Minera mendocina no lo duda: «Han aterrado a la gente y no escuchan la verdad científica»

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Marita Ahumada es una mujer minera y mendocina. Geóloga y experta en Gestión Ambiental de los Recursos Minerales. Habló sobre los mitos de la minería y sobre la «grieta» en la minería.

«Mendocina, geóloga y minera en una provincia condenada». Así se define Marita Ahumada, quien es magister en Geología y Gestión Ambiental de los Recursos Minerales. Vive en Mendoza, pero trabaja en San Juan y otras provincias.

«La minería le da cabida a mujeres en diferentes partes de los proyectos, según su capacidad y profesión, más allá de lo que se dice, que se discrimina», añadió.

En conversación con el programa Te digo lo que pienso, que conduce Ricardo Montacuto por radio Nihuil, Ahumada habló sobre el trabajo como minera en su condición de mujer: «Los tiempos cambian, ahora es común ver a un hombre lavando los platos. Somos tan capaces de manejar un camión «fuera de ruta» como un hombre. Por nuestra capacidad, no por nuestra condición de mujer».

Acto seguido, explicó: «Se han creado tantos mitos alrededor de esto que parecería que la minería fuera contaminante, pero no. Cambió la tecnología. Una mina en este momento no contamina en ningún lugar del mundo. Se trabaja con circuito cerrado, sin vuelco de efluentes a ningún cuerpo de agua, y se cuida muchísimo el agua como recurso».

Como ejemplo, Ahumada explicó: «Hay en San Juan una equivalencia que se hizo en cantidad de utilización de agua en minería y vitivinicultura: la cantidad de agua utilizada por las tres minas metalíferas que operaban en San Juan en ese momento -Veladero, Casposo y Gualcamayo- usaban 141 litros por segundo de agua. ¿A qué es equivalente esto? A regar una finca de viñedos de riego por goteo de 141 hectáreas.

La mujer insistió: «Hay mucho mito, muchas falsas verdades. Han logrado con la instalación del ecoterrorismo y del pseudoambientalismo aterrar a la gente y no escuchan la verdad científica».

Respecto del derrame de Veladero, Ahumada dijo que lo que sucedió «fue un incidente (…) Lo que no dijeron de eso es que no hubo la contaminación que se dijo. Ni que el río Jachal naturalmente tiene agua no potable, no apta para consumo».

A su vez, agregó: «Si ese, que fue el mayor desastre ambiental que se sucedió en el país no produjo contaminación con cianuro, entonces hay que revisar muchas cosas. Yo soy ambientalista también. Ambientalista y minera».

En otro orden, Ahumanda hizo un mea culpa: «Entre las culpas compartidas, es que en la industria minera tuvimos que estar callados para ser políticamente correctos. Estos cucos que nos han metido desde el ecoterrorismo y del pseudoambientalismo, hay que revisarlos. Porque si hablo esto ofendo a los investigadores o a la sociedad o al gobierno».

Y reconoció: » Cuando me preguntan yo digo que soy minera a mucha honra, y digo también que soy ambientalista minera y me miran y me dicen ‘no puede ser’. Y yo explico que sí soy ambientalista porque estudie y me forme en diferentes países justamente para desarrollar las industrias, trabajar para el desarrollo de los insumos, para tener productos más ecológicamente sustentables, sostenibles y como trabajar no solo en ir, buscar el recurso y comercializarlo, sino todo lo que no se hacía antes que es la información a la sociedad».

Para Ahumada, hay que enfrentar a la sociedad y «contarle lo que va a pasar, cómo es un proceso, obviamente con palabras sencillas, nada técnico porque si no la gente no entiende. Si vos hablás de lixiviación con iones complejos, con el cianuro de sodio para extraer oro y plata, la gente no entiende. En cambio si vos decís ‘señora, ¿usted comería algo con cianuro?’. Te dicen ‘no, me querés matar’. Pero no, cuando vos les decís que el cianuro está en su casa, que convive, que se come una cereza o una almendra o un brócoli, entonces ya te empiezan a mirar diferente y a mostrarse interesados».

Más adelante, la mujer sostuvo que «hay que empezar a dejar de lado la cuestión ideológica. Acá lo que hace falta es comunicación e información. Es fundamental. No se puede hacer nada sin darle las herramientas a la gente para que aprenda. Yo vengo de la época dorada de la educación en la Argentina y tuve en la primaria contenidos sobre minería que después desaparecieron».

Para Ahumada, «la gente tiene miedo a lo desconocido. Yo no sé qué va a pasar y me asustan encima, obvio que voy a ponerme en una actitud a la defensiva. Pero lo que se ha logrado acá, que es cerrar a la población, que no puedan creer lo que es un circuito cerrado. Se usa el agua y se reutiliza, no se vuelca en ningún momento y menos con ningún agente contaminante».

Finalmente, se preguntó retóricamente: «De la gente que estaba reclamando, ¿cuántos eran verdaderos ambientalistas? ¿Cuántos discutieron la cuestión desde lo científico, desde lo técnico y no desde lo ideológico?».

Sialamineria.com