Chubut: “Hoy la Meseta es zona de sacrificio: la minería generaría un desarrollo que ayudaría a sacarla de la situación actual”

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Lo afirmó Carlos Scatizza, hidrogeólogo con experiencia de 27 años de investigaciones en Chubut y toda la Patagonia. La empresa que preside, Hidroar SA, descubrió la enorme reserva de agua de la Cuenca del Sacanana, en la Meseta Central, que tiene además cuantiosos recursos minerales. Afirma que es totalmente independiente del Río Chubut.

El hidrogeólogo Carlos Scatizza, con experiencia de 27 años de investigaciones en Chubut y toda la Patagonia, es presidente de la empresa Hidroar SA, con la cual en 2011 descubrió la Cuenca de Sacanana, ubicada en la Meseta Central, y que contiene una enorme reserva de agua. 

Allí, en la Meseta Central, se encuentran además recursos minerales cuantiosos, entre ellos el yacimiento del Proyecto Navidad, reserva de plata que prevé comenzar la explotación en el caso de que se habilite la zonificación minera en Chubut.

Scatizza, que además es docente de la Universidad Nacional de La Plata, no solo afirma que esas reservas alcanzan y sobran para cualquier tipo de actividad, sino que no existe relación alguna entre esa cuenca y el Río Chubut.

En las últimas semanas se volvió a instalar públicamente la posibilidad de la zonificación minera en la Meseta. Pero también las voces en contra se están expresando, y vuelven a plantear, basadas en la cátedra abierta de Estudios Territoriales de la Universidad Nacional de la Patagonia, la supuesta vulnerabilidad de la cuenca del Río Chubut. ¿Hay estudios científicos que indican que la cuenca está amenazada?

Una cuenca, como definición, es un área donde una gota de agua, una precipitación, lo que caiga dentro de esa superficie, escurre, se encauza, y tiene una salida que puede ser al mar o a un lago. Es endorreica, por lo que todo lo que ocurre va a quedar circunscripto a esa área. Si nosotros pasamos a otra cuenta, pasamos a otro ámbito. Es como cuando uno tiene una manzana y define una casa con paredes. Cuando uno define una cuenca, define el límite de esas paredes. Y dentro de esos límites, lo que hacemos en nuestra casa queda en nuestra casa. No repercute en la del vecino. Por lo cual, realmente no veo un riesgo que pueda ocurrir ante una actividad, sea la que sea: minería, agroforestal, ganadera. Está en otro ámbito.

¿Está diciendo que la cuenca del Río Chubut no está vinculada con la posible explotación minera en la Meseta?

Claro. La Meseta es otro ámbito totalmente distinto. Hay una divisoria de aguas que separan una de otras. Nada de lo que ocurre en una repercute en la otra, por lo menos desde el punto de vista hidrogeológico. Por eso se definen los comité de cuenca, y justamente cada uno define y legisla sus políticas, hacia dónde quiere avanzar con ese criterio, porque son independientes. Las cuencas de la Meseta Central tienen sus comités de cuencas, y la del Río Chubut tiene su comité de cuenca. No hay vínculo que las una desde el punto de vista hídrico.

¿En qué se basa entonces la cátedra abierta de Estudios Territoriales?

No sé de qué pueda estar hablando en este sentido. Me cuesta ver en qué pueden disentir. Definir un límite de cuenca es algo relativamente habitual para cualquier hidrólogo, hidrogeólogo, cualquier geógrafo.

¿Desde cuánto está usted estudiando este tema?

Desde el año 1993 estoy trabajando en Patagonia. La empresa que presido, Hidroar, hizo su primer trabajo en 1981 en el Río Chubut. Se le había asignado estudiar la cuenca baja e intermedia del Río Chubut para uso principalmente agrícola en ese momento. Ya hace unos 27 años que estoy trabajando en Patagonia, tanto en Chubut como en Santa Cruz y Río Negro.

¿Es cierto que con la zonificación minera se va a usar casi el 100% de los recursos hídricos de las cuencas de la Meseta?

Hay que tener datos crudos para avalar una opinión de esa naturaleza. Hay diversos trabajos que expresan el potencial de disponibilidad de agua en la Meseta. Parte de esa agua está almacenada y parte está en movimiento, porque el ciclo del agua se va regenerando: precipitación, evaporación, escurrimiento, filtración. En este sentido hemos puesto en evidencia, con diferentes estudios, que hay abundantes recursos para un montón de actividades. La actividad minera es una. Para tener una idea, la actividad agrícola consume hoy el 78% de agua que hay en Chubut. El consumo promedio de la provincia está en el orden de los 708 hectómetros cúbicos. El 78% se lo lleva la actividad agrícola a partir de áreas que tiene bajo riego. Otra parte importante se la llevan el consumo humano y actividades comerciales, con unos 90 hectómetros cúbicos por año. Después en mucho menor proporción está la actividad ganadera, que incluye la cría bovina, porcina, equina, y está en los 6 o 7 hectómetros cúbicos. Y luego está la parte industrial, donde la provincia no tiene gran desarrollo, salvo la petrolera, algunas industrias en Madryn, y otras en Comodoro y en Trelew. Ese uso se lleva unos 6 hectómetros cúbicos. Ese es el consumo de agua que hay en Chubut: hablamos de 700 hectómetros cúbicos por año. Y a partir de un estudio se descubrió una cuenca, la del Sacanana, de alrededor de 3.000 hectómetros cúbicos. Es agua almacenada.

¿Puede coexistir el consumo de agua de la minería con el consumo humano en la Meseta Central?

Como ocurre en gran parte de la Patagonia, en la Meseta Central encontramos ámbitos con sus características propias. Dentro de una cuenca, tenemos un sector con ciertas características y cierto volumen de agua. Entonces no podemos generalizar. En algunos sectores tenemos agua de buena calidad, para uso humano, agua de calidad intermedia para producción ganadera o agrícola; y sectores en los que el agua está con cierta salinidad, económicamente su tratamiento no es redituable, y va a ser para uso industrial. Encontramos en la Cuenca de Gastre agua de buena calidad, al igual que en la de Sacanana y en la de Telsen. Hay que analizar en cada caso cada cuenca cómo funcionan.

¿El cambio climático puede afectar a la cantidad de agua en las cuencas de la Meseta?

Ya se predecía que iba a generar cambios y cada vez esos cambios se producen más frecuentemente. Patagonia no es ajena a todo esto. Estos cambios, en algunos casos generan precipitaciones mayores a las que habitualmente se tenían, y suelen ocurrir en un menor lapso de tiempo, lo cual es un problema porque la infraestructura no está preparada para este tipo de situaciones. Además la evaporación está generada por la temperatura. Entonces si aumenta la temperatura por el calentamiento global, trae una menor cantidad de agua en el medio general, lo cual genera una aridez algo mayor. Las previsiones son que va a haber una reducción de volúmenes de agua, del orden del 5%. Son todos pronósticos vinculados con cambios abruptos. Pero es parte de estos cambios que se deben prever en cualquier tipo de desarrollo, sea productivo, social o económico.

¿Qué opina desde el punto de vista científico de la afirmación que dice que la Meseta es zona de sacrificio por la posible actividad minera?

Yo opino lo contrario: que es una zona de desarrollo más que de sacrificio. Hoy, como está, la Meseta es una zona de sacrificio. La minería generaría un desarrollo que ayudaría a sacarla de la situación actual. Por suerte me ha tocado recorrer prácticamente todos los proyectos mineros que hay en la Argentina. Y veo en cada uno de ellos desarrollo, en mayor o menor grado. Conozco Puerto San Julián desde 1993, sé también lo que eran Puerto Deseado, Gobernador Gregores. Mis recuerdos era que pasaban los pastos rodando por las calles, con la mayoría de los comercios cerrados. Y hoy son lugares que tienen cine, teatro, supermercados, hoteles. Lo veo también en San Juan, en Catamarca, en distintos proyectos en el norte. La minería en este caso fomentaría un montón de actividades. Después hay que ver cómo. Esa es la otra cuestión: cómo se hace para que eso se traduzca en un desarrollo que acompañe a la sociedad, a los pobladores, que protejan el ambiente. Lo mismo veo con el petróleo en el sur de Mendoza o en el norte de Neuquén. Se descubre un yacimiento y automáticamente empieza a haber desarrollo. Y Rincón de los Sauces, hace 20 años iba y era un páramo donde había una vieja concesión, se hacían campamentos petroleros y desaparecían. Y hoy hay plantaciones de olivares, de vid, todo un desarrollo. No hay que imaginar, sino hacer unos kilómetros y verlo.

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