Catamarca: La herencia andalgalense

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La intensidad de los conflictos de Valle Viejo, con sus meritorios picos de grotesco…

La intensidad de los conflictos de Valle Viejo, con sus meritorios picos de grotesco, y Recreo, menos circense pero también con lo suyo en cuanto a desvaríos, desplazó del foco de atención pública otras transiciones municipales traumáticas, como la de Andalgalá.

Tras asumir la intendencia allí, el radical Eduardo Córdoba colocó a la comuna en los titulares por un “salariazo” desmesurado para la jerarquía municipal, aprobado por unanimidad en el Concejo Deliberante, que debió mermar un poco debido a la virulenta reacción de los agentes municipales. También fue noticia la Perla del Oeste por la controversia en torno a la minería y el anticipo de que algunos sectores promoverían la derogación de la ordenanza municipal que prohíbe la explotación a cielo abierto.

Con el correr del receso veraniego, la estrella andalgalense fue atenuándose en la marquesina política. Sin embargo, Córdoba se ocupó este domingo de devolverle algún fulgor, como para que no vayan a suponer los desinformados que solo la chacarera Susana Zenteno debe lidiar con herencias gravosas, o que el “Gallo” tiene el monopolio del desenfreno clientelar y la designacionitis proselitista aguda.

Resulta que Alejandro Páez, quien lo antecedió en el ejercicio de la Intendencia y ahora está de lo más pancho cobrando la dieta como diputado, le dejó un clavel de 200 designados de última hora y una deuda de 15 millones de pesos en la largada, que se acrecentó luego con la aparición de nuevos acreedores. En consecuencia, la gestión Córdoba tiene el 99% de la coparticipación comprometida para el pago de sueldos.

Dicho esto, el intendente hizo gala de sensibilidad y marcó distancias con su colega peronista Zenteno. El entuerto económico, subrayó, se resolvió sin despidos.

«La variable de ajuste no tiene que pasar por estas familias, sino por gastos innecesarios”, dijo.

La demora de Córdoba en revelar la compleja situación financiera que encontró al hacerse cargo de la comuna obedece a que Páez es también radical, o sea de su mismo palo. Además, era el primer candidato en la lista de diputados de Cambiemos y es el presidente de la UCR, partido que ha expresado al Gobierno, a través de sus legisladores, la inquietud por los efectos sociales que tendrán los ajustes en los municipios con las cajas en colapso.

Escrachar a Páez quedaba como mínimo desprolijo después de haber ido en la misma boleta que él y formar parte del partido que preside. Esta incomodidad no refrena a Zenteno, que está en condiciones de darle al radical Jalile sin asco, ni al recreíno Luis “Lula” Polti, que le echa la culpa al no menos boinablanca Roberto Herrera por los desmadres.

Con Córdoba, la oposición accede al módico consuelo de que por lo menos no se le desencadenó una crisis por legados de los propios correligionarios.

Debe considerarse, no obstante, otro elemento, ausente en Valle Viejo y Recreo. Si bien los intendentes de estas dos comunas son del mismo signo político que el Gobierno provincial, no tienen que lidiar, como Córdoba, con la fractura minera que divide a Andalgalá.

El Gobierno siguió con especial cuidado la evolución del proceso andalgalense porque no necesita ahí más controversias que las que ya tiene con la minería. Córdoba puede contar con consideraciones especiales, pero una de las condiciones que tiene que cumplir es la de gestionar y llevar a buen puerto el debate minero.

Nótese que el jefe comunal bajó el tono de su discurso contra la actividad después de unas indiscreciones iniciales.  Encontrar un punto de equilibrio en Andalgalá es central para el desarrollo de Agua Rica, que en unos meses comenzará los trabajos para elaborar un nuevo informe de impacto ambientaln

El Ancasti