El año 2018 se va acercando a su fin y los inversores hacen balance y preparan sus carteras para 2019. Después de un año de altibajos, el precio del oro alcanza el final de 2018 en una tendencia ascendente. ¿Cómo va a comportarse de aquí en adelante?


por José Ángel Pedraza

En un análisis publicado por el especialista en metales preciosos David Brady en GlobalProTraders, se recuerda que el precio del metal ha caído desde los 1.369 dólares la onza que alcanzó el pasado mes de abril, a 1.167 dólares en octubre.

Corto plazo

Según su análisis a corto plazo (con un horizonte máximo a 30 días), el escenario más optimista necesita que el precio del metal rompa la barrera de resistencia de los 1.270 dólares la onza, para dirigirse al nivel máximo alcanzado en 2016, que fue de 1.377 dólares.

Por el contrario, el escenario más pesimista a corto plazo estima que si el precio del oro no llega a romper los 1.260 dólares la onza, podría caer hasta los 1.207 dólares o incluso menos.

Medio plazo

Hablando en términos de medio plazo (entre uno y seis meses), Brady señala que en estas previsiones se dejaría sentir el efecto de la guerra comercial y una posible caída de la bolsa estadounidense, si la Reserva Federal cambia su política de subida de tipos de interés, lo que también afectará al dólar.

En este caso, el escenario más pesimista da por sentado que, por mucho que Estados Unidos y China traten de escenificar un acuerdo para frenar la guerra comercial, es prácticamente imposible conciliar sus posiciones.

Además, la detención en Canadá de la directora financiera de la compañía china Huawei no va a con tribuir precisamente a este acercamiento: de hecho, China ya ha detenido a varios funcionarios canadienses como represalia.

El analista estima que, si en enero los aranceles suben hasta el 25% y se supera la barrera del 7 en el cambio entre el dólar y el yuan chino, el precio del oro podría registrar nuevos mínimos allá por el mes de marzo de 2019.

Por el contrario, el escenario más optimista a medio plazo cuenta con que se produzca una caída de los mercados de capitales en diciembre o enero, que arrastraría al dólar en comparación con el yen, lo que implicaría que el precio del oro se disparara hacia arriba.

Largo plazo

Por último, a largo plazo (entendiendo como tal un periodo de uno a tres años), entrarían en juego variables como la deuda de los países (que, en el caso de EEUU se ha elevado a niveles históricos) o la creciente pérdida de peso internacional del dólar.

Según David Brady, si el dólar pierde su condición de divisa reserva internacional tras una nueva crisis, podría experimentar una caída de hasta el 30%, que resultaría tremendamente beneficiosa para el oro.

Además, si se produce una importante caída de los mercados de capitales y la Reserva Federal estadounidense se ve obligada a imprimir más dólares para comprar bonos del Tesoro y financiar el déficit presupuestario, se produciría una crisis de confianza respecto al billete verde a escala mundial y la búsqueda de una nueva divisa reserva internacional.

En ese caso, si la crisis de EEUU se extiende a todo el mundo, tendría lugar el nacimiento de una nueva política monetaria global, con el fin del dólar como divisa internacional.

Según Brady, esta teoría se ve apoyada por una serie de hechos, como que China y Rusia llevan varios años acumulando reservas de oro y que muchos países están acudiendo al mercado y están repatriando sus reservas de este metal depositadas en otros países.

Unas medidas que deben interpretarse como un intento de protegerse frente a la caída del dólar y la devaluación de todas las divisas, y de eliminar el problema mundial de la deuda.

En este caso, el oro y, especialmente la plata, registrarían una auténtica explosión.

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