Buscan 800 barriles con oro y joyas enterrados en la isla de Robinson Crusoe

0
300

Juan Fernández es archipiélago situado en el Océano Pacífico, a unos 670 kilómetros de la costa de Chile, país al que pertenecen. El nombre de una de sus islas revela el porqué de su fama: Isla Robinson Crusoe. En efecto, el archipiélago de Juan Fernández sirvió de inspiración al escritor inglés Daniel Defoe para su obra maestra, la novela “Robinson Crusoe”.

Por José Ángle Pedraza

Ahora, el archipiélago de Juan Fernández está de actualidad después de que el Gobierno de Chile haya autorizado al multimillonario holandés y buscador de tesoros Bernard Keiser a excavar con maquinaria pesada un territorio situado en un parque nacional de una de las islas.

Keiser lleva años detrás de un legendario tesoro: los 800 barriles supuestamente cargados de oro y joyas que fueron ocultados en la isla en el siglo XVIII. Aunque el Gobierno chileno alega que el territorio que va a ser excavado apenas tiene la superficie de un campo de fútbol, los partidos opositores y los activistas medioambientales aseguran que la intervención de una máquina que pesa 8,7 toneladas puede ser irreversible para el parque natural.

Según ha señalado el congresista de la coalición de izquierda Frente Amplio Diego Ibáñez a Bloomberg, “se trata de un claro caso de tergiversación de la ley para favorecer a un millonario holandés que no ha encontrado ninguna prueba [de la existencia del tesoro] después de muchos años de búsqueda. Es fundamental preservar la isla y no ceder ante investigaciones que están inspiradas más por la religión que por la ciencia”.

La historia del archipiélago

En una de las islas que forman el archipiélago de Juan Fernández naufragó a principios del siglo XVIII Alexander Selkirk, un corsario escocés, cuya historia recogería años más tarde Daniel Defoe para crear el personaje de Robinson Crusoe. Selkirk permaneció en la isla durante cuatro años.

El tesoro que supuestamente está enterrado en la isla llegó unos años después del paso de Selkirk. Al parecer, se trataba de oro y joyas procedentes de Sudamérica, que eran transportados en un barco al mando del almirante Juan Esteban Ubilla. Se estima que el tesoro estaba valorado en unos 10.000 millones de dólares e incluía una gigantesca rosa de oro.

Según la leyenda, en 1714, antes de terminar la Guerra de Sucesión española, Ubilla se vio obligado a recalar en la isla, donde escondió el valioso cargamento. Poco antes de perecer en un naufragio provocado por un huracán, reveló a su entonces aliado, el oficial de la Marina Británica George Anson, el paradero del tesoro.

Años más tarde, Anson envió a otro capitán británico a recuperar el tesoro, pero una tormenta sorprendió a su barco cuando regresaba a tierra firme y se vio obligado a volver a la isla y enterrarlo de nuevo, para evitar perderlo en caso de naufragio.

La tripulación del barco se amotinó y el capitán quemó el barco, mató a los amotinados y huyó en una barca de remos hacia la costa, donde murió.

El hallazgo, en 1950, de una carta en la que se describía el lugar donde estaba enterrado el tesoro desató de nuevo la fiebre de los cazatesoros.

El más persistente de todos ellos ha sido Bernard Keiser, quien lleva años realizando búsquedas en una zona rocosa de la costa noroeste de la isla conocida como Puerto Inglés. Varios equipos de una decena de personas, provistos con maquinaria portátil han realizado perforaciones de hasta 7 metros de profundidad en busca de una cueva subterránea donde se supone que se encuentra el tesoro.

Ahora, su objetivo es utilizar una retroexcavadora, con capacidad para mover hasta 4,4 toneladas de tierra y rocas.

Sus planes han encontrado oposición en Chile, incluso a nivel oficial: el director regional de la Corporación Nacional Forestal se opuso a los planes de Keiser y dimitió de su cargo a principios de septiembre.

Por su parte, el ministro de Bienes Nacionales, Felipe Ward, ha sido muy criticado por haberse reunido con el cazatesoros holandés poco antes de que la Corporación Nacional Forestal aprobara el uso de la retroexcavadora. Varios congresistas han solicitado una investigación al respecto.

En caso de que Keiser localice el tesoro, se embolsará una buena cantidad de dinero, a pesar de que, según la ley chilena, el 75% de lo que encuentre irá a parar a las arcas del estado. Pero para ello hay que encontrar el tesoro.

Oroinformacion.com