Cuatro factores y una deuda, por Carlos Cámpora

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Todos conocemos esta parte de la historia, el 7 de mayo se celebra en la República Argentina el Día Nacional de la Minería. En la gloriosa Asamblea General Constituyente, realizada en1813, se sancionó una Ley de Fomento Minero, con el objeto de “desarrollar explotaciones de recursos naturales tales como minerales, agua, petróleo y carbón”.

Desde entonces han pasado más de dos siglos. Un tiempo de aprendizajes, de avances y retrocesos, de buenos momentos y de los otros, también. El desconocimiento ha sido un gran impedimento para un desarrollo sostenido y sustentable. En los albores de una nueva década sería bueno hacer algunas reflexiones que nos ayuden a seguir encontrando vetas y a mejorar la vida de los pueblos.

No hay civilización en el mundo que haya prescindido de los recursos de la madre Tierra. Sin la minería no hay civilización. A la minería se la ha llamado la “madre” de las industrias, de ella se desprenden o dependen las demás.

En numerosos escritos y foros he dicho que sin minería no hay vida, en cada acto humano y cotidiano, por insignificante que parezca hay algún componente mineral: en la imprescindible informática de nuestros días, en el transporte aéreo o en una simple bicicleta, en las nuevas comunicaciones con celulares o en las antiguas cartas, en las rutas y en los caminos, en la construcción de grandes edificios y o de pequeños hogares, en la medicina de vanguardia o en un simple calmante, en la energía y en la industria que hace girar al mundo, en fin, todo nuestro universo depende de la minería. Poner esto en duda sería la tarea de un necio.

Ahora bien, una vez más pienso en los cuatro factores que sostienen a la industria de industrias y sin establecer un orden jerárquico, digo que son cuatro:

Los yacimientos: la naturaleza nos ofrece espacios con abundantes minerales, rocas o fósiles. Y el hombre hace uso de ellas. No todas las explotaciones en todo tiempo han sido responsables. Consientes de eso AOMA y sus trabajadores se han trasformado en guardianes del uso de esos espacios. Los trabajadores viven ahí, por eso son ellos mismos los mejores custodios.

El Estado: es de fundamental importancia generar políticas públicas que permitan y alienten las inversiones y el desarrollo minero. El Estado es el que genera la educación y la logística para que una explotación sea rentable y sus frutos se vuelquen en más mano de obra y en mejoras sustanciales para la comunidad.

Las inversiones: no hay explotación, beneficio ni mejora posible si no están los inversionistas de capital para los emprendimientos. Sin la tecnología, la roca sigue siendo roca. Es el capital tecnológico y productivoel que pone la maquinaria y el knowhow necesario para trasformar la roca en mineral útil. Y hay áreas en las que el capital es de dimensiones gigantescas.

Los trabajadores: de manera exprofesa he dejado este componente para el final, para que podamos ver, casi gráficamente, que aun estando los tres componentes anteriores no se podría extraer ni un ápice de roca sin el concurso y la participación de los trabajadores. Todas las ofrendas de la Tierra, la máxima voluntad política y la más avanzada tecnología serían nada. Literalmente nada sin el alma de la minería, sin los trabajadores mineros. Insistimos con este concepto para que se entienda que la minería también son personas de carne y hueso, son familias, son ilusiones, son porvenires que dependen de esta actividad.

Nosotros reconocemos la importancia capital de todos los factores pero desde AOMA vamos a discutir cada espacio de participación y de distribución. Estamos convencidos que la minería no puede ser el beneficio de unos pocos a costa de la transpiración de muchos.

El fruto de la minería tiene que llegar palpablemente a cada trabajador y a las comunidades. ¿Siempre ha llegado a las comunidades? Aquí me detengo antes de responder. Observo las dos últimas décadas de minería intensiva en San Juan, miro la incidencia en la comunidad y tengo que decir: ¡No! El impacto ha sido muy bajo en relación a los frutos y a las regalías que han recibido durante años los municipios. No es hora de hacer imputaciones, nunca fue mi intención. Pero me veo en la obligación de decir que para hacer una minería sustentable capaz de sostener a la comunidad más allá de los yacimientos, todo el sector público pero sobre todo los intendentes de los departamentos tienen que planificar y delinear políticas sustentables. No es posible que a casi vente años de iniciada la gran minería los departamentos beneficiados por la actividad no hayan dado un salto cuali-cuantitativo hacia otras actividades.

Me parece oportuno aclarar, con mayor precisión, a qué me refiero con minería sustentable en favor de los trabajadores y la comunidad. Es lógico suponer que un día, los yacimientos van a llegar al final de la explotación, de hecho algunos ya empezaron con la curva descendente. Desde hoy hay que pensar, planificar para cuando llegue ese día. Desde este instante hay que empezar a construir un fuerte andamiaje económico y social, con empresas, actividades y empleos que sostengan a la comunidad y al trabajador aun después del final. También hay que anudar desde este momento una red cultural con clubes deportivos y recreativos, centros vecinales y culturales con una intensa actividad que dinamice a todo el departamento. No hacerlo conlleva el gravísimo problema que vivieron otros lugares de la Argentina y del mundo en donde luego de la minería quedó la nada.

En ese sentido, en algún momento propusimos la creación de un comité de carácter técnico, integrado por profesionales e intendentes de municipios mineros, con la finalidad de orientar las regalías y obtener la mejor sustentabilidad posible. Ese es un proyecto latente que le daría a las inversiones mayor eficiencia y eficacia a las regalías.

Estos tiempos nuestros

¡Qué tiempos los nuestros! un Covid-19 extendido por el mundo genera una película de terror que ni Alfred Hitchcock pudo imaginar. Una inflación que parece encarnada, default y una deuda externa que nos condiciona por cien años, una desocupación que late como una bomba de tiempo y por fin el hambre de la mitad de los niños de esta bendita tierra. Este es un coctel tan fatal como insostenible. No venimos a quejarnos con diagnósticos consabidos, eso es lo que hace la oposición irresponsable. Venimos a proponer una salida. La salida de hoy se llama minería.

La forma concreta y efectiva de generar inversiones, mano de obra y divisas genuinas es a través de mano de obra minera. La minería genera empleo, valor agregado y divisas. No venimos con quejas ni con slogans, venimos con propuestas concretas. El gobierno nacional y el provincial con Sergio Uñac a la cabeza son contestes de este espíritu emprendedor que hará despegar a la región. Todas nuestras propuestas incluyen vitalmente al ser humano, incluyen al cuidado y al control ambiental, y por fin integran a las comunidades. Todos los esfuerzos se tienen que reflejar, más, tienen que impactar en las comunidades. Nuestra mirada es amplia e integradora. Así como se desarrollaron cientos de pequeñas y medianas empresas prestadoras de distintos servicios, tienen que surgir cien o mil más. La historia reciente nos da la razón.Más allá de cualquier presente, por fatal que parezca, estamos convencidos que con la minería como locomotora vamos a enganchar a cientos de vagones que nos acompañarán en este destino de horizontes abiertos.  

Este es el tiempo nuestro. No lo vamos a desaprovechar. Tenemos todos los recursos y los trabajadores ya estamos arremangados.

Por Carlos Cámpora

Publicado en Prensa GeoMinera (*) Abogado. Titular de la revista “Minero Argentino”.

 Mat. Federal T.76 – F67/ Mat. Prov. 736