La plata milenaria: un mercado en auge con incremento de demanda pero descenso de oferta

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Ha habido momentos de la historia que la plata ha llegado a tener tanto aprecio por su valor como el oro u otros metales preciosos. La Era de los metales abrió un camino nuevo para el hombre, con la llegada del trabajo de herramientas, armas y otros utensilios elaborados con metal fundido.

por José Luis Barceló 

Los metales preciosos permitieron que el ser humano comenzara a trabajar elementos bellos, destinados al ornato y al embellecimiento personal. También a la elaboración de utensilios, abalorios o objetos de uso cotidiano, ya que pronto los humanos nos percatamos de la “blandura” de ciertos metales, como el oro o la plata, destinados a unos menos rudos que los de azadas, las hachas o las armas, que requerían dureza y resistencia.

Se han encontrado en tumbas y yacimientos arqueológicos armas, como hachas o espadas, incrustadas con oro o plata.

En la noche de los tiempos se confunde el momento en que los humanos realizaron estos primeros trabajos empleando metales preciosos, los mismos que hoy consideramos como tales. Fue mucho antes de que incluso se inventara la lengua, o al menos, los lenguajes escritos. Y ya existían armas o joyas.

Algunas de las primeras joyas ornamentales que se conocen, quizás ligadas a ritos iniciáticos como los de la pubertad o los esponsales, fueron realizadas con huesos o conchas de moluscos. Los más antiguos que se conocen fueron encontrados en Sudáfrica y datan de mas de 100.000 años, aunque los neandertales europeos también realizaban abalorios.

Puede sorprendernos, pero los primeros indicios del uso del oro en joyería se encuentran en nuestro país, España, y fueron hallados en las cuevas cacereñas de Maltravieso y en las cántabras de El Mirón. Se remontan al paleolítico tardío, aunque los historiadores creen que la metalurgia ya existía desde más de 10.000 años atrás, cuando los seres humanos comenzaron a emplear cobre nativo, plata y estaño para crear herramientas y, muy posiblemente, las primeras joyas.

Oro y plata estuvieron asociados por muchas culturas a los dioses, y en las culturas precolombinas el oro era símbolo de la divinidad solar.

Los humanos no nos hemos despegado del uso del oro o la plata en unas cuantas decenas de miles de años. Nos hemos olvidado, por suerte, de cazar mamuts o de emplear hachas para resolver algunos problemas con nuestros vecinos, pero no nos hemos desprendido ni un minuto de los metales preciosos.

La plata ha tenido su lugar esplendoroso en el mundo de los bienes domésticos, desde cubiertos, hasta jarras, vacos, bandejas o elementos decorativos. Ha habido momentos en los que la plata se ha apreciado más que otros metales, quizás por la escasez, quizás por su precio, e incluso ha habido momentos en los que se ha considerado un metal tan valioso que ha llegado a ser mucho más caro que en los momentos actuales, comparado con el índice de los precios actualizado.

Lo cierto es que la mayor parte de los metales, hierro, cobre, bronce, plomo y también los preciosos, como el oro o la plata, han estado ligados al invento de la moneda, cuya aparición se remonta al siglo VII antes de Cristo, creadas por la civilización griega en Anatolia, actual Turquía.

Aquellas primeras monedas se realizaron con una aleación de oro y plata llamada electron, y se acuñaban a martillo haciendo uso de unos cuños por cada lado, muchas veces con símbolos de los reyes de cada momento.

La denominación antigua latina de este metal era “argentum”, de donde procede su símbolo químico Ag, procedente a su vez del griego “argiros”, que deriva de una raíz indoeuropea que significa “brillante”. Nuestra querida Argentina, patria hermana de los españoles, deriva de éste nombre argénteo, pensando los españoles que en aquellos territorios había mucha plata. Y nuestra denominación española de “plata” es una derivación, extraña en la mayoría de los idiomas del mundo, que deriva de otro vocablo latino: “platus”, que quiere decir “plano”, por las láminas planas que se hacían de este metal blanco y brillante para trabajarlo y hacer objetos en la antigüedad.

La plata es un elemento muy poco común, y suele obtenerse como subproducto del tratamiento de minas de cobre, plomo o incluso oro. Hoy se sabe que aproximadamente el 70% de la producción mundial de plata se utiliza con fines industriales, y solo un 30% con finalidades monetarias, especialmente para la acuñación de medallas conmemorativas o emisiones especiales, ya que la plata casi no circula hoy como moneda de cambio.

Alguna de las propiedades que sobresalen de la plata es su resistencia a la corrosión, y es un excelente conductor de la electricidad, por lo que entre los usos industriales un 35% del metal de plata empleado se utiliza para componentes electrónicos, un 25% para monedas y medallas, un 6% para joyería. El uso en joyería puede parecer poco, pero ha habido en los últimos años una inversión física neta creciente de la plata en otros usos que ha compensado la menor demanda en joyería, que bien descendiendo en los últimos años.

Y, aunque no nos lo creamos, aún se emplea un 10% de toda la plata que se extrae en fotografía.

Otros usos raros y menos conocidos de la plata, que lo convierten en un metal muy interesante desde el punto de vista especulativo, es en la medicina, por su acción bactericida o para su uso para cubrir caries o tratamiento de verrugas, para la fabricación de algunos espejos, como lubricante en algunos rodamientos, para la confección de instrumentos musicales, para pilas de larga duración -las de plata tienen un 40% más de vida que las de litio…-, para los cristales tintados de las vidrieras o como catalizadores para purificar el agua.

Un uso muy importante y creciente de la plata es el de la fabricación de paneles solares, ya que es uno de los metales que mayor conductividad eléctrica y térmica tiene. Cada panel suele tener unos 20 gramos de plata, y se calcula que más del 13% de la demanda de plata industrial de los próximos años provendrá de la industria fotovoltaica, por lo que hoy la demanda de plata a nivel mundial está asegurada y es muy probable que su valor se multiplique casi por dos en el próximo quinquenio, convirtiéndole en uno de los metales más especulativos por sus amplios usos y aplicaciones tecnológicas.

La demanda mundial de plata subió en 2019 hasta las 991,8 millones de onzas, lo que supone un aumento del 0,4%., siendo México, Perú y China los mayores productores mundiales de plata en 2019, siendo la producción mundial de poco mas de 26.000 toneladas, un 1,3% menos que en 2018.

Este año descenderá aún más la producción. La crisis del Covid-19 no ha relajado a los mercados en su ambición por la plata, y se espera que el suministro de las minas continue disminuyendo dado el cierre temporal de las operaciones mineras y de exportación en varios países desde comienzos de 2020, lo que encarecerá el producto al hacerlo más escaso.

José Luis Barceló es Perito Judicial en Numismática y Bienes de Colección

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