Patagonia/Reactivación post pandemia: estrategias y medidas

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Las provincias patagónicas atraviesan distintas etapas del COVID19. Todas sufrieron los embates de la crisis económica global y regional, pero algunas lograron subsanar parte de las pérdidas. La realidad de cada distrito, los planes de rescate y los condicionamientos para alcanzar la estabilidad deseada

Por Alejandro De Angelis

La prolongación de la cuarentena y la incertidumbre respecto del fin de la pandemia, supeditado exclusivamente a la aparición de una vacuna, obligaron a los Ejecutivos a tomar decisiones en pos de reactivar la economía y evitar que el impacto de la crisis generada por el COVID19 sea aún mayor. Según los índices macroeconómicos, respecto de abril -el primer mes de aislamiento- la industria creció en los últimos meses, aunque sin recuperar los números de los últimos meses de 2019. Mismo recorrido hicieron la mayoría de los rubros, salvo aquellos que por sus condiciones no pudieron restablecerse, como todo lo que se encuentra ligado al turismo.

Si la curva de contagios creció y aún no encontró un pico, la de ingresos si tocó fondo entre los meses de marzo y mayo, tanto para las arcas provinciales como para el poder adquisitivo de los ciudadanos y, en consecuencia, para todo el engranaje de comercios y PYMES que necesitan del funcionamiento cotidiano para su subsistencia.

En la Patagonia, con la vuelta paulatina a la actividad en la mayoría de las localidades, también surgió la necesidad de muchos sectores de obtener ayudas por parte del Estado para lograr revertir los números rojos originados por el parate. Aún sin un escenario pos pandemia, por la persistencia del virus, los Gobiernos de la región comenzaron a elaborar políticas de rescate, con mayor o menos alcance, según el rubro y las necesidades.

Dentro del panorama crítico, la región contó con algunas ventajas. La principal, el número de casos controlado en la mayoría del territorio sur. Además, la posibilidad de asentarse sobre actividades como los hidrocarburos y la minería, que prácticamente no sufrieron detenciones, aunque si se vieron afectadas por la crisis a nivel mundial. Por último, la gran masa de empleados públicos, siempre cuestionada por un sector de la sociedad, permitió mayor estabilidad en la economía, aunque exigió más esfuerzo a los estados provinciales para cumplir con los compromisos.

Suben las regalías y mejora el escenario de las deudas

En las últimas semanas hubo dos buenas noticias para las provincias patagónicas en materia financiera. La principal tuvo que ver con el acuerdo logrado entre el Gobierno nacional y los acreedores externos, que permitirá el reperfilamiento de deuda soberana. A dicha negociación estaban supeditados los canjes y nuevas tomas de deuda que pretendían realizar las provincias del sur. Tanto Chubut como Río Negro aparecían como más comprometidas y a la espera de un acuerdo de la Rosada, pero la información trajo alivio a toda la región.

Además, otro aspecto positivo se dio en torno a la cotización del barril de petróleo Brent, que subió en los últimos días hasta llegar a superar la barrera de los 45 dólares, piso mínimo considerado por las provincias como rentable para sostener la inversión y lograr sustentabilidad. La suba se verá reflejadas en las regalías, que desde el inicio de la pandemia se vieron exponencialmente disminuidas por la baja del precio a raíz de la poca demanda y la disputa en el mercado internacional de los principales productores.    

Las medidas

Hacia fines de julio el gobernador neuquino Omar Gutiérrez adelantó la ejecución de un Plan de Reactivación Económica distribuido en diferentes áreas de Gobierno. El mandatario presentó un plan de salvataje para el sector comercial, compuesto por medidas tributarias y créditos, para ayudar a superar la crisis. Además, elaboró una planificación estratégica de reactivación económica del sector turístico y anunciaron una serie de medidas para artistas, espacios culturales y emprendimientos digitales y un plan de Obras e Infraestructura y Servicios Públicos.

En el caso de los comercios, la iniciativa neuquina beneficios tributarios para el sector la prórroga de la exención de Ingresos Brutos que implica un costo fiscal de 240 millones de pesos (40 millones mensuales entre julio y diciembre). También el lanzamiento de líneas de créditos destinadas a la recuperación de stocks y para capital de trabajo por un monto total de 173 millones de pesos, a través del Banco Provincia del Neuquén (BPN) y del Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (Iadep), con tasas de entre 15 y 20 por ciento.

 Para el sector turístico se planteó una inversión de 2.5 millones de pesos para la realización de proyectos ejecutivos e inicio de algunas de las obras. Asimismo, se idearon 15 programas de actuación, basados en acciones claves para contribuir a la reactivación y repotenciación del sector turístico. En el caso del área cultural, se anunció el Plan Provincial de Reactivación del Ecosistema Cultural, que prevé una inversión de 38.460.000 pesos en diversos programas que contemplan a artistas, espacios culturales y emprendimientos digitales.

El caso Santa Cruz se dio a la inversa del escenario regional. Pasó de estabilizar rápidamente su economía debido a la ausencia de casos a tener un brote en la actualidad que obliga a retroceder en todo lo logrado respecto de autorizaciones y aperturas, lo que genera una real incertidumbre en materia económica.

El Ejecutivo no lanzó medidas económicas de ayuda al sector comercial, aunque sí hubo programas con beneficios fiscales. La Emergencia económica declarada en el inicio de la pandemia permitió un alivio en los compromisos para los contribuyentes, pero no logró subsanar las pérdidas ante el parate de la actividad para las PYMEs.

 Además, los últimos días de junio la Legislatura provincial aprobó este jueves -por unanimidad- la «emergencia económica turística» hasta el 31 de diciembre de 2020, con el objetivo de atender los efectos de la pandemia sobre la actividad. El proyecto contempla exenciones y créditos a tasas bajas para los actores del sector.

Son días de recalcular para el Gobierno santacruceño, que en pocas semanas se vio sumido en una emergencia sanitaria que hasta ese momento veía pasar de costado. Con las medidas de aislamiento en vigencia, deberá otra vez enfocarse en la crisis económica que dichas decisiones conllevan.

En Chubut, hay un post pandemia y un post deuda. Con la aprobación del plan de renegociación presentado por el Ejecutivo que conduce Mariano Arcioni, comenzará a delinearse con más claridad el plan presentado por el Goberrnador al inicio de su nueva gestión, que incluía una reducción del gasto con un ajuste en todas las áreas del Estado y, fundamentalmente, el achique de la planta de trabajadores.

A mediados de julio, Arcioni con diferentes cámaras empresarias y de la industria, áreas de producción de municipios y entidades y organismos vinculados al sector productivo donde presentó su Programa de Desarrollo Productivo y de Reactivación Económica pos Covid-19. Hubo escucha a los sectores convocados pero ninguna precisión de las políticas a implementar.

El paso del reperfilamiento, que comenzó con el acuerdo de Nación y siguió con el aval de la Legislatura provincial, permitirá al Ejecutivo patear vencimientos de deuda y asignar ese dinero a cuestiones vinculadas a la economía doméstica. Mientras tanto, se declaró la emergencia turística y climática, que por uno u otro motivo dio algo de alivio a gran parte de los actores vinculados al comercio y la producción. Además, se avanzó en la vuelta de la actividad

Otro que dio el puntapié inicial en ese aspecto fue el intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque, que mostró el camino de la reconstrucción al convocar a representantes de distintos sectores productivos, sociales y culturales de la localidad «para empezar a discutir y construir el futuro cuando el virus sea vencido por la ciencia».

La gobernadora rionegrina Arabela Carreras está inmersa en su propio laberinto. La floja gestión en materia sanitaria que impidió la detección veloz de casos y una desaceleración de la propagación del virus, centraron todos los esfuerzos en la Salud, pese a los intentos de llevar la agenda al terreno económico.

Con una avalancha de casos en los últimos días, ni la emergencia turística ni los beneficios tributarios con moratorias de hasta 36 cuotas lanzados en las últimas semanas parecen ser suficientes, fundamentalmente porque no hay horizonte post COVID19 a un ritmo de 100 casos positivos promedio por día.

A principios de julio Carreras anunció la creación de un plan hay inversión pública y privada, al que describió «lo posible». No hubo una presentación formal y el devenir de los días y el avance del virus modificaron una vez más el escenario y agravaron la situación, reduciendo las posibilidades de maniobras del Ejecutivo

La Tecla Patagonia