¿La minería argentina merece la gestión de Alberto Hensel?

0
156

Por Agencia de Noticias Mineras

En la sonada presentación de la “Mesa Facilitadora del Plan Federal Minero” de la República Argentina, Alberto Hensel dio claras señales de sus pretensiones para los próximos años.  

El Secretario de Minería dejó traslucir que el programa apunta a promover una actividad “inclusiva” que genere “desarrollo económico local”.

En los papeles, el objetivo es evitar un enclave extractivo que beneficie a unos pocos. Por lo contrario, la apuesta es generar una minería “innovadora e integrada” con un sostenido apoyo en el conocimiento académico y científico.

Es conocido que bajo esas premisas, la actividad encontrará el lugar adecuado para cumplir con el viejo anhelo social de “retornar las riquezas” a las comunidades. Inequívocamente se traduce en mejor la calidad de vida.

En esta línea de pensamiento, nuestro país busca retomar el camino del desarrollo “federal” y “sustentable”, pero será posible sólo si practicamos un franco reconocimiento –no en un intento de atropello- de cada uno de los actores para alcanzar el consenso necesario.

¿Discurso o Realidad?

Sin embargo, especialistas en minería analizaron el impulso que Hensel decidió darle a la actividad en Argentina. La preocupación no pudo ocultarse.

Transpolar el programa a los términos de la economía real significa que las reglas en que se desarrollará la minería serán decididas por las corporaciones internacionales. Esas mismas que apuestan a la “Teoría del Derrame”, un cúmulo de ideas pergeñadas por el conservadurismo de siempre para mantener su status quo que profundiza las diferencias sociales. 

Alertan que el plan minero nada tiene de federal, todo lo contrario. Para muestra hace falta un botón, dice un viejo dicho popular. Recomiendan observar el destino en el que cayó la hermana Provincia de San Juan, reducto de Hensel. Se trata de un “modelo reduccionista” que actúa desconociendo la “geopolítica” y los “factores económicos” en el que se maneja hoy el plano internacional.

Estos especialistas coincidieron con lo expresado desde este lugar el día en que Hensel pasó a la historia presentando su programa a la sociedad argentina.

“El Secretario de Minería va contra la propia voluntad del presiente Alberto Fernández, que declama una minería con sello argentino e industrial. Desafina con la partitura que impone la gestión de su propio Presidente”, aseguraron.

La pregunta es: ¿Los errores los comete por desconocimiento o se trata de un plan orquestado que pretende llevar adelante?; ¿no será conveniente que se contagie de las aspiraciones federales que propone el Gabinete Nacional y deje de enceguecerse por las intenciones unitarias de Álvaro García Hurtado?

Hay más: ¿El Secretario de Minería estará en conocimiento que la Reforma de 1994 de la Constitución Nacional otorgó a las Provincias la titularidad exclusiva de los recursos minerales?; ¿puede diferenciar que cada Estado provincial –en un acuerdo Federal- se transformó en la autoridad de concesión de los recursos minerales?; ¿interpretará Hensel que este andamiaje jurídico fue creado para ser respetado en beneficio de la nación?

¿Gestión?

La presencia de Álvaro Hurtado García en nuestro país era conocida por poco hasta la presentación del Plan Minero.

Quienes cuentan con tradición minera en Argentina, y la región latinoamericana, perjuran que su presencia obedece a los intereses de las corporaciones australianas y canadienses. Se trata de los mismos que tienen al propio Hensel –además de Hurtado- entre sus “soldados más fieles y funcionales a los intereses concentrados y espurios que representan”.

En el inconsciente colectivo local se creó la idea que en Argentina nadie sabe más de minería que los sanjuaninos. Pero, a los pocos meses de gestión la realidad impuso la verdad.

Hensel se afirmó en una administración ausente mientras los conflictos se multiplican en el territorio nacional. Además, deja en evidencia su falta de compromiso para fijar posiciones en la «pulseada» que pierde por goleada con Juan Cabandié en el Ministerio de Medio Ambiente.

Todos estos síntomas llevan inequívocamente a un mismo resultado: Una gestión minera, pobre, timorata y sin rumbo.

Noticiasmineras.com