China sigue comprando oro mientras se deshace de bonos del Tesoro estadounidense

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USA and China trade war. US of America and chinese flags crashed containers on chessboard. 3d illustration

La guerra comercial entre Estados Unidos y China está teniendo muchas repercusiones en el mercado del oro. Además del incremento de la incertidumbre geopolítica, que provoca que los inversores se interesen por el oro como activo refugio, el metal se está viendo beneficiado por el interés de los bancos centrales, en especial Rusia y China, por reducir la dependencia de los instrumentos en los que la economía estadounidense basa su dominio mundial: el dólar y los bonos del Tesoro.


por José Ángel Pedraza

El año 2018 dejó muy clara la apuesta de los bancos centrales mundiales por el oro, con las mayores compras de metal de los últimos 50 años. Numerosos factores explican esta apuesta, como son el margen de subida del oro, su carácter de activo refugio en momentos de incertidumbre geopolítica, el deseo de diversificar estas reservas.

Sin embargo, en el caso concreto de Rusia y China, esta apuesta tiene otra motivación: desmarcase del dominio internacional de la economía estadounidense, por medio de dos de sus mayores activos: el dólar y los bonos del Tesoro.

A finales del pasado año, Rusia llevó a cabo una importante liquidación de los bonos del Tesoro estadounidense que tenía en sus reservas (de hecho, era uno de los principales tenedores de estos activos) y empleó el dinero obtenido en adquirir más oro.

Ahora, esa misma maniobra la está llevando a cabo China. Según explica Stephen Bartholomeusz desde el diario australiano The Age, el Banco Popular de China ha adquirido más de 70 toneladas de oro desde el pasado mes diciembre, después de haber permanecido fuera del mercado durante los dos años anteriores.

Además de comprar oro, China ha estado vendiendo bonos del Tesoro estadounidense. A finales de 2013, los bonos en poder de China alcanzaron su nivel máximo: 1,32 billones de dólares. A día de hoy, este nivel ha descendido hasta 1,1 billones y sigue bajando. En porcentaje, China ha pasado de tener en 2011 el 14% de los bonos emitidos a apenas la mitad.

Todo apunta a que esta progresiva reducción de la posesión de bonos del Tesoro estadounidense por parte de China responde, según Bartholomeusz, a su deseo de responder a la presión que ejercen los Estados Unidos desde el punto de vista comercial, con la imposición de aranceles a la importación de productos procedentes de este país.

“La reducción gradual de compras de bonos del Tesoro hace pensar que China podría responder a la imposición de aranceles por valor de más de 250.000 millones de dólares a los productos que este país exporta hacia los Estados Unidos: La amenaza de extender estos aranceles a otros productos, por valor de 300.000 millones más, podría provocar que China vendiera todos sus bonos estadounidenses”, asegura el articulista.

Las consecuencias serían muy graves para la economía de los Estados Unidos, ya que el país emite bonos del Tesoro por valor de un billón de dólares anuales. La maniobra de China podría encarecer el coste de financiación del Gobierno estadounidense, extendiéndolo hacia el conjunto de la deuda y asfixiando la tasa de crecimiento de su economía.

Sin embargo, Bartholomeusz cree improbable que China opte por este enfrentamiento directo con los Estados Unidos: “además de las pérdidas en que podría incurrir deshaciéndose de una gran parte de sus bonos del Tesoro, una venta a tan gran escala provocaría una importante depreciación del dólar respecto al renmibi, lo que afectaría a la competitividad de la economía china y provocaría una desestabilizante fuga de capitales”.

Además, habría que decidir qué tipo de activos sustituiría a los bonos del Tesoro estadounidense, cuyo mercado es el mayor y el más líquido y, a diferencia de los mercados de bonos europeos y japonés, todavía ofrece importantes rendimientos.

En cualquier caso, la apuesta de China y Rusia por el oro esconde un deseo de disminuir su exposición al mercado estadounidense y al dólar, promoviendo el renmibi y el rublo, respectivamente, como divisas del comercio internacional.

Y es que el dólar se ha convertido en un arma en manos de la administración Trump, que se aprovecha de su estatus como divisa de reserva mundial para hacer valer sus sanciones contra Rusia e Irán.

En este sentido, el oro sería el mejor seguro con que pueden contar los bancos centrales para contrarrestar esta ofensiva comercial por parte de los Estados Unidos y el progresivo deterioro de sus relaciones con sus antiguos socios. De ahí que los bancos se hayan lanzado desde al año pasado a aumentar sus reservas de metal.

Oroinformacion.com