Catamarca: La casi década de Micone: el funcionario más longevo de los últimos tiempos

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Fue puesto en funciones cuando Brizuela del Moral soñaba con la re-reelección y presentó su renuncia durante la gestión de Raúl Jalil.

La partida de Rodolfo Micone del ministerio de Minería marca el fin de la gestión del funcionario más longevo de los últimos tiempos en el Poder Ejecutivo Provincial, quien completó casi una década en el área, resistiendo nada menos que tres cambios de gobierno, un inusual registro que obligaría a bucear mucho para encontrar otro antecedente similar a ese nivel. Todo un récord, que además muestra en su parábola una trayectoria siempre ascendente en el área pública.

Micone asumió como director de Minería el 27 de diciembre de 2010, cuando el entonces gobernador Eduardo Brizuela del Moral todavía soñaba con la re-reelección y Minería estaba en manos del secretario Jorge Eremchuk. En menos de tres meses se derrumbó para siempre el agotado proyecto del otrora invencible Frente Cívico y Social, al imponerse la peronista Lucía Corpacci en las elecciones del 13 de marzo de 2011; pero al flamante funcionario le quedaba todavía un tiempo en el cargo, porque el recambio de autoridades se daría recién en diciembre de ese año.

Cuando la médica tomó el poder, sin embargo, Micone no sólo siguió en Minería, sino que fue ascendido, transformándose en el nuevo Secretario de Estado. Conservó su sillón durante los cuatro años del primer mandato corpacista, y luego de que ella triunfara en 2015 para conducir a la provincia cuatro años más, Micone fue ratificado en su puesto más allá de algunos intermitentes rumores de alejamiento.

Llegó el 2019, Corpacci rechazó la búsqueda de un tercer mandato y apoyó la candidatura del intendente capitalino Raúl Jalil, quien se consagró como el nuevo gobernador. Pero la tercera no fue la vencida: por el contrario, Micone una vez más fue ratificado y ascendido, ahora como titular del flamante Ministerio de Minería. Y allí permaneció hasta completar una marca sorprendente de días como referente de la minería.

Para evaluar la gestión de Micone, antes que nada debe decirse que le tocó la etapa menos floreciente del rubro. Lejos de las décadas del 90 y el 2000, cuando las regalías representaban ingresos fabulosos para el Gobierno, a Corpacci le tocó el epílogo de Bajo La Alumbrera, años de vacas cada vez más flacas en cuanto a recaudación, y para colmo con algunos conflictos fuertes con grupos ambientalistas. Esa resistencia a la producción minera logró neutralizarse, y surgió en el camino la oportunidad del litio, a valores menos significativos que los metales, pero que de todas formas abrieron un horizonte interesante, a caballo de las descomunales reservas con que cuenta la provincia para el elemento que sirve de materia prima a las baterías de todo el planeta.

Corpacci tuvo algunos logros importantes, luego de definir la minería como política de Estado, y avanzar en campos como el control ambiental ciudadano, la recuperación de Minas Capillitas, el afianzamiento de Farallón Negro y fundamentalmente la creación de CAMYEN, la empresa provincial que se observó como modelo en todo el país. Se multiplicaron los estudios de factibilidad, los proyectos de exploración y se posicionó a la provincia a nivel internacional, con participación regular en los principales foros mundiales.

Hay que decir que fue una etapa de mucho trabajo y pocos frutos, porque los tiempos en minería nunca se adaptan al ritmo electoral: se trata de procesos lentos y extensos, cuyos beneficios se vislumbran 15 ó 20 años después de iniciada la “siembra” de negociaciones. El panorama catamarqueño podría reactivarse al más alto nivel con la puesta en marcha de Agua Rica, pero Micone ya no estará en funciones para verlo.

El Esquiú