Santa Cruz/El futuro de YCRT: energía para el país y el mundo

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Aníbal Fernández tiene el manejo total de la Megausina. Lo que dejó Mauricio Macri: crisis y despidos. La gestión de la gobernadora Alicia Kirchner y el rol de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Se reaviva el sueño minero.

«Río Turbio no funciona y no va a funcionar nunca», dijo en 2017, Javier Iguacel, secretario de Energía durante el gobierno de la alianza Cambiemos.

La frase, punzante, que se clavó como un puñal en el corazón de la Cuenca Carbonífera, fue la confirmación de que su gobierno dejaría caer la megausina, el proyecto anclado en el sueño minero y bandera de la autosustentabilidad de Santa Cruz.

Por eso, para dimensionar la noticia de este viernes, cuando Alberto Fernández transfirió por decreto la obra inconclusa a YCRT, es necesario recordar de dónde venimos y en qué situación nos encuentra la recuperación de la Usina Termoeléctrica.

La obra fue, durante los primeros años de la gestión anterior, bastión de la ‘corrupción k’, como la llamaron desde el poder concentrado, y uno de los primeros blancos de la diatriba entre el Gobierno Nacional y el de la provincia.

Fue también espacio de resistencia, como cuando enviaron a la Gendarmería y se tuvieron que ir por el repudio de los pueblos de la Cuenca, y trinchera donde cientos de mineros fueron despedidos y expulsados a retiros voluntarios, en un proceso de ‘reorganización’, palabra utilizada como eufemismo del durísimo ajuste en YCRT, liderado por Omar Zeidán.

En la dimensión simbólica, la vuelta del proyecto es además, y tal vez sin buscarlo, una revancha política, porque las investigaciones por presuntos desmanejos financieros fueron la carta que jugaron en Comodoro Py para pedir el desafuero de Julio De Vido y más tarde su detención junto con la de otros dirigentes, hoy todos con domiciliaria.

Que el proyecto de la usina de energía más austral del mundo vuelva al yacimiento es alentador, pero no surge solamente de buenas voluntades, sino de la decisión política de sostener la generación de energía para el desarrollo de la provincia al frente de la agenda del Gobierno santacruceño.

Fue Alicia Kirchner quien en enero de 2020, apenas semanas después de que Mauricio Macri dejara el poder, solicitó las primeras reuniones con el Gabinete Nacional, para buscar que se avance hacia la recuperación del proyecto para generar 240 megas, es decir, la mitad de energía que necesita Santa Cruz en su pico máximo, con la posibilidad de que el excedente sea vendido al sistema de interconectado nacional.

Esa reunión se dio entre la gobernadora y el secretario de Energía, Sergio Lanziani, a quien además le solicitó la designación del nuevo interventor para que el yacimiento pudiera retomar sus actividades.

En paralelo, la mandataria instruía a los diputados nacionales y a senadores, para la creación de una comisión bicameral «para el seguimiento, investigación y control de la puesta en marcha” de la Megausina de Río Turbio.

Con el apoyo del Gobierno federal, fue ella quien decidió llamar un día a Aníbal Fernández, el ex jefe de Gabinete de Cristina, y pedirle que encabezara el proceso hacia la normalización de YCRT. Y fue justamente él, quien se ocupó de redactar el decreto del traspaso de la megausina, para que el sueño de la generación de energía, se convierta más temprano que tarde, en realidad.

Después de años de paralización, la obra que hace tándem con la electrificación del río Santa Cruz a partir de las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa, vuelve a estar en el centro de la escena. Su historia, que trasciende a los últimos gobiernos, es la historia de cuerpos laboriosos adentro de las tuneleras, sudor y muerte.

Es así que, el nombre con el que oficialmente se bautizó a la megausina es el de “catorce mineros” en homenaje a los trabajadores que perdieron la vida durante un incendio en una galería, en tiempos en donde las privatizaciones y la idea de no intervención del Estado primaban en la Argentina.

«Hoy estamos honrando la historia de los que precedieron en la fundación de Yacimientos Carboníferos Fiscales durante el peronismo. Y también decía que veníamos a honrar la memoria. Por eso le hemos impuesto a esta primera usina termoeléctrica a carbón de Río Turbio, el nombre de los 14 mineros que perdieron la vida en aquel trágico día y que hoy recordaron invocando cada uno de sus nombres”, dijo casi sobre el cierre la entonces presidenta, Cristina Fernández, cuando en 2015 llegó al Turbio para inaugurar el primer módulo.

La relación con el peronismo no es azarosa, si bien el carbón de la Cuenca se descubrió en 1885, recién, en 1943, se lo extrajo por primera vez, pero para que se fuera a abastecer a otros países en plena Guerra Mundial, hasta que dos años más tarde, Juan Perón ordenó inversiones para mejorar la producción en el mercado interno. Tendrían que pasar cincuenta y cuatro años, para que en 2007, Néstor Kirchner prometiera la usina en un acto ante mineros.

Debajo del suelo de la Cuenca, hay más de trescientos años de mineral que espera ser extraído para modificar la matriz energética y diversificar la economía. Debajo de su suelo, esta provincia tiene todo para industrializarse y pudo haberlo hecho, de no haber quedado entrampada en el revanchismo partidario.

Será cuestión de que, en esta nueva oportunidad que se presenta, los tiempos corran a favor del proyecto, porque no puede hablarse de desarrollo económico sin la megausina, como tampoco puede hablarse de YCRT sin ella. Son un único componente, de toda Santa Cruz.

La Opinión Austral