Mendoza: Suspensión hasta que aclare

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La Casa Rosada mira lo que ocurre en Mendoza con la política minera que quiere desarrollar.

El gobernador de Mendoza, Rodolfo Suárez, anunció este jueves que suspende la polémica ley provincial de minería. Foto Ignacio Blanco (Diario Los Andes)

La reglamentación justo antes de Navidad de la ley mendocina de minería permitiendo el uso de químicos, y la casi previsible marcha atrás producida este jueves, son dos pasos políticos que tienen tanto olor a prueba y error como el cianuro y el ácido sulfúrico que se iban a permitir. Como con otras cosas, esta es otra suspensión. “Voy a suspender la aplicación de la ley. No se va aplicar”, anunció el gobernador radical Rodolfo Suárez, después del impacto de las protestas de los ecologistas y sus asociados políticos.

Mendoza funciona por el agua a la que hace funcionar el hombre mucho más que la naturaleza. Si fuera por ésta, buena parte de la provincia sería estéril para cultivos, animales y humanos. El agua es de uso sagrado. Que haya una mínima posibilidad de contaminación enciende el alerta con mucha razón. La política y el uso político con la prueba de habilitar los químicos, sin cuya acción la gran minería no tiene andadura, lo saben bien oficialismo y oposición. La mirada ecologista anda por otro andarivel, sin que todo sea pureza: muchos de sus argumentos tienen también química política. Los hay muy sólidos y otros de un oportunismo flagrante.

La Argentina tan rara en tantas cosas, también lo es respecto de las riquezas que se podrían generar y cómo hacerlo. La soja, se dijo, era desertificante. Dejó de serlo cuando se empezaron a ver los dólares y cuando sirvió para salir de la crisis de 2001. Pero hasta hoy hay muchos que piensan que la soja no tuvo que ver con aquello, que fue todo obra y milagro de Duhalde y de los Kirchner. La soja sigue paliando errores políticos. Ahora está para ayudar -y mucho- el gas y el petróleo de Vaca Muerta. También se habla y mucho contra el método de fracking, pero en el estado de necesidad que está el país, Vaca Muerta sigue siendo en el imaginario la balsa que nos salva del naufragio. Un poco excesivo si se piensa en el tamaño de la inversión que se requiere y en las condiciones que exigen los inversores.

Lo que el gobernador mendocino sabe es que Mendoza tiene grandes posibilidades mineras. En la Casa Rosada deben estar mirando con mucha atención el experimento. Hace un tiempo que hay certezas y explotación de yacimientos de plata y de oro en el país, además del litio del Norte. Fernández se animó a mostrar la punta de esa baraja hace poco, cuando ante los empresarios de la Asociación Empresaria Argentina ponderó el proyecto, en Gastre, Chubut, y habló muy a favor de la minería.

Se dice que lo que abunda no daña, pero es error si lo que abunda es dañino. Puro sentido común: lo que abunda en la política es la hipocresía y los cambios de nombre en el permanente intento de confundir. El ajuste no es solidaridad. Y sobre la minería, que se necesita, hay que hablar con conocimiento pero no solamente desde lo técnico. También de cómo usar las divisas que pudiera producir. Siempre está presente la experiencia noruega con el petróleo en el Mar del Norte, cuyas divisas no se gastaron en alegrías pasajeras sino en inversión. Noruega con esos fondos paga las jubilaciones y le sobra. La soja no fue tanto, pero fue. De paso: en Mendoza también miran para la Rosada. Tal vez quieran conocer qué hará el Gobierno si alguna vez se le desmadran las protestas. El gobernador mendocino dijo sin eufemismos: “Vamos a convocar al Arzobispado que está haciendo una defensa del agua sin argumentos, a las universidades, a los organismos políticos, a todos a un debate en el que voy a participar personalmente”.

Habrá que esperarlo, entonces.

Clarín