Litio: ¿un problema o una solución a la crisis climática?

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El litio, al que se lo conoce como ‘oro blanco’, por su valor y color, es el metal más liviano que existe. Debido a sus capacidades electroquímicas, su uso más extendido es en baterías, desde celulares hasta autos eléctricos. Te contamos todo sobre sus reservas y métodos de extracción, así como sus efectos positivos y negativos en el medioambiente.

De acuerdo al ingeniero civil químico chileno Humberto Estay Cuenca, el litio es un elemento químico que, además de ser muy liviano, transfiere energía en forma «fácil y rápida». Por eso la industria de electromovilidad está tan interesada en usarlo.

El litio, ¿la clave del golpe en Bolivia?

Mientras que antes el mercado de las baterías de litio usaba entre el 15 y el 20% de este metal, en los últimos años ya ha alcanzado el 50% y se espera que en los próximos años sea aún mayor. Estas se utilizan para teléfonos celulares, equipos electrónicos y fundamentalmente para autos eléctricos.

«La electromovilidad se ha impulsado en muchos países para ser uno de los principales motores del reemplazo de los combustibles fósiles para combatir los impactos del cambio climático. Para que esto funcione se necesita una fuente que le de autonomía a estos autos y para eso se usan las baterías de litio», dijo el investigador.

En cuanto a la disponibilidad de este metal, se estima que hay suficiente para abastecer la gran demanda, al menos para «varios centenares de años más». Las mayores reservas se encuentran en Latinoamérica —en el llamado ‘triángulo del litio’ que abarca Argentina, Chile y Bolivia— y en Australia.

La paradoja del litio

Mientras que en Australia este elemento se extrae desde minerales, en Argentina y Chile se obtiene de salares. En Bolivia, a pesar de tener este recurso, se dificulta su extracción por las grandes cantidades de magnesio presentes en el Salar de Uyuni que son difíciles de separar del litio.

Pero en Chile y Argentina, donde su explotación e industrialización es significativa, el proceso resulta polémico debido a la desmedida proporción de agua que se desperdicia para hacerlo posible.

    «Se inyectan pozos con bombas en los salares y se extraen estas soluciones acuosas. En la primera etapa se sacan impurezas como sodio, potasio y magnesio en piscinas de evaporación solar. En este proceso se pierde entre el 85 y el 95% del agua. En estas zonas tan áridas esto genera un gran impacto medioambiental y para las comunidades locales», explicó Estay Cuenca.

En varios países los investigadores están buscando alternativas para reemplazar este método de extracción no sustentable, que a la vez sean rentables. El ingeniero chileno está convencido de que los procesos van a empezar a cambiar en los próximos años.

Sputniknews.com