Hallaron las minas de donde se extrajo el oro utilizado en la tumba del faraón Tutankamón

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Un equipo formado por un experto en oro y un arqueólogo ha logrado localizar, en pleno desierto del Sahara, las minas de donde se extrajo el oro que se utilizó para fabricar los objetos que acompañaron al faraón Tutankamón en su tumba, incluyendo la famosa máscara.

Thomas Forshee, experto en oro, de nacionalidad francesa, y el arqueólogo británico John Ward son los autores del descubrimiento de unas minas de oro situadas en pleno desierto del Sahara, de donde procede el oro que se utilizó en el suntuoso enterramiento del faraón Tutankamón, incluyendo su famosa máscara (ver imagen), que se conserva en el Museo Egipcio de El Cairo.

Ambos protagonizaron un reportaje en el canal de televisión británico Channel 4, titulado “Los secretos del Valle de los Reyes”, en el que recorrieron una de las partes más áridas del desierto del Sahara, en la orilla oriental del río Nilo. Su objetivo era encontrar las minas de donde procedía la enorme cantidad de oro que luego sería transportado al Valle de los Reyes, a la tumba conocida entre los arqueólogos como KV62, que no era otra que la del poderoso faraón Tutankamón.

Tras varias horas de recorrido por el Desierto Oriental, los investigadores encontraron un antiguo templo, cubierto de inscripciones, que se encontraba junto a uno de los escasos pozos de agua de la zona.

El templo estaba excavado en la roca y contaba con una intrincada decoración en la que los antiguos egipcios dejaban clara la importancia que atribuían a las fuentes de agua.

Este descubrimiento resultó clave para entender cómo trabajaban los antiguos mineros que extrajeron y movieron toneladas de oro hace miles de años.

En las imágenes que decoraban el templo se veía a trabajadores construyendo una red de pozos y lugares de descanso a lo largo del desierto. Estos lugares, separados entre sí por una distancia que se podía cubrir en un día de viaje, permitían que los mineros pudieran cruzar el desierto con seguridad y explorar lo desconocido.

Era como un antiguo mapa del tesoro, que condujo a los exploradores hacia el interior del desierto, siguiendo la ruta de los antiguos mineros. Tras un viaje de cinco horas a través del Sahara, los investigadores identificaron los restos de una antigua mina de oro, que llevaba miles de años sin usarse.

En ella se encontraban incluso algunas herramientas, en perfectas condiciones, que habían sido utilizadas por los antiguos mineros para extraer el oro de las rocas. Entre ellas había un mazo, con el que rompían el cuarzo y obtenían el oro de su interior. Una labor ardua, ya que el cuarzo es un mineral de gran dureza.

Los restos de las minas han permitido reconstruir la forma en que trabajaban estos mineros: cortaban fragmentos de roca, perforando hasta 10 metros, en busca de las vetas de cuarzo que contenían oro. Luego, con sus rudimentarias herramientas, trituraban el cuarzo y entresacaban el metal precioso.

Los expertos han calculado que un equipo de 20 personas tardaría una semana en procesar la suficiente cantidad de roca como para obtener una cucharada de polvo de oro.

Los restos de las minas, que han permitido reconstruir cómo trabajaban los antiguos egipcios, se han conservado durante tantos años gracias al clima seco del desierto y al aislamiento de la zona.

Oroinformacion.com