Mendoza: Portezuelo y nuevos ataques en su contra: políticos y económicos

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La construcción de la proyectada presa en los últimos cuatro años avanzó como nunca antes. Mendoza le ha puesto todas las fichas a la obra, mientras que La Pampa, también, pero para voltearla.

Por: Marcelo Torrez

@MarceloTorrez

Todas las fichas al Colorado. La política hídrica de Mendoza daña la cuenca del Colorado. Esa leyenda, con la que se encabeza esta columna, resultó ser el título y la bajada de una nota periodística que el diario digital de Horacio Verbitsky, El cohete a la luna, publicó en su edición del domingo En el artículo, firmado por Miguel di Ferdinando, licenciado en Ciencias Ambientales de la UBA y docente del Instituto de Formación Docente Río Colorado, de Río Negro, se desplegó una catarata de argumentos en contra de la construcción del dique Portezuelo del Viento, en Malargüe, transformándose en uno de los ataques más virulentos que ha recibido la obra proyectada sobre el río Grande, pero, en este caso, proveniente de una usina mediática y política claramente opuesta a la coalición que gobierna Mendoza y que lidera Rodolfo Suarez.

Pero, también, el mencionado artículo pudo haberse convertido, por qué no, en una exteriorización de las diferencias internas que en algunos temas han comenzado a surgir con furia y sin disimulo hacia la superficie desde el corazón mismo del gobierno peronista que conduce en la Nación el presidente Alberto Fernández y que comparte, claro está, con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien tuvo en Verbitsky, precisamente, cuando gobernaba, a uno de sus más tenaces defensores, con claroscuros, de su administración.

La construcción de la proyectada presa de Portezuelo del Viento, que en los últimos cuatro años avanzó como nunca antes, es el resultado de una demanda que Mendoza le hizo a la Nación por el perjuicio ocasionado por la promoción industrial que durante décadas benefició a las provincias de San Luis, San Juan, Catamarca y La Rioja. Entre el 2003 y el 2007, el gobierno de Julio Cobos acordaba con la gestión de Néstor Kirchner en la Nación el resarcimiento a la Provincia: es que aquella demanda que avanzaba en la Justicia lo hacía claramente favorable a Mendoza en detrimento del Estado nacional.

Podría decirse que es una obra, de las más importantes que se hayan proyectado en Mendoza, de marcado origen K, si se quiere. Porque, además los prolegómenos del acuerdo, se daba en un contexto político de absoluta empatía política entre parte del radicalismo y el kirchnerismo, siendo Mendoza, casi y por qué no, la cuna de aquella entente que unió a Cristina y Cobos en la Presidencia del 2007 al 2011.

Alberto Fernández ha respetado lo firmado por su antecesor Mauricio Macri y el Gobierno de la provincia. Porque no sólo no ha cuestionado el emprendimiento hidroeléctrico, sino que, además, ha continuado enviando a Mendoza los pagos de las letras en dólares que se liquidan a favor de la Provincia cada tres meses. La cuenta de la Provincia ha recibido ya más de 20 millones de dólares, los que se prevén ir acumulando para que, al momento de iniciarse su construcción –posiblemente hacia fin de año– sumen unos 200 millones de dólares de un total de casi 1.000 millones que demandaría terminarla.

Mendoza le ha puesto todas las fichas a la obra, mientras que La Pampa, también, pero para voltearla. El artículo de Cohete a la luna es marcadamente contrario a los intereses de Mendoza y tendenciosamente jugado a la mano de los pampeanos. Incluso Di Ferdinando, su autor, festeja el nombramiento de Javier Schlegel al frente del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) con la esperanza puesta en que el funcionario, un pampeano que se desempeñara hasta poco tiempo como secretario de Recursos Hídricos de su provincia, frene el avance de la obra, dinamitando los dos estudios ambientales que se elaboraron y que permitieron que el mismo Coirco –con la oposición pampeana– aprobara su construcción durante la administración de Cambiemos.

El encono pampeano con Portezuelo tiene su origen en la disputa por las aguas del río Atuel. “No queremos otro río robado”, dicen cada día en La Pampa, donde la cruzada por el Atuel y contra Portezuelo es una cuestión de Estado que acompaña la cotidianeidad de sus pueblos. La Pampa acusa a Mendoza de haberla dejado sin las aguas de los bañados del Atuel, en el norte de aquella provincia, producto de la regulación del río con el sistema hidroeléctrico Los Nihuiles. Ahora, con Schlegel, La Pampa alimenta el objetivo de hacer caer la obra que aprobó Macri para Mendoza y que Fernández, al menos, por ahora, respeta enviando las partidas de dinero que la Nación prometió para la obra.

El artículo del diario de Verbitsky no pasó desapercibido en Mendoza. Fue el secretario de Minería, Emilio Guiñazú, el encargado de desacreditarlo por la vía de una serie de afirmaciones que se publicaron vía Twitter. “Nuevos ataques al proyecto de Portezuelo del Viento ¿Por qué se vuelve práctica común dispersar falacias y medias verdades para confundir y generar miedo?”, se pregunta Guiñazú. Más adelante, el funcionario mendocino agrega: “Que La Pampa se oponga al proyecto dentro de su estrategia de escalar el conflicto que mantiene por las aguas del Atuel, de ninguna forma elimina todos los beneficios que Portezuelo le da a la cuenca del Colorado incluyendo los pueblos de La Pampa”.

Como sea, hay que señalar, también, que en Mendoza la construcción de Portezuelo produjo discusiones políticas entre el oficialismo y la oposición. El tema se metió de lleno en la campaña electoral y en algún momento desde el peronismo se dijo que el presidente Fernández podría rever la decisión de construir la obra, situación que no ha ocurrido hasta ahora, sino todo lo contrario. De igual modo, como muchas cosas en la Argentina, los mendocinos deben esperar que se pegue la primera piedra del paredón del dique para comenzar a verlo en realidad; una obra que, como todas, permitirá el desarrollo de buena parte del Sur, la creación de empleo durante su construcción y la producción de energía.

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