Chubut: Pescando una ley

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Que todavía queden ecos del atropello general sobre la modificación de una ley hacia la actividad pesquera como matriz productiva destacada, tendría que ser lo normal en una provincia dinámica que valora sus recursos naturales y su extracción responsable.

Lamento manifestar que sólo quedó una sensación de la luz que brilla del mar en plena crisis económica financiera provincial, donde los teclados calientes de algunas computadoras quisieron meter mano a una ley pesquera llevándose por delante una legislatura que no amerita una situación extraordinaria.

Me quiero quedar con la sabiduría de los sindicatos del sector pesquero, viendo que querían cambiar un ordenamiento jurídico, descansaron en la liviandad de este proyecto de ley que gozaba desprolijamente de una mezcla de intereses, pero sinceros.

 Insisto, la ley vigente puede ser mejorada puntualmente en seguridad, productividad, sustentabilidad, pero NO en este contexto de humores políticos que reivindican un festival de grietas. Paz Social o no abrir más frentes suena mejor.

Si nos hace inquietar como sociedad el valor que le damos a las concesiones de nuestros recursos naturales (petróleo, pesca, minería, etc.) por desconocimiento, por comodidad, por desinterés de eludir discusiones serias, como si fuera un subsidio de la naturaleza de vivir en una fortuna infinita de las riquezas. Todos los patrimonios tienen su límite y no son los tesoros de emergencia.

Pero todo es dinámico y el mundo comercial pesquero avecina un año 2020 difícil por la merma de compras de los principales países consumidores, la baja de un precio de referencia de las principales especies, la sustitución de productos (aunque no sea lo mismo) pero el comprador tiene la razón y apuesta al cultivo. Muchas variables económicas con los costos de tierra en Mar del Plata que no ‘cierran’ para los grandes empleadores, pero si la eficiencia en un buque congelador genera utilidades. ¿Cuál será la política pesquera de la provincia de Buenos Aires? ¿Como nosotros como región patagónica generamos una agenda estratégica para sustentar un sector que da miles de puestos de trabajo? Importa que piensan hacer con Mar del Plata porque históricamente sus ojos brillan para la Patagonia y más con la abundancia de un commodity como el langostino.

Hasta ahora, la pesca tenía una carga en sus derechos de exportación que era de 3 pesos por dólar exportado más un derecho general del 5%. A partir del nuevo decreto del Poder Ejecutivo Nacional se elimina esta ecuación para pasar a tributar, directamente, un 9% sobre las ventas. Claramente, la medida es fuerte. Casi que duplica los valores que sobrellevaba el sector en busca de competitividad.

La nueva gestión desde la Subsecretaría de Pesca nacional deberá afrontar un complejo panorama (paritarias pendientes, rentabilidad manifiesta de algunas empresas, reclamos de empleo desde Mar del Plata). Internacionalmente mercados inquietos en depreciación, Reino Unido queriendo recuperar el control sobre sus mares, y el Brexit es la excusa perfecta para intentarlo. España se expone a perder su flota en aguas británicas y este divorcio conlleva la pérdida económica que eso supone para las banderas españolas. No olvidar, banderas hispanas que pescan en nuestras Islas Malvinas y que no es menor.

En esta mirada global de la pesca, que toda la sociedad pudo abrir los ojos en más de una oportunidad en los matutinos del verano de Chubut, es momento de ser disparador de ideas superadoras con su debido proceso, de cómo ser más competitivos con nuestros puertos, cuidar nuestros recursos sustentables y los empresarios concesionarios de los permisos/elaboración/producción vs Estado busquen el equilibrio de aportes, tributos y compensaciones justas para todos. Hacen falta mesas largas sociabilizando como funciona un sector pesquero, ya que no quieren ser más el anónimo del pueblo priorizando ser competitivos.

El Chubut