El consumo de plata en la generación de energía acaparará la mitad de la producción en 2050

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Alrededor del 11% de la demanda global de plata en 2019 correspondió a la producción de células fotovoltaicas. La importancia de la plata en la industria energética va a aumentar en los próximos años. Para 2050, se calcula que más del 50% de la demanda de este metal irá a parar a la generación de energía.

por José Ángel Pedraza

La plata es un metal precioso con unas propiedades físicas que lo hacen idóneo como materia prima para numerosas industrias, de ahí que tenga una importante demanda por parte de este sector.

Una de las industrias que va a disparar durante los próximos años su consumo de plata es la energética. Según un reciente informe, elaborado por la consultora británica CRU para The Silver Institute, más del 95% del aumento del consumo de plata hasta 2050 por parte del sector de la energía se va a deber al aumento de las instalaciones de energía solar fotovoltaica.

Según CRU, “la combinación de la legislación restrictiva de las emisiones de carbono, otras políticas y la reducción del coste por GW de energía generada usando placas fotovoltaicas va a provocar que el volumen de placas instaladas continúe aumentando durante la próxima década, aunque a un ritmo más lento que en los últimos años”.

El informe prevé que el consumo de plata por parte de este sector industrial se mantendrá en cifras de entre 20 y 30 millones de onzas (622-933 Tm) hasta 2030.

Los datos de la consultora revelan que la generación de electricidad alcanzó en 2019 la cifra de 26.663 Terawatios/hora (TWh, equivalente a un millón de Megawatios/h), lo que supone un crecimiento anual de un 2,9% desde 2009. Como referencia, el consumo medio doméstico de electricidad en Estados Unidos es de unos 11 MGWh al año.

Desde la consultora estiman que el crecimiento de la generación global de energía eléctrica se va a ralentizar al 2,2% de media entre 2019 y 2025, con una generación total de 30.317 TWh en 2025.

Esta ralentización tendrá lugar principalmente en las regiones más desarrolladas, como Europa, Norteamérica y el Nordeste de Asia, donde están más implantadas las tecnologías energéticas más eficientes.

En cambio, en regiones como China, la India, el Sudeste de Asia y el África subsahariana, se registrará un rápido crecimiento, promovido por las mejoras en la calidad de vida y el crecimiento económico, que han generado la aparición de una clase media burguesa que demanda más energía eléctrica.

El informe constata también que a las energías renovables aún les queda camino por recorrer, ya que los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) aún están detrás del 62% de la generación de la energía eléctrica en 2019.

Fomento de las energías renovables

Sin embargo, los esfuerzos por luchar contra el cambio climático, plasmados en los Acuerdos de París, van a provocar que los gobiernos tomen medidas para fomentar otras fuentes energéticas. Se espera que para 2025, el porcentaje de energía eléctrica generado por combustibles fósiles haya descendido hasta el 57%.

En ese mismo periodo, se calcula que la generación de electricidad desde las fuentes renovables se va a más que duplicar, pasando de 2.159 TWh en 2019 a 4.243 en 2025, y del 8,1% de la generación global de energía en 2019, al 14% en 2025.

El mayor crecimiento lo protagonizará la industria solar fotovoltaica, que pasará de 615 TWh en 2019 a 1.053 en 2025, con un crecimiento medio anual del 9,4%.

Este aumento supondrá que la energía solar fotovoltaica pasará del 2,3 al 3,5%. El mayor crecimiento de instalaciones solares fotovoltaicas tendrá lugar en China (+40%), seguida por Europa (+17%), Norteamérica (+12%), Asia (+10%) y la India (+10%).

Uso de la plata

El crecimiento del número de instalaciones solares fotovoltaicas supone un aumento de la demanda de plata en este sector. Sin embargo, este crecimiento es menor que el ritmo de aumento de las instalaciones, ya que la industria trata de reducir la cantidad de plata usada en los paneles para recortar costes.

En 2009 se usaban 521 mg de plata por célula, cifra que ha caído hasta 130 mg en 2016 (-12,9% anual). Después de 2016, la reducción se ha ralentizado, con 111 mg en 2019 (-5,1% de reducción entre 2016 y 2019). Para el año 2025, se espera que la cifra se estabilice en torno a los 80 mg por célula.

La principal razón de esta reducción, es, según el informe, el aumento del precio de la plata, que subió a más del doble entre 2009 y 2011, periodo en que la carga por célula se redujo a casi la mitad.

Entre 2012 y 2017, cuando el precio cayó desde 31 a 17 dólares la onza, la tasa de reducción también cayó a la mitad.

Desde CRU estiman que no se espera que el precio de la plata rebote a corto plazo hasta alcanzar los niveles de 2011, y crecerá desde los 16 a los 20 dólares la onza entre 2020 y 2024.

A pesar de esta reducción de la carga de plata en los paneles solares fotovoltaicos, el informe no contempla la viabilidad de la sustitución de la plata por otros metales como el cobre: “la plata es el metal que menos resistencia ofrece al paso de la electricidad a temperatura ambiente, lo que significa que ningún otro puede sustituirlo en términos de producción de energía por panel; el ahorro generado por la sustitución se va a ver anulado por el incremento del número de paneles que se necesitará para igualar la capacidad”.

Según CRU, la demanda de plata por parte del sector fotovoltaico puede haber llegado a su máximo en 2019, con 100 millones de onzas (3.110 Tm). Entre 2020 y 2023 se registrará un lento declive. Y para 2024-2030 se estabilizará entre los 70 y los 80 millones de onzas anuales (2.177-2.488 Tm).

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