¿Por qué los ciudadanos de la India están obsesionados con el oro?

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La India es el segundo mayor consumidor mundial de oro, detrás de China. A diferencia de este país, la India apenas cuenta con una pequeña producción propia, por lo que su ingente demanda debe cubrirse, casi exclusivamente, con importaciones. En ese apartado, el país es el líder mundial, con unos volúmenes que algunos años alcanzan las 900 toneladas. ¿Por qué esta obsesión de la India por el oro?

En un interesante artículo publicado por el economista Vivek Kaul en el periódico económico indio Mint, se explican algunas claves al respecto.

Entre los meses de abril y noviembre de 2019, las importaciones de oro de la India se elevaron a 533 toneladas, cifra que es un 20,3% inferior a las 669 toneladas que se registraron durante el mismo periodo de 2018.

En el año fiscal 2019 completo (abril 2018-marzo 2019), las importaciones de oro de la India alcanzaron las 983 toneladas, una cifra a la que no se llegaba desde el año fiscal 2014.

La explicación al descenso experimentado entre enero y noviembre pasados está en el elevado precio alcanzado por el oro, con un aumento del 25% desde el principio del año fiscal (abril 2019-marzo 2020), lo que ha permitido que el precio en rupias alcance su registro máximo histórico y, a su vez, ha reducido las importaciones en una quinta parte respecto a las cifras del año anterior.

En cualquier caso e independientemente de la situación de las importaciones por la subida de precio, lo que no cambia es el apego que los ciudadanos de la India tienen por el metal precioso. En palabras de Vivek Kaul, “la principal razón que explica nuestro amor por el oro es la tradición. Pero hay mucho más que eso”.

Según explica Richard Davies, de la London School of Economics, en su libro ‘Economías extremas’, “el oro actúa como una especie de mecanismo asegurador informal” y pone como ejemplo la provincia indonesia de Aceh, que se vio afectada por el tsunami de 2004. Los supervivientes lograron rehacer sus vidas gracias a las joyas de oro que llevaban puestas.

Como explica Davies, “aunque alguno de ellos también perdieron su oro en el desastre, me encontré con muchos supervivientes que pudieron vender las joyas que llevaban encima. Por ejemplo, llevar una pulsera de oro significa tener el suficiente dinero en la muñeca para contratar a un constructor durante un año. Esta fórmula financiera tradicional permitió a Aceh salir adelante y a sus trabajadores tener un rápido acceso al dinero en efectivo”.

Al igual que en Aceh, en la India también está vigente un importante sistema de cambio informal que permite transformar el oro en dinero efectivo con gran rapidez, especialmente en casos de emergencia.

En las zonas rurales de la India, igual que sucede en la mencionada región de Indonesia, la economía depende del estado de la cosecha o de la pesca. Después de una buena cosecha o una buena temporada de pesca, los beneficios obtenidos se invierten en comprar oro, para poder venderlo en épocas peores.

Según Vivek Kaul, “los economistas, especialmente los que trabajamos en Occidente, estamos acostumbrados a los bancos y a un sistema financiero formal que funciona correctamente, incluso en los casos de emergencia. Comprar y acumular oro no encaja con nuestra forma de hacer las cosas. Pero como señala Davies, el oro de una mujer es a la vez su patrimonio personal y cumple la función de colchón económico de la familia. Esto explica el amor de los ciudadanos de la India por el oro

Oroinformacion.com