Catamarca: Los Apuntes del Secretario con las novedades de la denuncia contra los directores de YMAD

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El jueves fue la última sesión ordinaria del Concejo Deliberante de Andalgalá, a la que asistió especialmente invitado el intendente Alejandro Páez, quien le está dejando el control municipal al correligionario Eduardo Córdoba antes de pasar a la Legislatura provincial donde, por cuatro años, será diputado. A la par de su alter ego en el cuerpo deliberativo, el concejal José “El Mono” Cativa, al despedirse de los empleados o compañeros del bloque, se emocionaron hasta las lágrimas. Lo que no quedó claro es si le euforia tenía que ver con el deber cumplido, el cual quedó muy lejos de las expectativas de los andalgalenses que, entristecidos, observan la decadencia de la ciudad en todos los planos y la pérdida de oportunidades que tuvieron estos gobernantes. En largos ochos años manejaron todo y, virtualmente, no tuvieron oposición. Sin embargo, terminan la gestión sin nada para mostrar, a diferencia de otras intendencias de la provincia que, con menores potencialidades, lograron mejores resultados y hasta aprovecharon con mayor efectividad las regalías mineras que nacen de las entrañas andalgalenses.

En el marco de la denuncia penal que un grupo de vecinos de Andalgalá sigue contra los directores de YMAD, se supo que la Justicia Federal pidió las actas de la sesión del 3 de octubre en la que se aprobó un contrato de arrendamiento de las instalaciones de Alumbrera con las tres empresas que llevan adelante el proyecto Agua Rica.

Para los denunciantes, los directores de Catamarca votaron a favor del arreglo e ignoraron un viejo informe ambiental negativo de la Universidad de Tucumán.

 En relación con esta cuestión conviene hacer una aclaración. Por lo que, extraoficialmente, se aclaró desde el organismo interestadual, aquel informe corresponde al año 2008 y nada tiene que ver con el nuevo proyecto encarado por las empresas.

Por lo tanto, la denuncia estaría quedando sin materia, aunque son cosas que debe confirmar la Justicia.

  El Esqiuú