La industria caería hasta 7% a nivel país; en Córdoba 80% trabaja menos

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El Covid-19 obligó a la revisión de las principales variables económicas en el mundo y en la Argentina. En el país las consultoras privadas plantean caídas del PBI que van desde el 2,2% en el escenario más optimista al 7% en el peor a la vez que insisten en las limitaciones que tiene el Estado en todos sus niveles para medidas contracíclicas ya que la única vía de financiamiento es la emisión monetaria.

En Córdoba, el último relevamiento de la Unión Industrial muestra que a seis de cada 10 empresas se le cortó la cadena de pagos; para 17,5% de los consultados se extendió el plazo y para el resto se mantuvo sin cambios. Para los que se extendió, 30& dijo que se prolongó a 30 días y 40% a 60 días. El 79% de los encuestados aseguró que el nivel de actividad cayó respecto a marzo del año pasado; al 5,8% le creció y el resto lo mantuvo. Para el 14,5% la baja fue de entre 71 y 80 por ciento.

Abeceb es una de las consultoras nacionales que rehízo sus proyecciones y en un escenario base que toma como marco la extensión de la cuarentena hasta el 13 de este mes y un levantamiento paulatino de las restricciones, el PBI mostraría una caída promedio de 2.2% en el año con una baja de 4.9% en el primer trimestre que llegaría al 6.1% en el segundo. El bimestre marzo-abril sería el más afectado con una caída interanual que podría superar el 10%.

No obstante, si la cuarentena se extiende una semana más y las restricciones post cuarentena estricta se prolongan, una primera aproximación a un escenario alternativo indicaría que el PBI exhibiría una baja que podría alcanzar en promedio 3.6% en 2020 llegando a un retroceso interanual del orden de 10% del PBI en el segundo trimestre del año.

En el escenario base, el tipo de cambio terminaría el año con una cotización de $86 por dólar a nivel minorista y una brecha cambiaria muy volátil sobre todo en los próximos dos o tres meses y con picos más elevado en las próximas semanas.

En ese mismo marco, prevé una caída del 6,8% en las exportaciones (US$ 60.600 millones) y del 7,5% en las importaciones (US$45.400 millones). De esta forma el superávit comercial del año cerraría en torno a los US$ 15.200 millones, levemente inferior al registrado en 2019 (US$ 15.992 millones). Estos cálculos consideran que ya en febrero los principales socios de la Argentina estaban retrocediendo: Brasil registró una reducción en las exportaciones y las importaciones del 7,9% interanual y de 26,4%, respectivamente, mientras que en China la caída fue del 35,6% de las ventas externas mientras que las compras descendieron un 14,2% siempre respecto al mismo período de 2019.

La tasa de inflación no se acelera por la parálisis del nivel de actividad. En la segunda mitad del año, sobre todo a partir de agosto, el nivel podría tener una leve suba considerando que se interrumpen algunos descongelamientos, pero las secuelas del coronavirus inhiben un salto inflacionario mayor.

Para Abeceb la incertidumbre por la negociación con los acreedores y el déficit fiscal se corrieron de escena y ahora la atención se enfoca en las eventuales disrupciones productivas que la prolongación de la pandemia podría ocasionar. Lo mismo pasa en el plano sectorial, el reseteo de las variables da un saldo general negativo salvo aquellos relacionados con los productos esenciales: alimentos y bebidas, productos sanitarios-farmacéuticos.

La cuarentena impacta a la producción local por el shock de oferta (por la imposibilidad de producir) y de la demanda, por la caída en el nivel de actividad y el consumo. Los sectores más afectados son los asociados al turismo y la recreación: hoteles, restaurantes y esparcimiento. También los de minería (no así el petróleo que frenaría perforaciones, pero mantiene la extracción), industria y construcción.

La industria debió prácticamente paralizar la actividad, con algunas excepciones como alimentos, medicamentos, refinería, y empresas que no pueden frenar el ciclo de producción como metálicas básicas, químicos y plásticos. En estos segmentos, el impacto sería menor (para alimentos, se prevé una caída de entre 1% y 2% por ejemplo), lo que ayudaría a reducir el impacto en el agregado para la industria, que se ubicaría en un 2,6% en el escenario base y 4,3% en el negativo.

Sin embargo, cuando se observan los sectores de industria no esencial, que no solo son los afectados por paradas directas sino los que sufren una mayor reducción en su demanda, en general las caídas observadas oscilan entre 3,5% y 4% en el escenario base y entre 5% y 7% en el negativo.

El comercio debe segmentarse: supermercados, almacenes y farmacias no se encuentran afectadas por la restricción y en estos casos, un adelantamiento de compras les ha permitido mejorar sus resultados en marzo. Shoppings y otros locales que no venden productos esenciales sufren el mismo efecto que hoteles y restaurantes. No hay impacto directo sobre el sector agropecuario, la administración pública y educación (dado que en estos casos el PIB se mide por salarios) ni servicios públicos.

Diarioalfil.com.ar