecos», indicó.

Alfredo Cornejo dialogó mano a mano con Marcelo Torrez para Punto en Común (TV Andina). Foto: Cristian Lozano.

«Que en el Central se hagan trasplantes hepáticos, se está haciendo una nueva guardia externa. Es un Estado que está funcionando en función de lo que tenía, esa evolución es la que le vamos a plantear a la ciudadanía en el 2019, miren de dónde venimos, miren lo que hicimos y miren que este mismo equipo puede seguir progresando a Mendoza. Son resultados de sentido común, no un salto cuántico», justificó.

La deuda propia y la ajena

La aprobación del presupuesto 2019 tuvo un capítulo aparte cuando la oposición no dio los votos para la aprobación del «roll over» de la deuda y el oficialismo explotó: «Mienten descaradamente porque suman todas las autorizaciones de deuda como si se hubiese tomado la deuda y no la que se ha cancelado, no el stock y el flujo. Cuando aumentan lo hacen porque lo fijan en pesos, porque ha habido una tremenda devaluación. Ese stock de deuda suena que ha aumentado mucho. El problema es que había deuda en dólares que tomaron ellos y se devaluó, ha crecido por esas razones», argumentó Cornejo.

«Mendoza tomaba deuda porque gastaba más de lo que recaudaba, a pesar de que los gobiernos anteriores venían aumentando impuestos y mi gobierno los baja como es en Ingresos Brutos y Sellos. Se cubría con deuda para esos gastos corrientes. En 2017, 2018 y más aun en 2019, no se gasta un solo pesos más de lo que se recauda, al contrario, tenemos un pequeño superávit en el 2017 y ahora cuando terminemos en 2018, por lo que no hay necesidad de tomar deuda», explicó.

«¿Para qué tomamos deuda, la principal deuda es la del 8816, una ley que mandó Paco Pérez en la transición, después de haber perdido las elecciones, que votamos todos para emitir bonos para pagarle a proveedores y empleados públicos y después los rescataba este. Obviamente beneficiaba al que se iba que le daba estabilidad financiera y al que venía. Esa deuda que después tomamos de 500 millones de dólares en el exterior terminó pagando la deuda que generaron los propios gobiernos justicialistas. Entonces venir a decir hoy día que es el gobierno que más se ha endeudado es lo más ridículo porque la deuda que se tomó fue para pagar el pasivo que dejaron y no pudieron administrar porque gastaban más de lo que recaudaban», disparó sin tapujos.

En esa línea, contrapuso su administración a las anteriores asegurando que «hoy la reprogramación de deuda que hizo mi equipo es ir achicando los vencimientos, es perfectamente sostenible en el tiempo y lo ha ido achicando porque pagamos menos intereses y capital. Una parte estaba en dólares y la fuimos pasando a pesos para tener más sustentabilidad. Me podría importar nada, pero pensando en las finanzas futuras de Mendoza, lo hemos ido pagando, eso es perfectamente manejable para el futuro».

La complicada relación con el Partido Justicialista

«El peronismo tiene un desorden propio por su conflictividad interna, sólo se unifican para criticar a mi gobierno, no hay programas unificados en muchos aspectos. El principal debate legislativo generado por la oposición es la modificación de la 7722. Públicamente lo rechazan, no en privado, en un doble discurso claramente. En materia de programas, los dirigentes justicialistas no le están ofreciendo a los mendocinos nada, sólo ofrecen una pelea contra mi gobierno, y eso no le hace bien al funcionamiento del sistema democrático», cuestionó el gobernador.

Y allí apuntó a la labor de los intendentes justicialistas: Martín Aveiro (Tunuyán), Alejandro Bermejo (Maipú), Jorge Giménez (San Martín), Roberto Righi (Lavalle) y Emir Félix (San Rafael) a quienes ha privilegiado porque «tienen prestigio en los departamentos que conducen y una negociación de cara a la sociedad. Una relación con ellos es armónica para los ciudadanos medios que no son de un partido ni de otro, que es la mayoría. El punto es que los cinco reconocen en privado y no en público, excepto Giménez, que no conducen al partido justicialista, a sus legisladores, entonces llegar a un acuerdo se ha hecho difícil».

«Cuando hay un acuerdo no lo defienden públicamente y queda como una cosa que ha sido algo non sancta, y eso no es bueno. No tengo claro si no quieren o no pueden llegar a un acuerdo. Creo que hay una mezcla de las dos cosas, en primer lugar no pueden llegar a acuerdos porque no pueden conducir el partido y en segundo lugar, creo que al no poder tampoco, ponen voluntad política y tampoco quieren», expresó.

¿Minería sí, minería no?

Uno de los temas que dividen aguas en la sociedad mendocina, a legisladores, empresas es el de la minería metalífera. La actual ley 7722 pone condiciones en la actividad y dos iniciativas justicialistas en la Legislatura apuntan a ella: Juan Agulles propone derogarla y Alejandro Abraham introducir cambios.

Sin embargo, el tema es candente teniendo en cuenta los inconvenientes hídricos que tiene la provincia, con 9 años de emergencia hídrica y un cambio climático difícil de sortear. Al respecto, Cornejo fue claro: «La minería metalífera es una industria lícita, uno ve la beligerancia del tema y parece ilícito. Creo que es perfectamente armónico el cuidado del agua más que nada en sequía como es hoy día, con problemas de agua que tenemos hace 9 años y que con una pequeña modificación de la 7722 se permitiría perfectamente el cuidado del agua con una industria lícita como es la actividad minera».

«Los dirigentes peronistas, que en privado dicen que hay que sacarlo, que no da más, que el empleo, que la pobreza deberían hacerlo en público y votarlo. Nuestro gobierno cree que, con controles, la situación de la 7722 es muy distinta a 11 años atrás, hoy hay un plan de ordenamiento ambiental en marcha, tres municipios presentaron sus planes, hay un inventario de glaciares. Hoy hay condiciones como para poder ejercer el cuidado del agua y también el control exhaustivo, decente, honesto, transparente de la minería», aclaró.

Sin embargo, la desconfianza en la población es uno de los puntos que Cornejo analiza: «Un porcentaje de la población altísimo le tiene desconfianza a los controles y a la minería, equivocados o no, porque ha habido contaminación en San Juan, pero con controles exhaustivos se puede hacer. Si no hay un alto consenso político, para qué buscar licencia social, no sirve una ley modificada por un voto, como salió el Código de Convivencia. Busquemos un consenso en que se pueden hacer controles exhaustivos, públicos, que se puede no contaminar el agua, que no afecta la agricultura y residencia, para que la gente tenga conocimiento».

«Basta preguntarle a los empresarios que se han reunido con los bloques justicialistas, y no se animan a decirlo en público, hay que transparentar el debate. Soy el más temeroso de la contaminación, estamos haciendo cosas. Si no existiera la 7722, no se podrían hacer minería en todas las reservas naturales, en Valle de Uco, en el norte y al sur de San Rafael, de esas reservas la de la Laguna del Diamante, fui el autor de la ampliación. Se puede hacer minería en Malargüe y allí hay licencia social», sostuvo.

Para sintetizar su gestión, Cornejo subrayó: «Soy feliz haciendo esto, no es que le estoy pasando factura a los ciudadanos, creo haber hecho cosas bien y cometido errores, pero siempre fue defendiendo interese generales, y los gobernantes son los únicos que pueden custodiarlos».

Colaboración periodística: Fernanda Verdeslago

sitioandino.com.ar