Callar para seguir; acoso y precarización laboral: denuncia a funcionario del Segemar

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Un funcionario público ya no podrá seguir ejerciendo sus funciones tras la denuncia de una trabajadora a la que sometió a sus abusos y extorsiones. Gracias a la organización gremial, Guillermo Barona fue desplazado, pero el daño sobre el cuerpo de la denunciante, su salud física y mental, vuelven la mirada sobre las consecuencias nefastas del acoso sexual en el ámbito de trabajo. 

Por Candelaria Dominguez

El jueves pasado las organizaciones ATE Nacional, de la CTA-A y de la CTA-A Capital hicieron una conferencia de prensa en la puerta de SEGEMAR (Servicio Geológico Minero Argentino) para hacer pública la denuncia de acoso sexual de una compañera tercerizada que trabajaba realizando tareas de medición, capacitaciones y prevención para la seguridad en el lugar de trabajo. El acusado es Guillermo Barona, funcionario macrista asesor del SEGEMAR. En el acto, pidieron el sumariado de Barona y la incorporación de la denunciante en la planta permanente del Estado.

D.B. trabajaba desde enero en soledad con Barona. Una vez por semana iba a SEGEMAR a realizar sus tareas para una empresa contratada por el organismo estatal y quedaba a cargo de Barona, quien le había hablado de “un círculo de confianza”. Pronto, ese círculo se rompió. ”Primero empezó de a poco, con comentarios. Con el tiempo las cosas fueron escalando y se empezó a recontra zarpar. Siempre estábamos solos. Llegó a ofrecerme plata para que yo me desnude o lo toque. Le dije que no y él decía que era para “ayudarme”. Yo me quedaba helada y no sabía qué hacer. Además no quería perder el trabajo, que igual lo terminé perdiendo. Tengo otros trabajos, pero este era el más importante”, cuenta D.B, cuya identidad no se revela para preservarla. Ella cuenta que Barona le mandaba fotos de sus genitales, le decía constantemente cosas obscenas y ejercía acoso verbal y físico.

–¿Cómo siguió la situación?

–Las últimas veces que vine a SEGEMAR no quería tener contacto con el tipo. La última vez que lo vi fue cuando teníamos que hacer unas cosas en el depósito y me cerró la puerta y me manoseó. Después de eso no quise subir más a la oficina con él. Un día, me cito un sábado y en el predio no hay nadie, ni siquiera en el Inti. Yo le conté a mi marido y él dijo “Bueno, decile que te autorice el ingreso de otra persona y yo te acompaño”. Le dije por mensaje a mi jefe y él llamó a la empresa que me contrata porque yo era tercerizada y dijo que yo no quería ir a trabajar y pensaba mandar a otra persona, queriendo hacerme quedar como incumplidora. Después de ese episodio volví dos veces más con una persona acompañada y cuando teníamos que buscar cosas en el depósito, él no le quiso dar las llaves a la otra persona.

–¿Se contactaba fuera del trabajo?

–Todo el tiempo buscaba tener contacto conmigo en redes sociales. Como yo no lo aceptaba se metió en el Facebook de una amiga. Ella me llamó y me contó que un tipo le estaba poniendo “me gusta” en fotos mías con ella, fotos que estaba con mis hijos, o abrazada con mi amiga. La última vez que tuve contacto con él fue un audio que me mandó diciéndome que no fuera a trabajar, entonces no cobré el último mes.

La denuncia de D.B no es un hecho aislado. El colectivo Actrices Argentinas visibilizó la denuncia penal que hizo Anahí de la Fuente, trabajadora del Centro Cultural San Martín, quien luego fue despedida por denunciar al ahora ex director del Centro, Diego Pimentel. Con su denuncia se evidenció una realidad: la precarización laboral es la tierra fértil para el maltrato laboral y el acoso.

“En un país en donde el trabajo es cada vez más inaccesible y precarizado, no podemos desoír las voces de quienes, por la necesidad imperiosa de conservar un puesto laboral, deben soportar día tras día el acoso sexual y la vulneración de sus derechos fundamentales. Jefes que creen ser dueños de los cuerpos de sus empleades, manoseándeles, haciendo comentarios sobre su aspecto físico y su vestimenta, insinúandose, persiguiéndoles y castigándoles ante el menor asomo de rechazo, con gritos y trabajo fuera del horario pautado”, decía el texto leído por el colectivo. Anahí de la Fuente envió una carta en solidaridad con D.B en la conferencia de prensa del SEGEMAR.

“Le conté a una persona lo que estaba pasando porque me vieron muy mal, vomitando. Yo me refugiaba en la oficina cuando tenía que hacer cosas de escritorio, no podía concentrarme, ni siquiera hacer un informe. Cuando hice la denuncia la empresa que me contrata reaccionó bien, no podían creer lo que estaba pasando y quedaron en conseguirme otro trabajo. Yo no quería renunciar a este trabajo, no estoy en situación para tomarme ese lujo, tengo un hijo de 3 años”, dice D.B.

El contacto con la organización sindical fue clave. Primero hizo la denuncia con la comisión gremial interna del SEGEMAR y luego la denuncia escaló a la secretaría de género de CTA capital. “El único contacto que tenía en SEGEMAR era con este individuo, que me obligaba a estar sola con él. Hasta que tuve la suerte de conocer a las compañeras de ATE y CTA-A. Me brindaron ayuda psicológica, legal y apoyo emocional, me acompañaron al juzgado todas las veces que tuve que ir”, cuenta.

“Estamos hablando de acoso sexual grave sostenido por casi un año. La compañera obviamente tenía miedo de perder el laburo, si este tipo no la llamaba más ella facturaba menos. Lo que le pasó es que se calló mucho tiempo porque siendo tercerizada no tenía adónde recurrir. Cuando ya no aguantaba más y ya había podido construir un vínculo con delegados de ATE, pudo denunciar. Por un lado, está la denuncia penal que sigue su curso y por otro informamos a la empresa y al SEGEMAR. Rápidamente este tipo renunció. Nosotros queremos que se le haga un sumario que pueda avanzar a pesar de que él haya planteado su renuncia y no pueda trabajar más en el Estado”, explica Clarisa Gambera, secretaria general de CTA Capital. Luego agrega: “Hay toda una logística de supervivencia que te bancás con el cuerpo. Las compañeras que denuncian se están enfermando por casos de acoso, no es gratis para nada. Al final a las mujeres nos cuesta la vida, el laburo. Por eso es importante que estos tipos tengan consecuencias. Esta es una denuncia muy clara con mucha posibilidad de avanzar porque hay elementos contundentes. Hay violencias muy explícitas, pero también hay violencias muy sutiles”.

En la conferencia también se denunció el rol de Barona en el ajuste ejercido en SEGEMAR. “Barona ponía la firma para un montón de irregularidades y desmanejos de fondos y patrimonio público. Era una pieza de la política de desguace y despidos que llevó adelante el macrismo en el organismo. En 2015 éramos 631 trabajadores a nivel nacional y hoy quedamos 376”, dijo Malcolm Ackerley, delegado adjunto de la comisión interna.

Por un lado, D.B hizo una denuncia penal contra Barona. Por otro, a través de las organizaciones sindicales se elevó la situación a la empresa y al SEGEMAR para que el organismo realice un sumario a pesar de la renuncia del funcionario. Piden que ese sumario avance y no vuelva a ser contratado en la administración pública.

Página 12