La firma de automóviles alemana Volkswagen necesitaba un golpe de efecto para deshacerse de la mala reputación que trajo consigo el llamado escándalo ‘dieselgate’, debido a la manipulación de los dispositivos de medición de las emisiones contaminantes, en 2015. Ello provocó la pérdida de confianza de muchos consumidores en la firma y una caída estrepitosa de las ventas de los vehículos diésel, que dañó seriamente al mercado del platino. Ahora, el lanzamiento de su nuevo modelo eléctrico puede revolucionar este mercado y, de paso, disparar la demanda de paladio y rodio.

Literalmente, Volkswagen significa “coche del pueblo”, que era el objetivo de la marca desde su fundación. Ahora, ese espíritu fundacional puede haberse recuperado, aunque en un sentido más moderno, y la firma alemana puede haber dado con la clave para fabricar el auténtico “coche eléctrico del pueblo”.

Según el último informe Heraeus Precious Appraisal, publicado por la refinería Heraeus, la industria del automóvil es la responsable del 81% de la demanda de paladio y del 83% de la de rodio. Solo en Alemania, los fabricantes acaparan más de un tercio de la demanda de ambos metales por parte del sector del automóvil de Europa Occidental.

La entrada en la línea de fabricación del primer vehículo con batería eléctrica, destinado al consumo masivo por parte de la firma Volkswagen, el pasado 4 de noviembre, puede convertirse en un hito en el mercado de estos dos metales. En efecto, la firma alemana ha comenzado a fabricar su esperado ID.3, su nuevo vehículo eléctrico de baterías (BEV), en la factoría de Zwickau.

Se trata de un modelo destinado al gran consumo, especialmente al segmento familiar. De momento, se han comenzado a fabricar 30 unidades al día, pero se espera aumentar el ritmo de producción en 2020, alcanzando una cifra total en ese año de 100.000 vehículos, que se incrementará hasta los 330.000 en 2021.

Para el año 2028, la firma espera haber vendido un total de 22 millones de vehículos eléctricos de batería, incluyendo las seis versiones del ID.3 en tres marcas de la compañía.

El reto es conseguir una penetración en el mercado igual o superior a la de los vehículos de combustión interna, pero eso solo se puede lograr reduciendo el precio actual de los vehículos eléctricos, que aún son demasiado caros como para competir exitosamente contra las versiones de gasolina o diésel.

Según el informe de Heraeus, el ID.3 puede lograr este objetivo: el Gobierno alemán ha anunciado que va a apoyar la venta de vehículos eléctricos de baterías incrementando las subvenciones a los compradores en un 50%, hasta los 6.000 euros, para vehículos cuyo precio sea inferior a los 40.000, y que va a extender este programa hasta el año 2025.

La versión más básica del ID.3 costará algo menos de 30.000 euros en Alemania, así que con la subvención del Gobierno, su coste será muy similar al de una versión media del Volkswagen Golf, uno de los coches más populares de la historia.

Desde Heraeus se preguntan si por fin los consumidores se lanzarán a comprar vehículos de batería eléctrica: “la producción de un vehículo de batería eléctrica destinado al consumo masivo, a un precio similar al de un vehículo con motor de combustión interna demostrará hasta qué punto los consumidores están dispuestos a optar por estos nuevos motores”.

En 2019, las ventas de vehículos eléctricos van camino de alcanzar las 60.000 unidades en Alemania, con una cuota de mercado de alrededor del 1,7%. Según el informe, hará falta al menos duplicar estas cifras e año que viene y volverlas a duplicar el siguiente para que se cumplan los planes establecidos por Volkswagen.

Los dos próximos años van a decidir qué nivel de ventas de vehículos con batería eléctrica es posible alcanzar. Una cuestión crítica no solo para los fabricantes de automóviles y las emisiones de CO2, sino también para la demanda de metales del grupo del platino, particularmente paladio y rodio, componentes fundamentales de los motores de los vehículos eléctricos.

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