Reducir el coste: el reto de la recuperación de metales preciosos de la basura electrónica

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El oro es un metal precioso cuya escasez, además de sus particulares propiedades físicas, le confiere un enorme valor. Se calcula que desde que el hombre comenzó a extraer oro de la corteza terrestre, se han producido alrededor de 190.000 toneladas de este metal que, si se fundieran, darían lugar a un cubo de poco más de 20 metros de lado.

En un artículo firmado por los investigadores Wendy Lee Queen y Mirko Bischofberger (Escuela Politécnica Federal de Lausana) en la revista digital Aeon, los científicos ahondan en los procesos de recuperación del oro que se encuentra en la cada vez más abundante basura electrónica.

Como explican los investigadores, “el oro sigue siendo la materia prima básica de la industria joyera de lujo y, en los últimos años, se ha convertido en uno de los materiales utilizados para la fabricación de nuestra última obsesión: la electrónica moderna. El oro se usa para fabricar los dispositivos que nos encantan: teléfonos móviles, tabletas y ordenadores portátiles. Esto se debe a sus eficientes propiedades eléctricas y de resistencia a la corrosión, que ningún otro metal tiene”.

El problema, según alertan los autores del artículo, es que la fabricación de 40 teléfonos móviles requiere aproximadamente un gramo de oro. Para obtener éste, se necesita extraer cerca de una tonelada de mineral. “Dado el persistente incremento en la fabricación de dispositivos electrónicos y el limitado suministro de oro, ¿cómo vamos a garantizar el suministro de este material precioso durante los próximos años?”, se preguntan.

La solución ya está inventada: se trata del reciclaje de la basura electrónica, un proceso al que se denomina ‘minería urbana’. Cada tonelada de circuitos impresos extraídos de ordenadores puede proporcionar entre 40 y 800 veces más oro que el que se encuentra en una tonelada de mineral. Por eso, no tiene sentido que este metal precioso vaya a parar a los vertederos.

Según los datos de los investigadores suizos, a pesar de que la minería urbana ha mejorado su ratio coste/recuperación en los últimos años, tan solo el 20% de toda la basura electrónica que se genera pasa a las plantas de reciclaje.

Los datos de Global E-Waste Monitor revelan que, para finales del año 2021, la cantidad de basura electrónica generada alcanzará los 52,2 millones de toneladas. Se estima que el valor del oro contenido en esta basura supera los 11.200 millones de dólares.

Además, hay que tener en cuenta que en esta basura electrónica no solo hay oro, sino otros metales como plata, cobre y platino, que la hacen aún más valiosa. “Por eso, dada su importancia económica y tecnológica, es hora de plantearse si de cara al futuro se pueden explotar otras fuentes de oro que aún no son viables”, apuntan.

¿Cómo sería esta minería urbana del futuro? El artículo da algunas claves al respecto. Por ejemplo, cada vez se vierte más metal precioso en las aguas residuales de todo el mundo, como resultado del incremento de su uso en diversas industrias.

Además de en las aguas residuales, también se han encontrado restos de oro en acuíferos como ríos y el agua del mar. El primero que advirtió la presencia de oro en el agua del mar fue el químico británico Edward Sonstadt, en 1872. “Desde entonces, muchos han soñado con la posibilidad de extraer ese metal precioso, pero todos los proyectos han fracasado, debido a la imposibilidad de idear un proceso químico respetuoso con el medio ambiente que sea capaz de concentrar el oro de forma eficiente en esas soluciones tan diluidas”, apunta el artículo.

Además, aunque se calcula que los océanos contienen más de 20 millones de toneladas de oro, esta cantidad es minúscula en comparación con las enormes cantidades de otros metales. De hecho, se necesitarían más de 100 millones de toneladas de agua marina para extraer un solo gramo de oro.

Muchos científicos de todo el mundo continúan trabajando en procedimientos para poder extraer este oro del mar, aunque ninguna de las tecnologías ensayadas hasta el momento ha demostrado ser efectiva en un entorno tan complicado.

Los propios científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, en colaboración con el Instituto Federal de Tecnología de Suiza, han diseñado unos materiales esponjosos con perforaciones microscópicas que pueden extraer y concentrar, de forma selectiva, el oro de una gran variedad de complejas mezclas líquidas.

“Una de estas esponjas podría extraer de forma rápida el oro de un desagüe industrial, un río o cualquier otra solución en apenas dos minutos”, aseguran los investigadores.

La clave de esta gran capacidad de recuperación de oro reside en la capacidad de estos materiales de concentrar hasta un gramo de oro por gramo de esponja. Además, el oro recuperado por esta vía es de una gran pureza, aproximadamente 23,9 quilates (24 quilates equivalen a un 99,9% de oro), que es la mayor registrada en un proceso de extracción de este tipo.

El desarrollo de estas tecnologías respetuosas con el medio ambiente y de gran eficiencia energética puede permitir, en el futuro, recuperar oro de lugares impensables hasta ahora.

Oroinformacion.com