¿Quién financia las actividades antimineras?, el ejemplo de Perú

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Un informe difundido en Perú pone en foco a organizaciones internacionales que encuentran intermediarios en ese país, con la excusa de «combatir la pobreza».

Las protestas aumentan cuando hay elecciones. Pasaron del ecologismo a meterse en actividad política.

El Grupo de Formación e Intervención para el Desarrollo Sostenible (GRUFIDES), cuyo director es Marco Antonio Arana Zegarra, conocido anteriormente en Perú como el «cura Arana», que aprovechó la base de las protestas para incursionar en política, fue señalado por la prensa de Arequipa como el destinatario de «muchísimo» dinero de organizaciones tales como OXFAM o Misereor. «Solo por dar un ejemplo, entre 2006 y 2014 GRUFIDES recibió 170 mil dólares de OXFAM America Inc., división estadounidense de esta ONG multinacional», publicó el diario La Punta Digital, un medio con 50 años de trayectoria en el sur de ese país.

De acuerdo con la publicación, esos fondos recibidos fueron utilizados para distintas actividades relacionadas al «cuidado» del medio ambiente, se supone. Desde ese lado de las cosas, suelen acusar a los medios que creen en la industrialización minera de «recibir fondos contaminados con cianuro», sin haber nunca presentado prueba alguna de ello y como parte de una puja que tiene basta de irracional.

La publicación advirtió, además, que la actitud de estos grupos en Perú «disfraza la realidad ante el ojo de los demás actos de violencia como defensa de derechos, conflictos sociales como medio para lograr la paz, divisiones como medio para vivir en armonía con la naturaleza, etc».

Además, indicó que «existe una cadena de engaños en la cual personas de buena fe dan de sus recursos para ayudar a erradicar la pobreza», pero advirtió -haciendo foco en el líder señalado, Marcos Arana y otras personas- que «reciben en el Perú dichos aportes los usan para combatir a quienes quieren invertir dinero y recursos humanos en la actividad minera».

«Arana -apuntó el diario- sabe perfectamente cómo presentar su activismo pseudo ambientalista a diversas ONG internacionales como una minoría oprimida por los grandes capitales de la minería. Para ello recibe ingentes cantidades de dinero que luego encauza, aprovechando además el poder político que tiene como congresista, para el financiamiento de marchas y protestas contra la minería».

En su acusación, La Punta remarca lo que considera una paradoja: «en su ser minoría, estos encuentran la licencia para hacer lo que les plazca, sin dudar en usar la violencia si fuera ‘necesario’. Arana se hizo famoso en medio de las protestas antimineras en Cajamarca, ‘defendiendo a los pobres’ y a la ‘Pachamama’, con la fuerza de Grufides y el dinero de Oxfam y otras ONG progresistas», indicó en su editorial.

Memo.com.ar