La industria del oro necesitará una nueva estrategia a largo plazo para la era post-Covid

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La minería de oro se ha visto especialmente afectada en algunos países por las restricciones provocadas por la pandemia de Covid-19. De hecho, en algunos países como Sudáfrica, los daños causados a esta industria son tan importantes que se necesitarán varios años para recuperar el nivel de producción. La industria está de acuerdo en la necesidad de una estrategia a largo plazo para la vuelta a la normalidad.

por José Ángel Pedraza 

La cuestión de cómo debe encarar la vuelta a la normalidad la industria minera del oro ha sido el asunto tratado en un webinar organizado por la London Bullion Market Association (LBMA) el pasado 2 de julio.

En esta reunión participó como ponente el director de proyectos estratégicos de la firma de inversión Orion Resource Partners, Víctor Flores, quien señaló que, para quien la industria minera salga adelante, necesitará reconocer que existe un nuevo paradigma en el mundo: la obligación de acelerar el desarrollo de la llamada ‘economía verde’, que beneficiará a la industria de algunos metales, pero perjudicará a la de otros.

Las mineras, además, deben prepararse para un incremento de los costes laborales y sociales, debido al aumento de los costes en seguridad y salud, tanto en las propias minas como en las comunidades locales cercanas.

Otro reto que tendrán que afrontar las compañías es la reducción de la productividad, derivada de la aplicación de los protocolos necesarios para gestionar el riesgo de contagio de Covid-19 en los lugares de trabajo.

En su ponencia, Flores sugirió que las mineras adoptaran la automatización como una parte integral de las operaciones de minería, una fórmula que les puede servir tanto para controlar los costes laborales como para reducir o eliminar los riesgos que comprometen la seguridad.

Sin embargo, la automatización puede suponer un importante reto en algunas jurisdicciones mineras, como Sudáfrica, muy intensivas en mano de obra, que son las que más están sufriendo por las medidas de seguridad implantadas para combatir el riesgo de contagio.

En opinión de Víctor Flores, las compañías mineras también necesitarán una mayor flexibilidad y capacidades de gestión virtual, con equipos desplegados por todo el mundo, así como entender que tanto las sociedades como los gobiernos de los países donde trabajan van a demandar mucho más de esta industria.

“Los gobiernos van a necesitar nuevas fuentes de ingresos para reducir la deuda que se ha elevado durante la pandemia, y para sufragar el incremento de los costes en sanidad y bienestar”, advirtió Flores.

Por otro lado y de forma prioritaria, las mineras también van a tener que desarrollar estrategias para protegerse frente a la inflación que puede desencadenarse debido a los programas de estímulo fiscal y monetario adoptados por los diversos gobiernos y bancos centrales. Para ello, pueden aprovechar el actual entorno de bajos tipos de interés, así como la bajada de los precios de los combustibles.

Cierres

En cuanto a la respuesta adoptada por los países a la pandemia y los efectos que ha tenido en la industria minera, Flores señala que ha sido muy variada y ha dependido de las jurisdicciones.

Por ejemplo, en Canadá las provincias han reaccionado de forma variable, permitiendo que las minas pudieran continuar su actividad o interrumpiéndola. En las que se interrumpió la actividad, los trabajos se han reanudado en las últimas semanas.

Lo mismo ha sucedido en Perú, donde las minas cerraron pero reabrieron en poco tiempo. Sin embargo, nuevos brotes del virus en el país obligaron a suspender de nuevo las operaciones mineras.

Por su parte, Rusia continuó con su actividad minera de forma ininterrumpida. A pesar de que se haya registrado un aumento de casos de Covid-19, no se han adoptado medidas relativas al cierre de las minas.

Ello ha permitido al país aumentar su posición de dominio en el mercado de algunos metales preciosos como el paladio, debido a que la industria minera de su mayor competidor, Sudáfrica, se ha visto afectada por los cierres.

En Estados Unidos, los cierres se han gestionado a nivel estatal. Las minas de Nevada, el mayor productor del país, han seguido operando sin ninguna interrupción.

La situación más complicada ha tenido lugar en Sudáfrica: el Gobierno de Cyril Ramaphosa decretó inicialmente el cierre de las operaciones, ya que la mayoría de las minas del país cuentan con una gran cantidad de mano de obra y era imposible respetar las normas de distancia social. Sin embargo, reabrieron al cabo de unas semanas.

La impresión es que esa reapertura fue precipitada, ya que se registró un aumento en el número de contagios entre los trabajadores, que obligó a volver a cerrar algunas minas.

El Consejo de Minería de Sudáfrica, sin embargo, aseguró que sus miembros están adoptando las medidas adecuadas para hacer frente al Covid-19. También señaló que el número de mineros afectados parece mayor que en otras industrias debido a que el sector minero está realizando muchas más pruebas a sus trabajadores.

Como conclusión, los cambios que va a tener que afrontar el sector minero para adaptarse a la ‘nueva normalidad’ van a ser numerosos, variados y van a afectar a campos muy diversos: geopolítica, globalización, economía y finanzas, tecnología, gobiernos y sus ciudadanos, salud y medio ambiente.

Foto: Reuters

Oroinformacion.com