Mendoza y el desafío de crecer

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El geólogo y miembro de la Cámara de Empresarios Mineros hace un análisis de la situación de Mendoza y los desafíos que tiene por delante. Un repaso por el potencial geológico.

Guillermo Pensado

Según el informe presentado en setiembre 2018 por la Federación Económica de Mendoza (FEM), el Consejo Empresario Mendocino (CEM) y la Unión Industrial de Mendoza (UIM), «(En Mendoza) hace décadas que la actividad productiva en general viene mostrando signos de debilitamiento, con una importante pérdida de dinamismo en las actividades tradicionales y otras innovadoras, que si bien muestran señales de crecimiento, no alcanzan a compensar la desaceleración en las primeras». Agrega además que en relación al promedio nacional, el producto bruto geográfico provincial (PBG) entre los años 2004 y 2016 ha caído en su participación nacional del 3.9% al 2.8%. Si consideramos el crecimiento poblacional vemos que la caída es mucho mayor ya que el PBI por habitante cayó para ese período del 96% al 66% en comparación con la Nación.

Según datos informales, el PBG para el último año habría caído el 6%. De confirmarse, no solo confirma la tendencia de retracción en la economía mendocina sino que además habla de una aceleración de la caída. Los datos publicados por el INDEC el mes pasado sobre pobreza y desocupación muestran el resultado más realista de la situación mendocina. El índice de pobreza para el Gran Mendoza es de 37.5% (eso significa que 1 de cada 3 mendocinos son pobres) y el de de desocupación 8.8%.

Más allá de los valores de esta «foto» en un contexto nacional difícil, debemos ver cuál es la tendencia de Mendoza en el tiempo, ya que esas tendencias marcan el resultado a través de los años y todas las tendencias son negativas, tanto por la caída en la economía como en el aumento de la pobreza. Y estas tendencias socio-económicas son difíciles de cambiar en el corto plazo. Y Por ejemplo, si los mendocinos nos propusiéramos recuperar nuestra ubicación dentro del PBI nacional, y teniendo en cuenta el crecimiento económico y poblacional promedio desde el año 1991 a la actualidad en la provincia y la nación, el crecimiento económico de Mendoza debería promediar un 7% en los próximos 10 años para lograrlo. Y claramente el crecimiento debería ser mayor, quizás un promedio del 10% anual, para poder realizar cambios coyunturales como bajar la pobreza en forma sustancial, aumentar la infraestructura en educación, salud y otros que mejoren la calidad de vida de los mendocinos o se evite la migración de jóvenes profesionales.

Pero esto no sería fácil si consideramos que desde el año 1991 al 2016 solo 6 años alcanzaron o superaron el 7% de crecimiento interanual del PBG. Fue en los períodos 1992-1993 y 2003-2006, y como resultado de cambios económicos estructurales a nivel nacional (convertibilidad y post-default). La provincia de Mendoza esta próxima a alcanzar los 2 millones de habitantes en un ambiente económico prácticamente sin crecimiento promediando los últimos años, y negativo si lo consideramos por habitante. Mendoza debe encarar un cambio estructural en su estructura económica para poder disminuir la pobreza, el déficit habitacional, las limitaciones en salud, educación, infraestructura; y revertir la tendencia de crecimiento del empleado público en detrimento del privado que no puede generar puestos de trabajos por falta de actividad económica genuina y no dependiente del Estado.

¿Qué podemos hacer?

Los mendocinos no solo han hecho un oasis del desierto, han hecho tres en los últimos 150 años. Ahora, debemos reinventarnos y usar nuestros mayores esfuerzos de desarrollo en base a nuestro potencial natural y humano para sumarle a esos oasis productivos nuevas formas de crecimiento. La provincia cuenta con un potencial de recursos naturales estratégico por su ubicación geográfica y el aprovechamiento consiente y sustentable de los mismos representa una oportunidad de desarrollo económico y social que no muchas provincias o países cuentan. El aprovechamiento de estos recursos naturales no sería por sí mismo la salvación, pero pueden sumarse a la matriz económica provincial para ayudar en la proyección de un crecimiento paulatino pero constante en el tiempo. La diversificación económica permite sobrepasar las crisis económicas que cada sector económico puede sufrir a lo largo del tiempo y que tanto impacta a economías no diversificadas.

Nuestras provincias vecinas ya han iniciado este camino hace años, y sus resultados se ven en esa misma «foto» del INDEC sobre pobreza y desocupación. El Gran San Juan y Neuquén han mostrado valores de pobreza menores al mendocino, de 30.3% y 26.3% respectivamente. Aún valores altos, pero sus tendencias son a la baja, contrariamente a lo que sucede en Mendoza. La desocupación por otro lado fue de 2.3% para el Gran San Juan y 5.4% para Neuquén, sienta ésta última la provincia con mayor generación de empleo en todo el país. Sus economías están fuertemente apalancadas por la minería de oro y los hidrocarburos no convencionales (o Vaca Muerta como se los generaliza). El PBG sanjuanino creció en los últimos 15 años aproximadamente un 150%, muy por encima de la media nacional de 50%. Las exportaciones sanjuaninas que promediaban los 150 millones hasta iniciar la producción de oro, llegaron a un máximo de casi 2500 millones en el año 2011 por los altos precios de las commodities en ese año, y actualmente supera los 1000 millones de dólares.

Nuestro potencial geológico

La cordillera de los Andes que recorre todo el sector oeste provincial representa un sector potencialmente estratégico para el desarrollo industrial minero. La industria minera mendocina produce actualmente rocas de aplicación para la construcción y minerales industriales como roca caliza, bentonita, yeso o talco. Sin embargo, su mayor potencial económico estaría predominantemente dado por los minerales metalíferos conteniendo cobre y oro. Esto lo demuestra el fuerte desarrollo de la industria de producción de cobre en el sector Chileno de la misma cordillera. La geología de los Andes en el tramo que comprende la provincia de Mendoza cuenta muy próximo al límite internacional, pero del lado Chileno, con cuatro de las principales centros productores de cobre del Mundo, que en conjunto exportan cada año productos minerales por más de $7000 mil millones de dólares, alcanzando los $10000 en época de altos precios de commodities.

El desarrollo de este potencial geológico mendocino, continuación del potencial chileno, podría ayudar junto a la agricultura y los hidrocarburos no convencionales, a revertir las tendencias económicas y sociales provinciales de los últimos años. Y con ellos armar una base económica sustentable para el desarrollo y fortalecimiento de sectores económicos de servicios a esos sectores como de nuevos sectores que den valor agregado al potencial geológico y humano de Mendoza.

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