Mendoza: La «nostalgia minera» que opaca al gobierno de Suárez

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Sus funcionarios argumentan que Mendoza no puede tener más obra pública porque no cuenta, como San Juan, con los fondos de esta actividad. Trata de generar una buena relación con Alberto Fernández para dar algunas señales de mejora, pero no se advierte cuál será su plan B para enfrentar la crisis.

Juan Carlos Albornoz

«Nosotros no tenemos los recursos que tiene San Juan porque no tenemos minería», señalan algunos funcionarios de Rodolfo Suarez a la hora de compararse con la provincia vecina respecto de las obras.

La ventaja sanjuanina se nota en el plan habitacional: San Juan planea hacer 4.000 casas más que Mendoza en los próximos cuatro años y en el Poder Ejecutivo dicen que no hay forma de igualarla. Por otro lado, el déficit en materia de obras viales suele tornarse trágico, como en el caso de la doble vía a San Juan.

En esa traza se mataron ayer tres personas. Al margen del factor de la imprudencia, hace años que se viene prometiendo una autopista que no existe aún en nuestra provincia: avanza del lado de San Juan solamente.

El plan de obras del gobierno de Suarez es un misterio por factores nacionales y provinciales. La Nación ha anunciado recortes que seguramente abarcarán a la famosa Ruta 40, una vez más.

 La moderada pauta de obra pública para este año está en jaque por el otro peronismo: no hay consenso del principal partido opositor para el endeudamiento de 300 millones de dólares que el gobernador le ha pedido a la Legislatura.

El único aliciente en cuanto a obras viales es por ahora la inminente licitación de la remodelación de la ruta 82 a Cacheuta, que se hará con un préstamo del BID que logró zafar, todavía en tiempos de Alfredo Cornejo, del férreo cepo peronista.

En medio de este panorama oscuro, el gobernador ha decidido recostarse en el Gobierno Nacional, que a su juicio está haciendo las cosas bien, para ofrecer módicas señales de optimismo.

Destaca, por ejemplo, el impacto que producirá en los comercios locales el reparto de tarjetas asistenciales del plan Alimentar.

Los sucesivos viajes de Suarez a Buenos Aires reflejan esa empatía con Alberto Fernández. El gobernador coincide con el concepto de «desindexar la economía». Ha congelado, como el Presidente, tarifas y salarios. Y al amparo del propio Fernández busca dejar caer el telón para la cláusula gatillo de los salarios estatales, una medida que aplicó en 2018 y 2019.

Al gobernador le resulta mucho más sencillo plantear sus problemas financieros en la Casa Rosada que en la Legislatura provincial. En este sentido, tanto Suarez como el ministro de Hacienda Lisandro Nieri se trajeron de Buenos Aires una buena impresión del jefe de gabinete Santiago Cafiero y su vicejefa, Cecilia Todesca.

A ellos acudieron la semana pasada para solicitar una refinanciación de 3.000 millones de pesos en deudas de Mendoza con el agente financiero de la provincia, el Banco Nación, bajo el argumento de que esas deudas nacieron de una mala administración justicialista: el gobierno de Francisco Pérez.

Por lo demás, el riesgo de que surja algún resabio de las protestas antimineras de diciembre todavía preocupa al Poder Ejecutivo. Aún después de la derogación de la reforma de la ley 7722.

La mineria es nostalgia para el Gobierno provincial. Es lo que Mendoza no va a tener porque no existe consenso social, repiten todos sus integrantes.

El razonamiento oficial es preciso. Lo que preocupa hoy de Suarez es que no se advierta cuál será su «plan B» para que Mendoza enfrente la crisis.

Mdzol.com