Catamarca: Fuerte defensa de la actividad de más de 700 familias que viven de la minería

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Somos más de 700 familias de Santa María, Andalgalá, Tinogasta y Belén que vivimos de la minería. Consideramos que es momento de alzar la voz, de contarles a los catamarqueños que gracias a la industria no dependemos del Estado y podemos creer que nuestros sueños son posibles de concretar.

Somos dueños de empresas que podemos generar trabajo de calidad en nuestra tierra, donde nacimos. Empresarios que podemos invertir en nuestras comunidades y brindar oportunidades de empleo como nunca antes se vio. Hablamos de empleo de calidad.

Pudimos superar el antiguo precepto de que en el interior profundo de Catamarca solo se podía ser empleado público o trabajar a destajo en una finca propia en el mejor de los casos y ajena en su mayoría, sin ninguna posibilidad de progreso y con jornales de hambre. Damos trabajo a 700 familias que viven en nuestras comunidades. Todos los insumos que necesitamos para cumplir con nuestros contratos los compramos en nuestras comunidades. Todo. Las empresas mineras exigen a sus contratistas que seamos impecables. Que cumplamos con las leyes, que paguemos impuestos, que cuidemos a nuestros empleados, que les paguemos lo que corresponde de acuerdo a los convenios gremiales, que los capacitemos constantemente… En definitiva, que trabajemos seriamente. Porque las empresas mineras son serias. En todo sentido. En sus procedimientos, en sus acciones, en sus controles, etc.

Somos trabajadores de empresas catamarqueñas que proveen bienes y servicios a empresas mineras. Somos trabajadores orgullosos de lo que hacemos. En la mayoría de los casos, es la primera vez que accedemos a un empleo formal donde nos pagan lo que corresponde, nos capacitan, desarrollan nuestras habilidades y nos estimulan a crecer.

Nuestras familias pueden acceder a otra calidad de vida. Ahora nos sentimos incluidos y podemos mirar a los ojos a nuestros vecinos. Somos mineros. Somos parte de una industria que, de a poco, mueve la rueda de la economía de nuestros pueblos. Porque nosotros somos de Catamarca. Somos de Andalgalá, Belén o Santa María. Y cuando terminamos nuestro turno y volvemos a nuestras casas, nuestros sueldos se gastan en nuestra ciudad. Y cobra el almacenero, el taxista, el mecánico, el del bar, el que vende ropa y hasta la profesora de música particular que enseña violín a nuestros hijos. Ella también recibe el beneficio de la rueda que se genera con nuestro dinero. Aunque ella grite en contra de la minería, como varios que cobran por un lado y gritan por otro.

Nosotros, los mineros, los empresarios y nuestras familias vemos cómo hay un grupo de gente que quiere, sin ningún fundamento serio, que la minería no se desarrolle en nuestra provincia. Ellos, los que gritan, los que escriben mentiras y barbaridades, quieren que nosotros nos quedemos sin trabajo.

Ellos, los que dicen que hablan en nombre de todos, no necesitan trabajo. Están en contra de la minería, pero son empleados públicos, docentes o tienen buen pasar económico. Ellos, que gritan fuerte, que no quieren el diálogo, que ni siquiera permiten informarse, no generan empleo. Y si lo hacen, ofrecen trabajo en negro en sus negocios o fincas.

No somos loquitos. Vivimos en la misma comunidad que ellos. Nuestros hijos comparten escuela con los de ellos. Queremos lo mejor para nuestro pueblo. Queremos que nuestros hijos se críen en un ambiente sano. Sano en todo sentido. Nunca permitiríamos a una empresa, sea cual fuere, que destruya nuestro pueblo. No somos loquitos ni “ignorantes”, como dicen ellos.

Trabajamos en minería. Cuidamos el ambiente. Vigilamos de cerca, desde adentro a las empresas para que no hagan cosas indebidas.

Estamos convencidos de que la actividad minera debe ser hecha de manera responsable y cuidando el ambiente. Y vemos, día a día, que es así. Y confiamos en los profesionales catamarqueños que controlan que esto no cambie.

Por eso, nos da bronca que pretendan sembrar miedo sobre la actividad que nos permite crecer como familias y comunidad.

Somos más de 700 familias del oeste las vinculadas de manera directa e indirecta a la Cámara Provincial de Proveedores Mineros de Catamarca. Pedimos diálogo. Pedimos que no mientan más. Pedimos que no nos subestimen. Pedimos que nos escuchen.

Firman: Cámara Provincial de Proveedores Mineros de Catamarca y Trabajadores Contratistas Mineros de Catamarca

El Esquiú