Mendoza/Jaliff: La cuña del PJ entre Suarez y Cornejo, la hipocresía mendocina, su retiro y que piensa que ocurrió con el conflicto minero

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En una extensa entrevista, el presidente provisional del Senado y ex vicegobernador, Juan Carlos Jaliff, analizó el arranque de la gestión de Suarez, fue duro con los que «defienden el agua de la boca para afuera», habló de los 5 gobernadores radicales con los que trabajó, de los «cargos eternos» que rechazó, de su retiro y del futuro de Mendoza.

Por Gabriel Conte

Juan Carlos Jaliff se retirará de los cargos «pero no de la política» cuando termine, dentro de os años, su mandato como senador provincial. Habrá recorrido entonces los casi 40 años de democracia con un protagonismo permanente que pocos han conseguido sostener. pero además, con la sensación de que su presencia no ha sido forzada, sino más bien necesaria, equilibradora, a la hora de negociar, sostener proyectos (y hasta gobiernos enteros) y abrir instancias de diálogo. Lo reconoce, en todo caso, más la oposición que los propios, que lo necesitan y, por lo tanto, no pierden tiempo en elogiarlo.

Pudo haberse quedado en un «cargo eterno», pero optó por la lucha coyuntural política. Confesó que le ofrecieron cargos de por vida y hasta mencionó uno, mientras que otros ofrecimientos prefirió dejarlos en el terreno del misterio.

Trabajó con cinco gobernadores radicales, el último Rodolfo Suarez, de quien analizó su dificultoso arranque en la gestión. Acusó al justicialismo de querer «hacerle mentir» para acusar a Alfredo Cornejo y, así, dividirlos. Dijo que lo están condicionando con eso para aprobarle el presupuesto para este año.

Hombre de partido, no dejó de lado nunca, en la entrevista, el rol que le tocó cumplir en momentos difíciles: el 2001, la renuncia de un candidato a gobernador que había que remplazar, sus propias candidaturas logradas y las frustradas y el peronismo con sus otros cinco gobernadores aportados a la democracia.

En este diálogo de una mañana calurosa, Jaliff atravesó la historia de Mendoza desde 1983 hasta la fecha y se animó a hablar del gran tema estratégico que garantizará que haya o no futuro: el agua. En este punto, no usó medias tintas. Acusó a «los mendocinos» (sí, en general, como ningún político se animaría hacerlo por miedo a perder algún like en las redes sociales) de defender el agua de la boca para afuera, pero derrocharla puertas adentro de su casa.

No se mostró enojado con la vuelta atrás a la ley 7722, sino triste. Sostuvo que «no la leyeron los que se opusieron» y destacó que la reforma garantizaba más agua que la que se utilizaría en diversificar una matriz productiva que ha hecho que Mendoza vaya para atrás en su Producto Bruto Geográfico y que, en simples palabras, haya trabajo genuino y de calidad para pocos.

En el repaso histórico, recordó el gobierno de Felipe Llaver y José Genoud, la renuncia de este último a ser candidato a gobernador y su rol en la decisión de que lo fuera Roberto Iglesias.

Jaliff valoró «el paso de los años» como factor de aplomo en la gestión actual como senador, una experiencia que le permite, dijo, «abordar los temas con otra templanza».

La complejidad de sacar el presupuesto 2020

– ¿Enero atípico, no?

– Sí. Estamos yendo a la oficina, tenemos algunas charlas…

– ¿Están trabajando en enero?

– Ya el martes tenemos la primera sesión.

– ¿Cómo viene el presupuesto?

– Y bueno… viene complicado… De todas maneras esperemos que se tome conciencia de parte de la oposición de que necesitamos el presupuesto. Primero, para contar con el roll over, poder renegociar la deuda.

– Que a nivel nacional lo tienen.

-¡Ya lo tienen! Además, a nivel nacional tienen una ventaja: Mendoza es la única provincia que pide los dos tercios para el endeudamiento. Ni la Nación ni el resto de las provincias lo tienen. De hecho, la mayoría de las provincias reformaron sus constituciones, excepto Mendoza y Santa Fe y no tienen los dos tercios. Es una buena norma, no la estoy cuestionando. Es una buena cosa que pensaron los sabios constituyentes de 1916.

– Claro, pero no pensaron es en quiénes iban a utilizar esa norma.

– Por supuesto. Una norma mal utilizada no culpa de quien la redactó. Pero bueno, aspiramos a que se comprenda, que se entienda. Queremos el mismo trato o, mejor dicho, las mismas posibilidades que tiene la Nación: que es poder refinanciar su deuda, en algunos casos reperfilarlas, en otros estirar los plazos e intereses. Creo que hay que insistir.

Obstruir, como la UCR lo hizo con el PJ

– Hay como una idea de que les quieren devolver lo que el radicalismo le hizo a Paco Pérez…

– Si, bueno, pero fue una situación distinta. La primera gran diferencia es para qué quiere uno el endeudamiento. Si lo quiere para hacer obras públicas o para gastos corrientes. Nunca se puede endeudar una provincia para gastos corrientes. Es inviable una provincia que se viva endeudando para gastos corrientes.

– ¿Eso es lo que hacía Pérez?

– Eso fue lo que ocurrió. Por eso nos negábamos. Además, había una mala administración de la provincia. De hecho, una de las cosas que nosotros dijimos en su momento y no se tomó conciencia, es que cuando asumió (Alfredo) Cornejo la deuda con los proveedores era terrible. Meses y meses de atraso y los proveedores son los que hacen funcionar al Estado. Sin los proveedores en los hospitales, en los servicios de salud, en seguridad, en educación, no puede funcionar ahora. Estábamos en quiebra, prácticamente.

– Está pasando ahora con los constructores, por ejemplo, a quienes les cuesta cobrar las certificaciones y se hace difícil porque no se refinancia la deuda.

– Claro, entonces la úica manera que tiene el Estado de generar mano de obra genuina y que le preste un servicio a la comunidad es la obra pública.

El peronismo que busca un «Suarez vs Cornejo?

– ¿A lo mejor está mal informado el presidente que dijo que el endeudamiento es para gastos corrientes? Están con esta idea que el peronismo quiere que (el que de que el gobernador Rodolfo) Suarez se diferencie de Cornejo.

– El presidente naturalmente les debe creer a sus excompañeros y ahora compañeros. Lo que el presidente nunca puede es dejar de tener buena información. La información de los números de Mendoza los tienen las consultoras privadas, están en la página web del gobierno de la provincia. Un presidente nunca puede dar una opinión sin tener información suficiente. No por lo que viene y le comenta otro dirigente. ¡Además lo están obligando a mentir a Suarez! Le están diciendo: ‘Vos echale la culpa a Cornejo y te aprobamos’. Primero, ¿de qué se trata esto? ¿Es una lucha de un sector del PJ con una persona que fue gobernador de Mendoza o se trata de legislar para beneficiar a los mendocinos? ¡Eso nunca se puede hacer! Primero tenemos que pensar en los mendocinos. Aspiramos a que haya solución al tema.

-¿Cómo?

– Es un camino, por supuesto, que se está llevando a cabo, es la charla con los intendentes que son los que tienen verdadera responsabilidad de gobernar.  Además, ahora tienen seis municipios.

– Tienen sus propios problemas.

– Claro. Perdieron un municipio, pero ganaron dos.

El accidentado inicio de gobierno de Suarez

– No ha sido fácil el arranque de Suarez. Empezó cumpliendo una promesa con la que tuvo que dar marcha atrás.

– Esa es una de las cosas que realmente llaman la atención. Se le cuestionó a Suarez el envío de un proyecto de ley cumpliendo una promesa de campaña que fue explícita…

– … No sólo de él, sino de la opositora que salió segunda…

– Y que además acompañó. Yo quiero recordar que solo dos senadores y tres diputados del justicialismo votaron en contra. Sinceramente, a Suarez no se le puede reprochar ninguna de las dos cosas: ni haber mandado el proyecto, ni haberlo aprobado, ni haber enviado el proyecto de derogación de acuerdo a la situación política que se vivía en ese momento.

– ¿Hace alguna autocrítica el oficialismo porque tenían la oportunidad de la «luna de miel» y la perdieron?

– Bueno, cuando Suarez hace esa promesa de campaña, se siente legitimado, nos sentimos legitimados e inclusive el justicialismo se siente legitimado y lo enviamos a la Legislatura una buena ley. El problema es que hay gente que habló de la ley sin conocerla. Cuento una anécdota: en una reunión que tiene (el secretario de Ambiente, Humberto) Mingorance y (el subsecretario de Energía y Minería, Emilio) Guiñazú con cuatro representantes de uno de los sectores que manifestaba en Casa de Gobierno, ninguno de ellos había leído la ley. Porque la primera cosa importantísima que tiene es que le da a cada municipio una especie de veto. En donde no quieran minería, no se haría. En la declaración de impacto ambiental tenían que intervenir los municipios pero claro, cada uno debe tener su propia ordenanza de reordenamiento territorial o un plan de ordenamiento. Allí deben poner que no quieren minería en tal o cual lugar, o en ninguno de ese departamento. ¿Por qué hemos obligado a Malargüe a una acción que los perjudica?

– Hay municipios que no tienen viabilidad, que no generan nada propio y tampoco aceptan generarla con la minería, como Las Heras, por ejemplo. No tiene nada, no produce nada. O Alvear, que manda a la gente a trabajar a Neuquén en el petróleo.

– Muchos alvearenses se han ido a trabajar a Vaca Muerta.

– ¿No se entiende la actitud?

– De hecho, hubo una experiencia que lamentablemente fue por los problemas financieros y el valor del producto, que fue Vale. ¿Cuánta gente trabajó desde Mendoza? Y venía gente desde Neuquén. Nosotros nos enojábamos porque venía gente de Neuquén y entonces hubo una disposición que decía que no solo debían ser mendocinos sino también tener residencia en Mendoza en los dos últimos años. (Con la de minería) lo dice la ley. La ley que después se terminó derogando establecía el «compre mendocino», pero además hablaba de mano de obra mendocina. ¿Cuántos mendocinos de esos que no quieren la minería hubieran ido a trabajar a Malargüe? De hecho, se han ido a trabajar a Malargüe con la producción petrolera.

Todas las veces de la polémica, al frente del Senado

– Le ha tocado el rol particular de que cuando se decide avanzar con minería en la época de Julio Cobos usted era el vicegobernador. Luego, entre gallos y medianoche se decide tratar lo que fue la ley 7722 y estaba usted. Y ahora, nuevamente.

– En las dos leyes, en la sanción de la 7722 y en su modificación, yo presidí la sesión.

– ¿Y en la derogación de la modificación?

– Fui el miembro informante por el Senado.

– ¡Estuvo siempre!

– Realmente el destino político, la vida, me llevó a esa situación que no hubiera pensado que sucedería así en esos momentos. Estas son las circunstancias por las que tiene que atravesar uno.

El retiro y los «cargos eternos» que rechazó

– Le ha tocado defender a los oficialismos en diferentes gobiernos y ya creo que hasta tiene un método. Ha pasado a ser una especie de legislador raro, porque todo aquel que dice que hay que renovar la política, en su caso se niega a que se jubile, porque es una pieza clave. Sabe cómo destrabar conflictos y cómo avanzar. ¿Cómo ve su propio futuro?

– Yo tengo dos años más en la Legislatura. Supongo que ya se acerca a su fin mi carrera política. Aunque a la política uno nunca la deja… Pero así, en esta función de legislador creo que llega a su fin. Me siento bien, intelectual y físicamente, gracias a Dios, pero bueno, todo tiene su fin.

– ¿Se imagina no estar opinando?

– Opinar, voy a seguir opinando aunque no tenga ningún cargo, eso está en el ADN de uno. De hecho, por eso yo he dejado -y no vamos a andar dando detalles- ofrecimientos de cargos muy importantes que he rechazado y que eran de por vida, por la decisión de seguir haciendo política.

– ¿Le ofrecieron ir a la Corte?

– … Bueno… se habló… pero lo de la Corte no quiero hacer referencia… Uno de los cargos que me ofrecieron en su momento, cuando no estaba el Consejo de la Magistratura, fue ser camarista federal en Mendoza. Lo rechacé porque quería seguir haciendo política. Estamos hablando de los años ’92, ’93. Pensaban crear una nueva Cámara. Lo rechacé. Y he rechazado otros de los que no quiero dar detalles para no involucrar a las partes o a las personas que estaban relacionadas con eso. Me gusta esto. Lo hago con pasión, con amor. Con una ventaja a esta altura de mi vieja que es la paciencia y la prudencia que dan los años.

– Y la experiencia…

– … La experiencia. Todo eso conlleva a que uno pueda llevar algunas conversaciones, algunas discusiones para conseguir algunos acuerdos de un modo distinto a como lo hubiera llevado hace mucho tiempo. Siempre digo que si en tantos años no hubiera aprendido es porque sería un bruto, directamente. Creo que estoy satisfecho por eso.

A lo largo de diez gobiernos

– Le ha tocado vivir a veces con más o con menos protagonismo, toda la nueva etapa democrática, desde el gobierno de Llaver y Genoud en adelante.

– Sí, yo fui director del Instituto Provincial de la Vivienda en el gobierno de Felipe. Trabajé con los cinco gobernadores (radicales).

– ¿Y cómo vio la evolución? ¿Todos muy distintos, no?

– Muy bien. Sí, distintas características. Felipe era un hombre que conocía profundamente los problemas de Mendoza, especialmente la vitivinicultura.

– Fue el primero que se enfrentó al sector.

– ¡Claro! Porque él decía -y estamos hablando de los años ’82 y ’83- que no había excedente de uva, sino excedente de agua. Quiero recordar que les echaban agua a los camiones tanque porque no se fraccionaba en Mendoza. ¡Se adulteraba el vino!

– Y bajaba el precio.

– La verdad era que transformaban el agua en vino. A eso se refería. Después ya hubo otras circunstancias que perjudicaron mucho a la vitivinicultura de Mendoza como fue la baja del consumo, al aparecer otras bebidas alcohólicas como la cerveza, que o fue sustituyendo o fue cambiando el gusto. Pero por otro lado, también la industria hizo un gran trabajo y puso al vino de Mendoza en el mundo con un gran prestigio.

– Pero cuénteme de los gobernadores. De los cinco radicales.

– Y cinco peronistas. Son cinco y cinco. Con Felipe, ser director del IPV no era estar involucrado directamente en el gobierno, pero sí lo estaba porque integraba un sector interno importante en ese momento, que es el que lideraba (José) Genoud. Felipe era un hombre de tremendas convicciones y, además, en ese momento hablaba de una pelea entre Llaver y Genoud que no era tal.

– Siempre se habló de eso, ¿no?

– Siempre. Y es un mito, porque Felipe termina arreglando con Genoud quién iba a sucederlo a él, que era (Raúl) Baglini, de Causa Nacional. Así que tan peleados no estaban. Después estuvimos doce años en el ostracismo, pero en el centro del ring. Eso es muy importante. Mucho ayudó para ello un partido muy organizado, (Víctor) Fayad fue una figura, aunque todos saben que tuve grandes diferencias con él, pero debo reconocer que fue hombre que mantuvo al radicalismo en el ring a pesar de perder todas las elecciones. Y apareció Roberto Iglesias, a quien le toco bailar con una muy fea.

Cómo Iglesias terminó siendo candidato y gobernador

– Recordemos que Iglesias suplantó la candidatura a gobernador a la que renunció Genoud.

– Renuncia Genoud, que había sido elegido por el partido como candidato a gobernador. Hubo elecciones internas y hubo una sola lista. Después renuncia. Yo era presidente del partido.

– ¿Fue complicado eso?

– Fue uno de los momentos políticos más difíciles de mi vida, porque me quedé con un partido del que era presidente y sin candidato a gobernador. Así que fui a verlo a Roberto (Iglesias) que era intendente y al que nosotros mismos, como sector interno, lo habíamos condicionado para que no fuera candidato a gobernador… Le tuvimos que pedir que fuera…

– ¿Fue una oferta directa esa, no? ¿O hubo consultas?

– Fue directa. No, no hubo consultas. Yo fui y me senté con él como presidente del partido y le dije: «Roberto, tenés que ser el candidato a gobernador». Primero pensé que me iba a sacar… Primero no dijo nada; después planteó que «veamos», «charlemos». Y después tuvo otro gran gesto que es acordar con todo el partido. Él podría haber dicho: «Sí, soy el candidato a gobernador pero las listas las armo yo». Y no. Él sabía que para ganar necesitaba a todo el partido. Tuvo una visión política. Después, me tocó ser candidato a gobernador del sector contra Cobos. Una semana después de que los dos habíamos lanzado la candidatura me ofreció ser su vice y bueno, lo charlé con los amigos, acepté e integré la fórmula.

– ¿De estar enfrentados después terminaron siendo bastante amigos?

– ¡Muy amigos! Somos grandes amigos. Julio es uno de los grandes amigos que me dio la política, claramente. Allí es cuando trabajamos como equipo. La verdad es que el trabajo que hicimos con Julio fue muy bueno. Debo reconocer que él me dio el lugar.

– Bueno, él no tenía experiencia política.

– Es allí cuando ya empieza a tallar Cornejo, como ministro de Gobierno, como armador y después terminamos armando lo que se llamó «cobismo» con expresiones de los distintos sectores internos. Un sector de Causa Nacional liderado por mí se sumó, al igual que un sector de Renovación y Cambo armamos la Convergencia. Y después armamos otro partido. Todo terminó como terminó… Después en el 2011 yo fui candidato a vicegobernador con Iglesias.

– ¿Cómo fue?

– Yo había dicho que iba a ser vicegobernador de algún exgobernador y los únicos dos exgobernadores que había eran Iglesias y Cobos. Los dos se juntaron en mi casa y Roberto dice: «¿Vos querés ser gobernador, Julio». «no, no», contestó Cobos. Entonces arreglamos la fórmula. Alfredo también quería ser candidato pero lo entendió. Le vino muy bien. Esperó un turno. Terminó de completar esa gran gestión que hizo en Godoy Cruz y que lo catapultó a la candidatura a gobernador.

– De los cinco radicales: no le voy a pedir que elija al «mejor», porque lo pondría en un compromiso y no me respondería. Pero, ¿con cuál tuvo que trabajar más?

– ¡Es que trabajé con todos! Con Iglesias, fui su ministro de gobierno los cuatro años. Con Cobos fui su vicegobernador durante cuatro años. Y con Cornejo, fui su presidente provisional del Senado durante cuatro años y trabajamos muchísimo en el tema legislativo. Las propuestas de Cornejo como Poder Ejecutivo dieron vuelta el Derecho.

– Fueron 26 las reformas a la Justicia.

– ¡Yo siempre decía que la mayor reforma de la Justicia en Mendoza la hizo un licenciado en Ciencias Políticas y no un abogado!

– Fue una reforma por goteo, porque si la querían hacer de golpe, no salía.

–  Fue haciéndose de a poco porque había que implementarla de a poco. Ahora con Rody recién empezamos. Hemos tenido charlas y en este tan poco tiempo hemos hablado de las dos cosas más importantes que fueron la decisión de la Ley Impositiva y la de Avalúo, que se iban a dejar para más adelante junto al presupuesto, pero tomamos la decisión de avanzar. Y ahora me quedan dos años para trabajar con Rody.

– ¿Cómo ha sido trabajar con todos esos gobernadores?

– Todos han tenido personalidad distinta. En eso también e han ayudado los años y la experiencia. Cuando fui ministro de Gobierno de Iglesias, ¡fue el 2001! ¡Fue tremendo!

– Y fue uno de los pocos gobernadores que no cayó, mientras en todas las provincias iban cayendo.

– Y, recordemos cómo lo voltearon a (Alfredo) Avelín en San Juan. Acá venían por Iglesias. Pero hubo una ventaja: el radicalismo, todo, estuvo detrás del gobernador, tanto Genoud como Fayad.

– Y me parece que hubo lealtad de los partidos que integraban la Alianza, sobre todo con Juan González Gaviola que era el vicegobernador.

– Sí. Debo reconocer que tuvieron alguna diferencia, pero nunca perjudicó al Gobierno. Se fue un tiempo antes porque fue designado funcionario del gobierno de (Néstor) Kirchner.

El agua, factor estratégico: «El mendocino habla del agua de la boca para afuera»

– En adelante, ¿se va a someter a discusión algún tema estratégico, como el del agua?

– Tenemos que discutirlo. El otro día yo saqué un tuit en el que hablaba de la dilapidación del agua en Mendoza. Algunos me contestaron. Creo que hay que hablar de que el mendocino haba del agua de la boca para afuera, pero no la cuida.  ¿Cómo puede ser que nosotros consumamos per capita tres veces más que lo que indica la Organización Mundial de la Salud?

– Eso a nivel doméstico y de agua potable. Hablemos de las fincas y todo lo demás.

– Yo siempre cuento una anécdota de cuando fui por poco tiempo presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura vinieron unos franceses y les di una exposición respecto al agua en Mendoza, las acequias, los canales, los huarpes, la escasez, dándoles a entender que le habíamos ganado al desierto y que el agua era un bien muy preciado. los llevamos a Tupungato y vieron el riego por goteo. También los llevé a la zona de mayor producción de uvas del mundo por hectárea, que la de Montecaseros, Chapanay, la zona este. No voy a decir a qué finca fui para no herir susceptibilidades. Entramos, y justo ese día le había llegado el turno del agua. Cuando el francés vio que estaban regando por manto la viña me miró como diciendo: «¿Pero vos me estás jodiendo? ¡Me acabás de decir que cuidan el agua y riegan así!».

– Y sigue siendo así en gran parte.

– Hay que cuidar el agua. La ley que reformaba la 7722 establecía que el ingreso que iba a tener Mendoza sería destinado a las impermeabilizaciones y financiamiento de sistema de riego eficiente.

– Paco Pérez en el año 2013 hizo una convocatoria a la que fueron Cobos, (José) Bordón y (Arturo) Lafalla para modernizar la legislación de aguas. Hoy se sigue cobrando riego en zonas urbanizadas de El Bermejo, Chacras, Vistalba… Se frustró.

– Si estamos tan interesados en cuidar el agua, hay que trabajar en ello. Por ejemplo, yo en mi casa tengo medidor, así que hay que cuidarla. Pero solo el 8 por ciento de los mendocinos tenemos medidor de agua en la casa.

– Ojo que en el medio hubo alguna estafa con el tema por parte del Estado…

– Sí, pero de todas maneras tenemos que buscar un mecanismo de autocontrold e la gente. Hay que instalar los medidores, de a poco en zonas en donde haya un buen ingreso. Hay que empezar a trabajar.

– Primero en las casas con pileta.

– En las reuniones en las que hablábamos de la minería decíamos que no consumiríamos ni el 1 por ciento del agua disponible para devolver mucho más. El mendocino tiene que tomar conciencia de que hay que cuidar el agua.

– Pero en la realidad, no en Twitter.

– Una cosa es lo que dicen en las redes sociales y otra la que hacen en sus casas. Tenemos que buscar de todas maneras algo para ampliar la matriz productiva de la provincia. El aumento del producto bruto geográfico per capita de San Juan con el de Mendoza es una V invertida. San Juan va por arriba, Mendoza por abajo.

– Neuquén ya nos pasó por arriba.

– Pero San Juan es la que más puede compararse.

– Sucede que el mito y los miedos nos pueden.

– Hay que terminar con eso. Y respeto a los que no quieren minería. No tengo por qué no respetarlos. Respeto a los que han hecho buenos análisis. Pero las mentiras y mitos que se instalaron, que no eran cierto. Hizo que el debate no tuviera la seriedad que debió tener.

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