Devaluación del peso, devaluación de la calidad de vida, devaluación de la consideración pública sobre Gobierno nacional, devaluación de la imagen del presidente Macri. Tiempos devaluados. Entre tantas devaluaciones: devaluación de YMAD.


Yacimientos Mineros Aguas de de Dionisio es una empresa interestadual creada en 1958, 22 años después de que Abel Peirano descubriera el yacimiento Farallón Negro en Belén.

Las operaciones en Farallón Negro para extraer oro, plata y manganeso se iniciaron en 1978.

YMAD adquirió autonomía financiera en 1983.

En 1987 se construyó en San Fernando del Valle de Catamarca la planta de refinamiento para el material extraído de Farallón Negro. Poco después la Provincia pondría a circular en el mercado bursátil los títulos OROCAT. Luego acuñaría moneda propia: los Esquiú de oro y plata, hoy reliquias para coleccionistas.

En 1994 YMAD firmó el contrato de Unión Transitoria con Minera Alumbrera Limited para la explotación del yacimiento Bajo La Alumbrera que se iniciaría en 1997, año del lanzamiento de la megaminería en la Argentina.

Por su participación en YMAD, la Provincia de Catamarca recibió el 60% de las utilidades que la firma logró en Bajo la Alumbrera, emprendimiento del que es socia con el 20%.

El historial no habrá carecido de vaivenes y controversias, pero muestra la senda imaginada en el sueño de la Catamarca minera, con la extracción del mineral y su procesamiento en territorio provincial, la capitalización de las utilidades y su multiplicación en el mundo de las finanzas. Circuito completo bajo control del Estado provincial.

Que sucesivos gobiernos hayan malversado semejante horizonte, por falta de perspectiva histórica, incompetencia y venalidad, es cuenta aparte.

Destilación del fracaso

Acontecimientos recientes condensan la frustración de sueño minero.

Los gobiernos provincial y nacional disputaron el viernes méritos en la inauguración de la ampliación del Hospital de Niños Eva Perón, financiada con recursos nacionales arrancados por la administración Corpacci a fuerza de pechones y tratativas políticas. Recuérdese: la demanda por el giro de los fondos para terminar la obra estuvo presente cada vez que la Casa Rosada precisó de los brazos locales en el Congreso para contribuir a sancionar iniciativas polémicas.

Favor con favor se paga. El remozado Hospital de Niños hubiera sido imposible sin el dinero de la Nación, por cierto, pero el Gobierno provincial tuvo que moverse, y mucho, para conseguirlo.

Eso por un lado. Por el otro, trascendieron nuevos enjuagues en YMAD: contratos suculentos para privilegiados y el reemplazo del Banco Nación por la financiera Puente para administración financiera de los recursos de la firma.

Celebrar la terquedad de mula y la cintura que el Gobierno local aplicó para obtener el dinero necesario para el Eva Perón no impide consignar que tales empeños habrían sido redundantes si la Provincia hubiera contado con recursos propios para acometer la empresa. Recursos que la minería suministró a través de YMAD y se licuaron; recursos hoy por hoy muy restringidos.

La proverbial astucia para negociar en la corta parece ser inversamente proporcional a la sensatez para proyectar a la larga.

Tres veces menos

YMAD mediante, Catamarca ligó el 12% de las utilidades de Bajo La Alumbrera, una millonada que cuadruplicó lo recibido en concepto de regalías.

La empresa, en la que la Provincia es socia junto al Estado nacional y la Universidad Nacional de Tucumán, seguirá canalizando estos fondos mientras Minera Alumbrera aprovecha la raspa ‘e la olla del yacimiento, y obtendrá su parte de lo que esta empresa acuerde por la utilización de su infraestructura en Agua Rica, el día que Agua Rica alumbre, vaya a saberse cuándo.

Pero es el 12% y la cifra sirve para señalar otra devaluación. CAMYEN, sociedad del Estado ideada entre otras cosas para suplantar a YMAD como partícipe de los emprendimientos mineros, cobrará de las utilidades de Agua Rica el 3%.

Del 12 al 3: cuatro veces menos.

YMAD devaluada, la política minera provincial también. El correlato es interesante.

El devaluador

Los contratos de privilegio y el pase financiero a Puente marcan la continuidad de una política iniciada en YMAD en 2016 que tiene nombre y apellido: Santiago Francisco Albarracín, presidente del directorio designado por la Casa Rosada, ayuno de precedentes en el complejo terreno de la minería.

Su significativo aporte a la devaluación de la emblemática YMAD figurará en los anales. Desde su desembarco, en tan solo dos años, la empresa inició un sostenido proceso de decadencia inexplicable desde que en 2003 se resolvieron los problemas que tenía.

Se caracteriza por el ajuste sistemático, vía despidos de personal con experiencia, reducción de la inversión, cierre de la planta de refinamiento que estaba ubicada en la Capital, caída de la producción del 50%, incidentes relacionados con la seguridad en Farallón Negro, uno de ellos fatal. Supervivencia en base a las cuantiosas reservas en dinero y mineral refinado recibidas de la gestión anterior. Capaz que la casa Puente consigue en la timba bursátil lo que Albarracín no puede, o no quiere, ganar por la producción genuina de YMAD.

Cada paso dado por el sujeto afirma la impresión de que se asiste a un vaciamiento, por motivos ideológicos o de naturaleza menos confesable.

Los contratos celebrados con personas bien vinculadas en Catamarca, para nada austeros, contradicen los argumentos esgrimidos para justificar el ajuste sin fin, despidos incluidos. La salida del Banco Nación en favor de la financiera Puente suma para la zozobra.

Con 88 años de historia sobre el lomo, tras haber sido protagonista del boom minero, el destino de YMAD es incierto. O cada vez menos incierto al comando de Albarracín, quien rumbea acaso hacia la liquidación de un ejemplo paradigmático de la participación estatal en el negocio de la minería.

El Ancasti