Santa Cruz: Anatol, el ruso de la escuela subterránea

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Capacitó a los aspirantes a minero en los yacimientos carboníferos de Rio Turbio en Santa Cruz. Les enseñó a habituarse al entorno de oscuridad y conocer los límites del cerro. Hoy el lugar es un museo que recuerda su legado.

Concurrido. La escuela museo recibe hoy la visita tanto de estudiantes como de turistas que llegan a esta zona de la Patagonia. Incluso se hacen allí capacitaciones para guías turísticos.

Corría el año 1952 y después de gestiones entre las embajadas de Argentina y Rusia, Anatol Kowaljow arribaba al país. Un año antes el gobierno de Juan Domingo Perón puso en producción las Minas 1, 2 y 3 del yacimiento carbonífero de Río Turbio, en Río Gallegos (Santa Cruz), cuyo carbón sería transportado hasta la costa atlántica por el entonces recién inaugurado ferrocarril.

El desembarco del ruso estaba en consonancia con lo que sucedería después, cuando el 6 de agosto de 1958 por decreto presidencial 3682, se creó la empresa Y.C.F –Yacimientos Carboníferos Fiscales-, sustituyendo a la División Carbón Mineral de YPF que hasta el momento se había encargado de la explotación de las minas. El nuevo contexto exigía la capacitación y formación de los operarios que desempeñarían tareas dentro de la montaña y allí estuvo el lugar de Anatol.

Para lograr este objetivo era necesario contar con un espacio de capacitación bajo tierra ya que el desempeño laboral entre superficie e interior de mina son muy distintos y el nivel de preparación resulta más complejo. Después de varios estudios y lugares evaluados por Kowaljow, este aprueba la base de ingreso de Mina 3. El espacio era ideal para que los aspirantes a minero aprendieran todas las sensaciones que transmite el estar dentro de las entrañas de la tierra. No solo era una cuestión de herramientas, había que desarrollar los instintos que permitieran al posible minero desenvolverse correctamente en la oscuridad mientras caminaba por las galerías con su única y eterna compañera: la luz de su casco. El conocimiento del entorno a través del instinto, también iban a permitir al operario conocer los límites del cerro y percibir cuando este podía llegar a ceder o derrumbarse; cómo moverse en espacios reducidos de pisos hinchados; conocer el ruido de las maderas resquebrajadas que pueden impedir el paso de los trabajadores.

Así, el espacio de capacitación creado por el ruso en el subsuelo se transformó en ese entonces en una escuela de mineros subterránea. En su honor y tras su deceso a fines de los 70, la Escuela de Capacitación Minera llevó su nombre. Kowaljow fue un gran capacitador y muy recordado por su calidad humana entre aquellos que llegaron a conocerlo.

El avance tecnológico hizo que muchas máquinas que se utilizaban en la mina se volvieran obsoletas, ya sea porque no se conseguían repuestos o simplemente porque se adquirían equipos de mayor rendimiento de producción. Estos equipos desafectados con su trozo de historia se fueron acumulando en los espacios de la escuela. Permitían contar su funcionalidad de épocas de antaño y rememorar los inicios de la mina. En 1978 la escuela abre sus puertas como museo y pasa a llamarse “Escuela Museo Minero Don Anatol Kowaljow” lugar que el público interesado puede visitar. Actualmente la mina escuela es muy requerida entre las visitas de alumnos de diferentes escuelas del lugar, que buscan revalorar su tradición minera.

Servicio

    La escuela museo funciona al público de a 8 a 18 horas de lunes a viernes en el predio industrial de YCRT en Río Turbio, Santa Cruz. Para quienes visiten la zona pueden contactarse al (02902) 421-250 – Int.: 3360 o al Facebook Museo Minero Anatol Kowaljow.

Diario de Cuyo