Argentina, hacia una política exterior más federal

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El debate actual por la modificación en el reparto de la coparticipación secundaria no debería opacar el desarrollo federal que implicó, el 9 de septiembre, la firma de Alberto Fernández del decreto 741/2020 para la creación del Consejo Federal de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional.

Por Nahuel Oddone y Mariano Alvarez

La inserción internacional de las provincias argentinas ya se había institucionalizado en la reforma constitucional de 1994, con el “nuevo” artículo 124. Éste reforzaba una tradición de interlocución internacional a través de comités de frontera o integración y de entidades binacionales; así como proveyó -en el mediano plazo- mayores argumentos para la creación del Foro Consultivo de Municipios, Estados Federados, Provincias y Departamentos del MERCOSUR. Sin embargo, la articulación de la promoción externa (tanto política como comercial o turística) de las provincias, con la política exterior del país, estaba aún ausente en la institucionalidad del estado argentino.

El rol de coordinación había quedado supeditado a la Dirección de Asuntos Federales y Electorales del Ministerio de Relaciones Exteriores, que apoyaba las iniciativas provinciales orientadas al ámbito internacional, sin constituir un foro de debate entre las provincias para su desarrollo, de manera concertada y con el gobierno nacional.

El nuevo Consejo Federal cambiará las reglas del juego al permitir la participación de las provincias en la proyección internacional y el proceso de integración regional. Esta nueva institución sigue la tendencia de otros países federales como los Estados Unidos, donde el mes pasado se presentó un proyecto de ley bipartidario para la creación de una oficina, dentro del Departamento de Estado, con la función de coordinar políticas y programas para ayudar a los alcaldes y gobernadores a interactuar internacionalmente.

La formulación de la política exterior, entendida de forma clásica y desde la escuela realista, como un proceso de toma de decisión centrado en el Estado siendo un único actor homogéneo y monolítico, puede ser válida al momento de tratar temas sensibles -como la seguridad internacional- donde se requiere de una voz única. Sin embargo, la promoción económica, comercial, cultural o turística (entre otras dimensiones) requiere y se enriquece de la multiplicidad de voces que las provincias pueden aportar.

Antes que homogeneizar la pluralidad de intereses y visiones del país, la política exterior necesita reflejar las diferencias internas de la Argentina en términos de su potencialidad.

Si nos referimos, por ejemplo, a temas vinculados a la atracción de empresas para la minería a cielo abierto ¿cuál debiese ser la posición del país? La de prohibirla como hizo Mendoza o la de promoverla como hizo San Juan ¿Cuál de las más de 250 fiestas nacionales debiese de ser difundida internacionalmente? La de Navidad organizada por Misiones o la llevada a cabo por Córdoba, o priorizamos los productos típicos locales

¿Es solo el tango el baile característico de Argentina o debiésemos también promover la zamba, la chacarera, el malambo, el gato o el carnavalito? Estas preguntas han sido tradicionalmente abordadas como dicotómicas, cuando no lo son. Una verdadera política exterior federal implica la incorporación de todas estas dimensiones, transformando la oferta argentina al mundo en algo mucho más diverso, atractivo y productivo en términos de productos y servicios.

En ello, el papel del nuevo Consejo Federal será clave. Que cada provincia y la CABA se expresen y promocionen individualmente implica el riesgo de atomizar la oferta del país, transformándola en una competencia interna por recursos y el público destino. Por el contrario, contar con un órgano que coordine estas iniciativas y las involucre dentro del proceso de toma de decisión del país, favorece la cooperación, su articulación y difusión internacional.

Nahuel Oddone y Mariano Alvarez son politólogos e internacionalistas.

Clarín