La minería del oro renace en Japón

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El histórico país asiático dejó de explotar el mineral luego de la Segunda Guerra Mundial, pero aún cuenta con importantes yacimientos que guardan altas concentraciones. Actualmente, diferentes empresas invierten para poder explotar.


Por Leonardo Quiroga

Viable. Los geólogos japoneses que llegaron a San Juan destacaron el gran potencial cuprífero de los yacimientos calingastinos y recopilaron información para llevar a sus compañías.

El país nipón no es una de las naciones históricas en materia de producción aurífera como Canadá, Estados Unidos o Australia, sin embargo, posee una historia industrial muy vinculada al metal dorado. Japón contó en su momento con importantes minas de oro que aún conservan grandes yacimientos de mineral con una alta concentración, cuya explotación está siendo valorada y analizada nuevamente por diferentes compañías.

Según explica el portal de Proactive Investors USA, las primeras minas de oro de Japón datan del siglo VII. La producción de este metal continuó en el país hasta el año 1943, en el que las necesidades derivadas de la participación del país en la Segunda Guerra Mundial propiciaron que el gobierno clausurase las 76 minas de oro que estaban siendo explotadas, para centrarse en la extracción de metales de base, necesarios para la industria militar.

Una vez finalizada la guerra, tan sólo una docena de explotaciones se reanudaron, ya que las compañías niponas preferían invertir en el exterior e importar los recursos necesarios aprovechando la fortaleza del yen (moneda oficial de Japón).

Todas estas circunstancias y hechos provocaron que en la década del 70 del siglo pasado, no quedase ni una mina de oro en actividad en el país oriental.

Según John Proust, CEO de la compañía Japan Gold, la buena noticia es que aún quedan muchos yacimientos sin explotar en el país, y con una concentración inusualmente alta de metal, lo que hace que su explotación sea económicamente muy rentable.

A modo de ejemplo, vale destacar la situación de la mina de oro de Hishikari, situada cerca de la ciudad de Kagoshima, en la isla de Kyushu. Este yacimiento es la explotación activa con mayor concentración de oro de todo el territorio nacional. Desde que se inició la actividad en dicho yacimiento, se han extraído 236,2 toneladas de metal, a una elevada concentración de nada menos que 30-40 gramos de oro por tonelada de mineral. Una cantidad que multiplica por seis u ocho veces la concentración media de oro en minas explotadas en todo el mundo, que es de 5 gramos por tonelada, en promedio.

Además, Proust subraya que Japón cuenta con una envidiable situación geológica, ya que en su territorio proliferan las aguas termales que, en su camino hacia la superficie, hacen aflorar oro desde las capas más profundas de la corteza terrestre.

En este contexto hay que destacar que la futura y eventual explotación de oro en Japón será posible por la Ley de Minería de Japón sancionada en 2012, la cual eliminó la prohibición de conceder permisos de exploración y explotación minera a las compañías extranjeras. Precisamente esta prohibición fue lo que impidió que la industria minera de oro de Japón resurgiese tras abandonarse en la Segunda Guerra Mundial, ya que las compañías mineras locales tenían otros objetivos y no querían arriesgarse en tareas de exploración y puesta en funcionamiento de minas en territorio japonés.

Tras esta liberalización, las inversiones extranjeras han comenzado a fluir hacia la gran isla y dos compañías se han posicionado tomando el oro como premisa principal: Japan Gold e Irving Reources.

Finalmente, fuentes internacionales indican que las posibilidades de desarrollar la industria minera en Japón son enormes, ya que es un país muy accesible para la exploración, que cuenta con detalladas bases de datos de la composición geológica de sus territorios.

Cabe destacar también que el interés de Japón por sus reservas de oro no se contrapone con el interés de las empresas mineras niponas por los comodities de otros países, por ejemplo, el cobre argentino. Basta destacar que durante el mes de febrero, dos geólogos del país oriental llegaron a San Juan para conocer e informarse sobre los mega yacimientos cupríferos locales

“La buena noticia es que quedan muchos yacimientos sin explotar en el país y con una concentración inusualmente alta de metal”.

Históricas. Los yacimientos auríferos de Japón tuvieron su esplendor hasta antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando quedaron totalmente paralizados.

Interés por San Juan

El pasado mes de febrero llegaron a la provincia dos geólogos de la empresa japonesa Nittetsu Mining Consultants. Masanori Furuno, director de la compañía y el director geológico Mutsumi Kato se entrevistaron con el gobernador Uñac y luego partieron hacia Calingasta para conocer los proyectos de cobre Altar y Los Azules. La delegación hizo noche en Barreal y muy temprano a la mañana siguiente ascendieron por 5 horas rumbo al proyecto Altar (4.411 msnm). Tras un almuerzo recorrieron la zona, hubo una reunión técnica en el campamento y al día siguiente partieron hacia Los Azules. Al llegar al campamento, recibió a la comitiva el encargado británico del proyecto, Donald Brown, que viajó especialmente para recibir a las visitas niponas.

Diario de Cuyo