El Litio para la recuperación pospandemia, Por Lic Rodolfo Tecchi, biólogo, Rector Universidad Nacional de Jujuy

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El tiempo de la pospandemia será de transición energética, según señalan diversas previsiones, y el litio, en base a su contribución para potenciar al entramado industrial-energético de una sociedad pos-fósil, constituye un factor clave en el diseño de estrategias de desarrollo.

Con este escenario por delante integrantes de 30 líneas de investigación de litio de la Argentina nos convocamos en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y venimos trabajando en una red federal y transdisciplinaria.

El litio constituye un recurso estratégico para las nuevas tecnologías energéticas del siglo XXI. En efecto, este elemento presente en los dispositivos eléctricos cotidianos; lo estará cada vez más en la electromovilidad y en los reservorios que precisa la creciente generación de energía renovable.

El litio se ubica en el corazón de la transición energética global que debe encararse frente al paulatino agotamiento de los combustibles fósiles y a las consecuencias ambientales que acarrea su extracción y quema. La Argentina cuenta -en una estimación de mínima-, con el 10 por ciento de todas las reservas conocidas. Reservas de alta calidad, que permiten obtener carbonato de litio con el grado de pureza que requieren las baterías y costos de producción de lo más bajos, calculados en torno a los U$d 3.000 y U$d 4.500 por tonelada (COCHILCO, 2018), y con precios que hoy rondan los U$d 9.000 la tonelada.

En el año 2020, existen en el país dos emprendimientos en actividad, que llevan al país a ser el cuarto productor mundial, y 51 proyectos que se encuentran en diferentes fases previas.

En el mundo es un recurso con status de estratégico. En Estados Unidos es considerado uno de los 35 minerales críticos para su seguridad nacional. Si bien en la provincia de Jujuy se formalizaron iniciativas al respecto, es la legislación argentina es aun un recurso minero ordinario, factible de ser entregados en concesiones legales a cualquier agente privado nacional o extranjero, según lo establecido por el Código Minero (Ley N° 1919 de 1886, art. 3, texto ordenado en 1997) y por el Régimen de Inversiones Mineras que garantiza a los concesionarios privados amplias facilidades arancelarias, desgravación impositiva, estabilidad fiscal por 30 años y regalías provinciales limitadas al 3% del “valor en boca de mina” (Ley 24.196 de 1993).

En cuanto a las técnicas de extracción hasta hoy utilizadas, que utilizan elevados volúmenes de salmuera (que contiene agua) resulta indispensable garantizar el respeto de la legislación vigente en materia ambiental y crear los estándares que garanticen la utilización de los bienes comunes para las generaciones presentes y futuras, asegurando la reproducción de la biósfera local.

Pero su explotación debe ser mas que producción de una “materia prima”, debe incorporar conocimiento local y propiciar un entramado productivo nacional, ya sea en lo que se refiere a la actividad de explotación como a su procesamiento en actividades manufactureras.

La Argentina no sólo cuenta con reservas litíferas, ha consolidado un amplio sistema de investigación y desarrollo en torno al litio y nuestro posee un tejido industrial significativo, en la fabricación de transporte público, en maquinaria agrícola pasible de incorporar baterías. Necesitamos avanzar en una vinculación tecnológica sólida al interior de estas esferas y entre sí, para evitar que las potencialidades permanezcan dispersas y atomizadas.

Tenemos la oportunidad de integrar al litio en un plan estratégico nacional de corto y largo plazo, que priorice la agregación de valor respaldada por las capacidades científicas, tecnológicas e industriales.

Para eso hay que articular investigaciones y asociarlas a un plan de desarrollo nacional, poniendo a disposición el conocimiento público producido y lograr que la comunidad científica se enlace a los procesos de innovación y desarrollo de la tecnología y la industria nacional.

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