¡¡¡Se viene la tormenta!!! Página 12 publicó un artículo favorable al sector minero: “Minería sustentable, fuente de recursos”

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La actividad minera ha sido estigmatizada. Nuestro país presenta una variedad de recursos naturales, no podemos aplicar criterios fundamentalistas que nos llevarían al absurdo de que importemos ladrillos o piedra partida.


Por Julio César Guarido

Una de las peores herencias que habremos de recibir, es la destrucción y precarización del empleo. Lo inmediato, lo prioritario, es crear recursos, alentar actividades generadoras de fuentes de trabajo, de riqueza genuina, de desarrollo humano, de reactivaciones regionales. Debemos recrear “la actividad minera” que ha sido estigmatizada, porque creemos que el beneficio que genera para la población, es mayor al costo ambiental, social y financiero. Hay ejemplos de minería responsable y generadora de valor en provincias como San Juan, Neuquén o Santa Cruz. Nuestro país presenta una variedad de “recursos naturales”, sobre los que ha basado gran parte de su desarrollo y crecimiento, aunque con un uso y explotación extractivista y poco racional. Incluyendo la minería, “todas las actividades impactan de alguna manera sobre el medio que las localiza”. Industrias químicas, con particulado y volcados de efluentes. Toneladas de agroquímicos, para millones de hectáreas de cultivos. Suelos que se irán degradando. Biocidas persistentes que se derraman sobre especies nativas y la red hídrica. Deforestaciones de bosques y montes, para incorporar a la agroganadería…

En minería, el control es responsabilidad de cada Provincia y corresponde a sus autoridades dictar las normativas, a fin de reducir los riesgos en la salud y en el ambiente. Viendo nuestro entorno, a excepción de las telas, los cueros y las maderas, todo lo demás… “es minería”, o subproductos de la minería. Es más, las maderas son procesadas con herramientas que provienen de la minería y algo similar ocurre con el curtido de los cueros y la confección de telas. Son los procesos de la actividad, que “no controlados”, impactan sobre al ambiente.

No podemos aplicar criterios fundamentalistas, que nos llevaría por el absurdo, a que importemos ladrillos o piedra partida. En nuestro país, las actividades mineras “no” se ubican, en zonas urbanas o antropizadas, ya que “no tenemos un país minero”, sino un país “con alguna minería”, localizadas mayormente, en áreas geográficas marginales y de “muy bajas alternativas productivas”. Por ello la actividad minera debe estar subordinada al proyecto de economía regional que se persiga y al modelo de país que se pretenda.

En estos puntos, no es estamos haciendo hoy, juicio de valor sobre empresas monopólicas, rentabilidad, retenciones a las exportaciones, ni sobre regalías. Este es un debate pendiente hasta que planifiquemos una Minería Nacional. Le corresponderá al estado, gestionar el valor de los productos mineros y la distribución de esa renta, en función de las economías regionales. Debemos sostener la minería prioritaria para el desarrollo regional y para los nuevos aportes tecnológicos. Hay regiones, donde la minería es la “única alternativa productiva”, que puede generar fuentes de trabajo… caso contrario, se mantiene la actividad agro-pastoril, diseminada, puntual y de mínima subsistencia. Sólo eso.

Ofrece a sus operarios 365 días de trabajo al año y por lo general sus haberes están en blanco, con ART, aguinaldo, vacaciones, controles médicos y capacitación técnica, que en esas geografías, no brindan otras actividades. Son visibles y conocidas otras fuentes de empleo temporarias, con alto grado de precarización, jornalizadas y a destajo, con poca o nula cobertura social y donde se prefiere al obrero y al técnico parcial y al peón golondrina. Se correlacionan con estas regiones, los componentes climáticos de zonas áridas y semiáridas (2/3 de nuestro país), donde los ecosistemas son altamente frágiles y más vulnerables a los impactos ambientales.

En estas zonas de baja resiliencia, o baja capacidad del ecosistema para superar los impactos al medio y a los “estrés hídricos”, se encuentran amenazadas tanto la diversidad biológica como el uso de los recursos demandados por las actividades productivas. A la utilización del agua, por encima de la capacidad de los acuíferos, se suma el uso negligente del recurso y la salinización de los suelos.

El control ambiental, habrá de garantizar que los residuos peligrosos que genera la minería “como toda otra actividad productiva”, deban ajustarse a la legislación vigente, y se apliquen los protocolos de gestión y manejo de residuos, hasta su disposición final. Se deberá exigir que la actividad se realice con equipamiento moderno y aplicando las técnicas de los países desarrollados y que intervengan profesionales ambientales, en resguardo del medio.

En cuanto a la mano de obra, consideremos la tensión producida por distintos actores sociales y sectores productivos. Éstos compiten por hegemonizar las actividades productivas locales y micro regionales, para garantizarse el control de la mano de obra, medianamente calificada, de estas áreas marginales. La minería en estos casos, tiende a ser referencia y preferencia en las ofertas laborales.

Se deben resolver temas sociales conflictivos sobre el uso y la propiedad de los recursos. Entre esos temas prioritarios, está la situación social y legal de algunos territorios que son demandados por los pueblos originarios (C.N. 1994) planteando situaciones aún no resueltas, sobre comarcas donde se verifican recursos mineros coincidentes con asentamientos y ocupaciones territoriales ancestrales.

Sería ordenadora la presencia del Estado Nacional, en el control de todas las actividades productivas regionales, en coordinación y a tiempo real, con las esferas provinciales y municipales, responsables de los recursos, seguimientos y controles. Subordinada “la economía a la política”, pondremos en valor proyectos que generen actividades productivas. En estos términos, la minería sustentable, es sin duda, una fuente de recursos genuinos.

Geógrafo UBA. Auditor Ambiental

Página 12