Investigadores suizos descubren una forma de aligerar el oro sin alterar su pureza

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Uno de los problemas que plantea el oro es que, debido a su enorme densidad, una cantidad muy pequeña puede pesar mucho. Esto constituye una ventaja a la hora de almacenar grandes cantidades de metal, ya que el espacio que se necesita es más reducido, pero para otros usos como en joyería o tecnología, este peso puede constituir un inconveniente.

Para evitar este problema, la industria joyera o tecnológica suele recurrir a aleaciones del oro con otros metales más ligeros. Pero un equipo de investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zurich (Suiza) han dado con una solución más imaginativa: mezclar el oro con plástico en vez de con otros metales, con lo que han conseguido que el oro pese una décima parte, pero sin alterar su pureza.

Como se explica en el estudio de la ETH Zürich, el oro de 24 quilates tiene un 100% de pureza, pero no resulta práctico para joyería, ya que resulta demasiado endeble. Para hacer el metal más ligero y resistente, se suele alear con cobre, en una proporción 75/25, lo que da como resultado oro de 18 quilates, que es el más usado en joyería.

Este oro de 18 quilates tiene una densidad de 15 gramos por centímetro cúbico, mucho menor que la del oro puro, que es de 19,32 gramos. Sin embargo, la nueva mezcla lograda por los investigadores suizos pesa entre una quinta y una décima parte, con una densidad de apenas 1,7 gramos por centímetro cúbico.

Para lograr esta ligereza, se ha mezclado el oro de 18 quilates con látex polimérico y fibras de proteínas, salpicándolo de pequeñas cámaras de aire. El resultado sigue siendo oro de 18 quilates, con el mismo aspecto y brillo, solo que mucho más ligero.

El equipo de investigadores ya había obtenido previamente espuma de oro, que es la forma más ligera en la que puede encontrarse el metal. El problema es que esta espuma no era lo suficientemente estable como para fabricar piezas de joyería o tecnología con ella, así que los científicos tuvieron que desarrollar otro formato que sí fuese operativo.

Para obtener este oro ultraligero, el equipo de la institución suiza comienza combinando pequeñas plaquetas de oro, látex polimérico, fibras, agua y sal hasta obtener un gel. Posteriormente, el agua se sustituye por alcohol y la mezcla se introduce en una cámara de presión llena de CO2, lo que transforma el plástico dorado en un aerogel muy ligero.

Después, la mezcla se calienta hasta que el oro se funde, lo que permite darle la forma que se quiera (ver imagen).

Además de ser mucho más ligero, este nuevo tipo de oro tiene muchas otras ventajas respecto a la forma tradicional: propiedades como la dureza pueden modificarse al comienzo del proceso cambiando la composición. Incluso se puede cambiar el color alterando la forma de las nanopartículas. Si son esféricas, el material adquirirá un ligero tono violeta.

Además, resulta mucho más fácil de moldear: el oro se funde a una temperatura de 1.064º C, pero esta mezcla es lo suficientemente blanda como para poder moldearse a 105º C.

Una cuestión que el equipo no ha considerado, sin embargo, es si el público aceptará este nuevo material. Aunque su aspecto sea el mismo y, oficialmente, la pureza también, el hecho de que pueda parecer bisutería puede alejar a algunos clientes, al igual que ocurre con los diamantes sintéticos.

Pese a ello, el nuevo material puede tener cientos de aplicaciones fuera del terreno de la joyería, como en la fabricación de dispositivos electrónicos, catalizadores químicos o incluso protección frente a radiaciones.

(Foto: ETH Zürich)

Oroinformacion.com