Una meta ambiciosa: sumar US$30.000 millones anuales a las exportaciones

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Para exportar más se necesitan incentivos

Gabriela Origlia

CORDOBA.- Por la necesidad de divisas de la Argentina, el aumento de las exportaciones en unos US$30.000 millones es uno de los objetivos enunciados por el Gobierno nacional para que la Argentina «no vuelva a tener el clásico problema de angustia en la balanza de pagos. Si se desbalancea, se necesitan más dólares y no los tenemos, entonces o se escapa el tipo de cambio o empieza el endeudamiento», dijo el canciller Felipe Solá. ¿Cómo se alcanza esa meta?, ¿es realista?

Para Pablo Lavigne, economista de la consultora Abeceb y exdirector de Comercio Exterior en la gestión anterior, la meta es «un enunciado de buenas intenciones, porque no hay medidas que acompañen. La única manera de cumplir es que suba la soja y que Brasil reaccione». Insiste en que para avanzar se requiere un tipo de cambio «razonable» (que incluye también la brecha porque incide en las decisiones), de más integración del país al mundo y en que se tiene que permitir importar. «Proponer una relación comercial donde sólo se vende, no existe. La integración es un ida y vuelta», enuncia. También incluye la burocracia: «Volvieron los obstáculos, todo es más complicado». En esa línea, ratifica que el objetivo oficial es interesante «pero en el chequeo, nada suma».

Es un enunciado de buenas intenciones, porque no hay medidas que acompañen. La única manera de cumplir es que suba la soja y que Brasil reaccione

El economista y director de Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), Marcelo Elizondo, indica que el porcentaje de crecimiento del 30% que se espera «no es alcanzable en un ejercicio. Es muy elogiable que quieran apuntar tan arriba, pero desde el punto de la realidad, parece muy difícil», resume.

La pregunta que se hace, en cambio, es qué necesitaría el país para crecer «todo lo que pudiera». Elizondo apunta a un triángulo de factores: ordenar y estabilizar la macroeconomía, modernizar las regulaciones (laborales, tributarias y administrativas) y abrir la economía (que implica bajar retenciones, reducir límites a las importaciones y mejorar el régimen cambiario). «La Argentina para exportar más tiene que producir más, tiene demanda y mercados, el problema es la oferta», sintetiza.

Como parte de la estrategia oficial, la Cancillería puso en marcha el Gabinete de Comercio Exterior y el Consejo Público Privado para la Promoción de Exportaciones para articular una estrategia conjunta entre ambos sectores y se elaboró un mapa dinámico de oportunidades comerciales para las empresas. Sobre este trabajo, Elizondo indica que está bien, pero que corresponde primero resolver todos los problemas existentes en la macroeconomía. «En una segunda etapa viene todo esto, abrir mercados, eliminar obstáculos de ingresos a otros, avanzar con acuerdos», menciona.

Para crecer se necesita ordenar y estabilizar la macroeconomía, modernizar las regulaciones (laborales, tributarias y administrativas) y abrir la economía (que implica bajar retenciones, reducir límites a las importaciones y mejorar el régimen cambiario

El Subsecretario de Promoción de Comercio e Inversiones, Pablo Sívori, explica que con el Consejo Público Privado el primer punto es definir los complejos que tienen capacidad y potencialidad exportadora, identificar los mercados en los que focalizar la energía y determinar las acciones que el país debería realizar. «En la próxima reunión evaluaremos el contexto internacional, discutiremos a partir de información qué está pasando en el mundo, la gobernanza de los mercados, y a partir de ahí determinar cuáles son los atributos de los sectores para competir», graficó, aunque no respondió sobre cuáles son las medidas macroeconómicas que se necesitan.

En la agenda planteada hasta fin de año, buscarán consensuar posibles metas de exportación con distintas alternativas que incidirían (logística, impuestos, acuerdos). «Dejamos en claro que no podemos resolver todos los puntos, pero sí dárselos al Canciller para que lo ponga en consideración del gabinete interminesterial», apunta Sívori. Sigue la definición de mercados objetivos (en los que ya hay presencia y en nuevos) y de acciones de negociación y promoción.

Este año también se constituyó el Consejo Agroindustrial Argentino que impulsa un proyecto de ley -que viene presentando a Nación, provincias y legisladores- para crear las condiciones necesarias para el incremento anual de US$16.000 millones de las operaciones externas y la creación de 210.000 empleos directos y cerca de 700.000 indirectos. La intención es que se apruebe este año. Sívori ratificó que hay «diálogo permanente» con sus integrantes.

La propuesta -que tiene buena recepción entre las autoridades- prevé crear un marco de estabilidad fiscal y financiera por diez años entre 2020 y 2030, con la formación de una Mesa Nacional Exportadora, con «herramientas de política institucional, de relaciones internacionales, impositivas, financieras y técnicas con efectos fiscales neutros».

La propuesta del Consejo Agroindustrial Argentino -que tiene buena recepción entre las autoridades- prevé crear un marco de estabilidad fiscal y financiera por diez años entre 2020 y 2030, con la formación de una Mesa Nacional Exportadora,

Gustavo Idígoras, titular de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y uno de los voceros del Consejo Agroindustrial, apunta que la meta es el desarrollo de una «política de Estado agroindustrial», de no menos de 10 años, que «promueva inversiones, mayor producción, empleo y exportaciones» para todas las economías agroindustriales del país, representadas por la institución.

Añade que están en diálogo con los equipos técnicos de Nación, en especial los de Economía, Desarrollo Productivo y AFIP para «avanzar en las propuestas» y generar un proyecto de ley que sea tratado este año. «El objetivo es llegar a los US$100.000 millones en el 2030, empezando por un incremento inicial de US$15.000 millones sobre la base del año pasado», resume y enfatiza que hay que «industrializar el agro para generar mayor valor FOB de exportación».

No alcanza solo con el potencial

Más allá del potencial de Vaca Muerta, la Argentina tiene chances en biocombustibles. Verónica Geese, exsecretaria de Energía de Santa Fe y consultora de la Liga de Provincias productoras de Biocombustibles, describe que en las últimas semanas comenzaron las primeras exportaciones de bioetanol a Europa. Explica que los bios argentinos tienen una huella de carbono más baja que otros y eso le permite competir «con precio, calidad y con sostenibilidad. El mundo pide cada vez más energías que tienden a la descarbonización de la matriz; si bien no es una descarbonización total porque emiten 75% menos que el diésel común es una transición clave para ciertos sectores».

«Es cierto que en los últimos años hemos sufrido el cierre del mercado estadounidense y después el cierre y reapertura del europeo usando estrategias para comerciales -agrega-. Además, de exportar lo que tenemos es la posibilidad de sustituir importaciones lo que al final cumple la misma función, por eso es inexplicable por qué no se reemplaza el diésel que se está importando por bios. Sacamos dólares para pagar lo que producimos acá. El Gobierno debe tomar nota que es un sector que puede exportar porque tenemos capacidad de producción y, además, también se pueden ahorrar divisas».

En el sector minero, Alberto Carlocchia, presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, sostiene que los tiempos de desarrollo de los proyectos hacen «fundamentales» dos condiciones: estabilidad fiscal y seguridad jurídica. «Antes de que un yacimiento llegue a producir y exportar, requiere de financiamiento externo para solventar los gastos iniciales de exploración, construcción y capital de trabajo durante años sin ingresos; esas obligaciones se deben repagar al inicio de la vida operativa para poder seguir teniendo crédito. Si hay restricciones para repagar, las empresas entramos en situación de default. Un cambio en las condiciones cambiarias -como las nuevas restricciones anunciadas por el BCRA- atentan contra la producción actual y la posible inversión, cerrando el último flanco de financiación e impactando en la posibilidad de nuevas inversiones, ya que no existe seguridad jurídica para quien ya invirtió y además se merma la credibilidad frente a potenciales nuevos inversores».

Para Carlocchia, una «adecuada» política de promoción de grandes inversiones, en un contexto de reglas claras, podría generar inversiones por cerca de US$ 18.000 millones en los próximos seis años lo que permitiría «más que duplicar las exportaciones actuales», llegando a unos US$10.000 millones anuales. Agrega que cualquier medida de incentivo a los exportadores debe ser «ahora, si no se pierde la oportunidad, y dichas inversiones irán a otros destinos mineros con mucho mejores condiciones fiscales y cambiarias» que las de la Argentina.

Gustavo Santos, exministro de Turismo de la Nación, repasa que el sector llegó a ser el cuarto generador de divisas, alcanzando los US$5400 millones en 2019: «Entre 65% y 70% de la demanda argentina proviene de Sudamérica, por lo que se debe seguir trabajando con los países limítrofes para establecer determinadas condiciones para poder retomar la actividad lo antes que se pueda. Habría que tener los mismos criterios en toda la región; eso a corto plazo».

A mediano plazo, indica que hay pérdida de conectividad aérea y ese es un factor clave. En 2019, al país llegaron 7,4 millones de extranjeros, «cifra que se montó en una estrategia de apertura al mundo, con más líneas aéreas porque Buenos Aires no es un hub, sino un destino final. Se había conseguido un lugar importante en Sudamérica y eso es clave. Por el contexto mundial, hay que aspirar a sostener el mercado regional».

El sector del software es otro sector con potencial. Sergio Candelo, presidente de la Cámara de la Industria Argentina del Software, evalúa que lo primero es que salga la ley de Economía del Conocimiento «que hace nueve meses que está por salir y no sale». Explica que se trabajó con el Gobierno para el proyecto que se aprobó a mediados de año, cuyo plazo vence el 30 de este mes. «Teníamos planificado un año con una norma de promoción que no está, la que está por salir no aparece, no recibimos los ATP porque en general estamos facturando algo más que en 2019. La promesa es que saldrá sin cambios».

Candelo indica que el plan a 2030 es llegar a US$10.000 millones de exportaciones (en el 2019 fueron casi US$2000 millones): «Implica muchas cuestiones, incluidas políticas estables de comercio exterior. Las últimas medidas muestran las dificultades que atraviesa la Argentina. Más allá de las normas puntuales para el sector, tiene que haber un panorama general mejor. Para una Pyme que no tiene acceso a financiamiento, que no salga la ley y se acumulen nueve meses de ayudas, complica a muchas empresas»..

Por: Gabriela Origlia

La Nación