El mercado del litio es, por ahora, incipiente

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De las dos iniciativas en construcción, una en Jujuy sostiene sus estimaciones, mientras que otra analiza las señales del gobierno de Alberto Fernández para mantener las inversiones previstas en Salta. A pesar de la gran cantidad de empresas junior que apuestan a la exploración en el país, solamente un proyecto pasó a fase productiva en los últimos 20 años.

Por Sabrina Pont

En el marco de la Iniciativa del Triángulo del Litio promovida por el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington a fines de enero, el secretario de Minería de la Nación, Alberto Hensel, presentó las posibilidades de inversión para el sector en el país e incluyó el detalle de los proyectos en carpeta. De los datos se desprende que a pesar de la gran cantidad de empresas junior que apuestan a la exploración de litio en salmueras en las provincias del noroeste, solamente un proyecto en Jujuy pasó a fase productiva en los últimos 20 años.

De acuerdo con la Secretaría de Minería, Argentina posee dos minas en producción -actualmente ambas en proceso de ampliación-, que son Fénix, desde fines de la década del ‘90 en Catamarca, y el Proyecto Olaroz, que entró en su fase productiva en 2014 en Jujuy. También hay dos minas en construcción, que son Cauchari-Olaroz en Jujuy, de la empresa Minera Exar, y Centenario-Ratones, en Salta, de Eramine Sudamericana, además de otras 10 en evaluación económica y seis en etapa de exploración avanzada. Existen, asimismo, más de 40 proyectos de exploración y prospección, distribuidos en los 23 salares ubicados en Jujuy, Salta y Catamarca.

Actualmente, el país representa el 7% de la producción global, mientras que Chile cuenta con un 19%. Ambos países son los únicos en donde se produce el mineral en salmuera; no obstante, la ecuación hoy favorece a la producción en roca en Australia, de hecho, los datos de 2018 revelaron que un 61% del litio que se consume en el mundo viene de ahí.

Las potencialidades de Argentina son grandes y con el litio cobran relevancia en cuanto al rol estratégico que podrían alcanzar en un mercado mundial que, a pesar de ser sobreabundante, por el momento no tiene techo. Sin embargo, sigue en estado incipiente y se necesita mucho para que el sector tenga un impacto en la economía nacional, que es lo que busca el presidente para ordenar el déficit fiscal. El propio Hensel lo apuntó en una de las primeras declaraciones que hizo luego de confirmar su cargo el 10 de enero, cuando destacó que “todos los proyectos de litio equivalen a uno de cobre”.

Actualmente, de las dos iniciativas en construcción, Minera Exar sostiene sus estimaciones, mientras que Eramine Sudamericana analiza las señales del gobierno de Alberto Fernández para sostener las inversiones previstas. El precio del litio y el mercado financiero son también variables que retardan definiciones.

Cauchari-Olaroz

Para la puesta en marcha de Cauchari-Olaroz, que se ubica en el salar homónimo -el segundo recurso más grande del mundo después del de Atacama-, está prevista una inversión de 565 millones de dólares. Según detalló Gabriel Rubacha, presidente para Sudamérica de Lithium Americas Corp., empresa canadiense que comparte el emprendimiento con la china Ganfeng, 230 millones ya están comprometidos y algo más de 130 millones ya fueron erogados.

Con el total de la inversión confirmada, algo inédito para el sector en el país, Rubacha analizó el mercado con una visión optimista a largo plazo. “En 5 a 10, años la producción de baterías va a pasar de 5 kilowatts a 2.000. Esto implica un crecimiento muy grande en la demanda de litio: en 2028 se van a requerir 2 millones de toneladas, muy por encima de lo que se produce actualmente”, indicó y dijo que la caída del precio del litio de los últimos dos años fue motivada por la entrada de productores en Australia, que generaron una sobreoferta y no un crecimiento acorde a las proyecciones de la demanda.

“Si consideramos los proyectos en operación, más los que están en ejecución o próximos, vemos que podemos proyectar una producción global de 600 mil toneladas por año para 2025, lo que indica que todavía vamos a tener un déficit de 200 mil, con lo cual eso va a empujar los precios hacia arriba y a volver a los precios que teníamos hace un año y medio atrás”, justificó.

Centenario Ratones

Distinto es el caso del proyecto salteño, que una vez iniciado contará con una capacidad instalada de 24.000 toneladas por año. Tras casi 9 años de exploración, Eramine Sudamericana -subsidiaria del grupo francés Eramet- dio paso a la construcción del proyecto en 2018. Hasta el momento, lleva invertidos unos 80 millones de dólares en esta última etapa, aunque los desembolsos totales que incluyen la exploración están muy por encima de esa cifra.

Para completar el proyecto, la compañía deberá invertir unos 600 millones de dólares, de los cuales una porción son fondos propios de Eramet y otra se cubrirá con organismos multilaterales, bancos y fondos. “En 2019, el proyecto se desarrolló con normalidad. Formalmente, el directorio del grupo proveyó la primera autorización para lo que se llama la inversión inicial y está pendiente la autorización para la inversión definitiva del proyecto. Esa autorización tendrá que llegar en algún momento a comienzos de 2020”, estimó Daniel Chávez Díaz, director ejecutivo de la firma subsidiaria, apuntando que “influye mucho el contexto país, en el sentido de que para el grupo es esencial disponer del flujo de fondos”.

La Opinión Austral