Un Green New Deal para la Argentina

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Una líder demócrata planteó en su país la necesidad de establecer un Nuevo Pacto Verde; el autor toma ese ejemplo y advierte que nuestro país necesita replantear drásticamente su modelo de país.

Por Juan Martín Sánchez

(Colaboración/El Parlamentario)

La llegada del Gobierno de Alberto Fernández abre la esperanza de que un nuevo modelo de país inclusivo, productivo, generador de riqueza y conocimientos sea posible.

Los desafíos que será necesario enfrentar para ello son cada día más complejos, y a la necesidad de atender rápidamente los descalabros que presenta el actual modelo económico y social, hay que sumarle la necesidad de comprender las discusiones que se están dando a nivel  internacional sobre el “futuro del mundo del trabajo”, es decir, sobre los impactos que las innovaciones tecnológicas (robótica, inteligencia artificial y big data para ser más preciso) están ocasionando en todas las economías nacionales y estructuras productivas del mundo, con el surgimiento de nuevas modalidades de trabajo y nuevos sectores que aún no han sido regulados apropiadamente.

Más compleja aún se vuelve la situación cuando entendemos que la humanidad en su búsqueda de crecimiento, pero de manera desacoplada con la capacidad de absorción y regeneración de los recursos naturales que tiene nuestro planeta, ha generado una crisis ambiental (manifestada en el fenómeno del Cambio Climático y extinción de los recursos naturales no renovables) que hoy en día amenaza seriamente la vida de todo el planeta tal y como la conocemos, si no tomamos acciones de manera inmediata.

Partiendo de este simple diagnóstico, se ve con claridad la necesidad de planificar estrategias de desarrollo productivo que permitan a nuestro país generar riqueza, lograr una inclusión plena de todos sus habitantes y salvaguardar la base de recursos naturales que poseemos; es decir lograr un desarrollo que sea sostenible, lo que implica necesariamente la tríada: crecimiento económico, inclusión social y protección ambiental.

En febrero de este año y con una línea de pensamiento similar, la estrella norteamericana del Partido Demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, de origen puertorriqueño, nacida en el Bronx, quien asegura que conoce bien los problemas de la clase obrera y que se reivindica como socialista, está planteando en los Estados Unidos, la necesidad de implementar un “Green New Deal” (Nuevo Pacto Verde) como una política pública que pueda reconvertir la tradicional (“decadente” dice ella) economía de base fósil de los Estados Unidos, en una economía sustentable, segura y socialmente justa.

Este nuevo contrato dice Cortez, comenzaría con una transición inmediata hacia una nueva matriz energética 100% sustentable (que excluye al gas natural y a la energía nuclear) y que pondría un alto inmediato a las inversiones en combustible fósil y a su infraestructura relacionada.

El Acuerdo Verde Argentino debería apoyarse fuertemente en la promoción y difusión de los mecanismos de la Transición Justa como principio.

El principal atractivo de este drástico cambio está en la implementación de un programa público de empleos de gran magnitud que promete la creación de más de 20 millones de nuevos puestos de trabajo, transformando al Green New Deal en una plataforma política, revolucionaria para enfrentar la crisis económica y ambiental de los Estados Unidos, convocando a participar masivamente a la comunidad y los gobiernos locales para que sean ellos quienes movilicen la transición hacia un sistema económico basado 100% en energías renovables, reviva la economía, cree empleos de calidad, frene los efectos del cambio climático, y reduzca el gasto militar a la mitad.

¿Y qué pasa en nuestro país en este contexto?

No caben dudas de que Argentina necesita replantear drásticamente su modelo de país, y discutir profundamente sobre los caminos alternativos de desarrollo a los que debemos apostar para poder abandonar este viejo modelo basado “solo” en la venta de materias primas y la explotación de los recursos naturales no renovables que no hacen más que consolidar prácticas neoextractivistas que refuerzan la polarización Centro – Periferia, en el que el Centro (compuesto por los países económicamente desarrollados) maximiza la renta y la competitividad, mientras que externaliza los impactos sociales y ambientales hacia la Periferia con fuertes efectos territoriales y sociales.

Existe una necesidad imperiosa de retomar los esfuerzos para poner en marcha el golpeado aparato productivo nacional, potenciando algunos sectores intensivos en tecnología como el de los satélites o el nuclear, estimulando los desarrollos de productos y servicios en los sectores biotecnológicos, farmacéuticos, software y alimentos; repotenciando la ingeniería relacionada al sector agrícola-ganadero, o a la industria asociada al petróleo, al gas y a la minería, para extender así su cadena generando empleos y exportándolos con mayor valor agregado.

Pero, ¿es todo esto suficiente para generar exportaciones, sustituir genuinamente importaciones, sortear la restricción externa y al mismo tiempo generar empleos de calidad sin hipotecar la salud o el bienestar de nuestra sociedad? ¿Es posible implementar un Nuevo Acuerdo Verde en Argentina?

La respuesta es Sí. Pero este “acuerdo verde” que podría guiar la acción política en el tránsito hacia una matriz productiva con menores emisiones de carbono, debe regir su accionar político bajo la premisa de que trabajo y producción no suponen contradicción alguna con la misión de lograr un desarrollo nacional que sea sustentable.

Esto implica en primera medida la necesidad de preservar los puestos de trabajo y la capacidad ya instalada, incorporando si es posible y de manera paulatina nuevos estándares ambientales, promocionando nuevas calificaciones y mejorando los patrones de eficiencia en todas las actividades económicas, lo que redundará en nuevas oportunidades de empleo a partir de la creación de nuevas ramas de actividades en producción y servicios.

Diarioelargentino.com.ar