La evolución del precio del oro durante el pasado año ha sido desigual, con un 5% de revalorización en los 12 meses, a pesar de que se han registrado diversos acontecimientos internacionales que han incrementado la inestabilidad política y económica mundial. El problema es que el precio oficial del oro se expresa en dólares. En cambio, el año 2018 ha sido magnifico para el oro si lo valoramos en 72 divisas internacionales, en las que ha registrado precios máximos.


por José Ángel Pedraza

Como explica Ross Norman, CEO de Sharps Pixley, el hecho de calcular el precio del oro en dólares puede distorsionar su desempeño real. Si atendemos a otras 72 divisas internacionales, el oro ha alcanzado, o se ha situado a escasos puntos de sus precios máximos históricos.

Lógicamente, entre esas divisas no se encuentran ni la libra esterlina, ni el franco suizo, ni el euro, ni el yuan chino. Pero incluso en estas divisas, no ha estado demasiado lejos de su mejor momento. “El precio en dólares ha sido muy discreto, pero, a fin de cuentas, no todos vivimos en los Estados Unidos”, señala Norman.

El hecho de utilizar habitualmente el dólar como referencia para el oro ha enmascarado lo que en realidad ha sido una subida muy importante del precio del metal. Este mismo fenómeno ocurrió, según Norman, a finales de la década de los 90 del pasado siglo, cuando las divisas menores apuntaron una subida del oro que las monedas más importantes tardaron en seguir.

Además, utilizando exclusivamente el dólar como medida de referencia se corre el riesgo de caer en otro error, ya que esa medida no es una constante, sino que también crece y se reduce, a veces muy deprisa. “Se trata de un efecto corrosivo natural que conocemos con el nombre de inflación. Los gobiernos utilizan medidas como el índice de precios al consumo para tratar de demostrar que esa reducción de la divisa es mínima, pero en realidad están mintiendo”, señala Ross Norman.

Por ejemplo, en los Estados Unidos se utiliza el llamado Índice Chapwood para mediar el auténtico incremento del coste de la vida, y este índice demuestra, según Norman, que los gastos no se pueden mantener con los actuales ingresos: “los americanos han perdido un 10% anual de su riqueza desde 2014. Es decir, que aproximadamente ya han perdido la mitad. Sin embargo, las estadísticas oficiales del Gobierno reflejan apenas un 1,9%”.

Por su parte, el oro cuenta con una revalorización anual aproximada de un 10% desde el año 2000, lo que demuestra que sigue siendo la mejor protección contra la pérdida del poder adquisitivo. “El oro ha mantenido durante milenios lo que los economistas denominan ‘paridad en el poder adquisitivo’. Así que constituye una excelente protección contra la pérdida de valor del patrimonio”, advierte el CEO de Sharps Pixley.

Las crisis económicas suelen empezar con un discreto repunte de la inflación, a lo que sigue una creciente debilidad de la moneda. Eso provoca que el oro se vuelva cada vez más caro en la divisa local, lo que hace imposible que los ciudadanos puedan acceder a él cuando realmente lo necesitan.

“Por eso, no hay que posponer la decisión de comprar oro hasta cuando se necesite, porque puede suceder que, llegado el momento, no sea posible hacerlo. Es mejor hacerlo antes de pensar que se va a necesitar. De otro modo, con una divisa que se desploma, cualquier fórmula financiera para escapar del desastre es demasiado costosa”, concluye Norman.

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