El mercado del oro, durante y después de la pandemia de coronavirus

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La demanda de inversión es una de las claves que han permitido al mercado del oro sobrellevar la pandemia de Covid-19. Las excelentes cifras registradas en el primer semestre del año, especialmente en lo que se refiere a la inversión en ETF, han servido para compensar la caída de la demanda de consumo, especialmente en los países asiáticos, y va a marcar el futuro del oro en 2021.

por José Ángel Pedraza 

Son las principales conclusiones de la ponencia ofrecida por el director de estrategia de mercados del Consejo Mundial del Oro, John Reade, en la ponencia virtual con la que ha participado en el prestigioso Gold Forum Americas, organizado por el Denver Gold Group.

Según Reade, los principales argumentos que hacen destacar al oro por encima del resto de commodities (mejores rendimientos a largo plazo, menor volatilidad, mejor diversificación, alta liquidez, depósitos de valor…) siguen siendo válidos para atraer a los inversores. “Pero a la luz de los extraordinarios acontecimientos que estamos viviendo en este 2020, hay que plantearse la cuestión del oro en la era del coronavirus”, señala el ejecutivo del Consejo Mundial del Oro.

Como explica en su ponencia, el impacto del coronavirus sobre las economías ha sido terrible: la producción se ha reducido; el desempleo se ha disparado a pesar de los programa gubernamentales destinados a proteger el empleo; el déficit comercial de los países se ha disparado también; y la deuda de los mismos va a crecer considerablemente incluso en los escenarios de recuperación más optimistas.

Aumento de la demanda de inversión

Según John Reade, uno de los principales factores que han permitido que el oro alcanzase su máximo histórico (2.075 dólares la onza a principios de agosto), en un entorno, además, de estabilidad del dólar, ha sido el gran aumento de la demanda de oro por parte de los inversores occidentales.

En especial, este aumento de la demanda ha sido considerable por parte de los inversores en ETF de Europa y los Estados Unidos. “A estas alturas del año, la demanda de ETF ya ha superado la de cualquier otro año, y han sobrepasado incluso las cifras récord de compras de los bancos centrales en 2018 y 2019”, apunta Reade.

A efectos comparativos, la demanda de ETF de oro durante el primer semestre del año equivale, aproximadamente, al 40% de la producción de metal durante este mismo periodo.

En cambio, la demanda global de monedas y lingotes se ha reducido un 32% interanual en los primeros seis meses del año, debido al impacto del Covid-19 en los mercados asiáticos, especialmente en China y la India, que acaparan la mayor parte de la misma.

“A pesar de que los inversores europeos han comprado más monedas y lingotes que en ningún otro año desde 2010 y los estadounidenses han cuadruplicado sus compras, la caída de los mercados asiáticos ha impactado a nivel global”, asegura John Reade.

Esta caída ha sido muy significativa en el sector que más oro consume, el de la joyería, cuya demanda se desplomó un 46% en el primer semestre, una caída mayor que la que registró durante la crisis de 2008.

Por su parte, el sector tecnológico, que representa alrededor del 7% de la demanda global, también ha registrado una caída, en concreto del 13% en el primer semestre, provocada por la desaceleración de la economía global.

En cuanto a los bancos centrales, su demanda se ha reducido a un nivel inferior a la media de los últimos diez años, a lo que ha contribuido, según Reade, la decisión del Banco Central de la Federación Rusa (el más activo en compras en la última década), de dejar de aumentar sus reservas de oro desde el pasado 1 de abril.

Respecto a la producción procedente de la minería, el cierre de muchas explotaciones obligado por las medidas de control del coronavirus ha impactado en la cifra del primer semestre, que ha sido un 5% inferior a la del mismo periodo de 2019.

Asimismo, el reciclaje también se ha visto afectado, debido al cierre de los comercios donde los clientes podían ir a vender su oro. “Habrá que estar pendientes de las cifras de reciclaje durante el segundo semestre para ver lo que va a suceder con el suministro global en 2020 y años venideros”, apunta Reade, quien señala también que “el alto precio del oro, que suele ser un factor decisivo para el aumento del reciclaje, sirva para que se incremente la cantidad de oro disponible”.

Claves de 2020

En su ponencia, el director de estrategia de mercados del Consejo Mundial del Oro, John Reade, señala las que, a su juicio, son las claves para determinar el comportamiento del oro durante el presente año:

La capacidad de la demanda de inversión para compensar la caída de la demanda de consumo.

¿Qué ocurrirá si la demanda de consumo se recupera mientras sigue aumentando la demanda de inversión?

La evolución de la situación de la economía global.

La forma en la que se producirá la recuperación (en L, en V, en U).

En sus conclusiones, Reade apuesta por una demanda de consumo débil durante el resto del año, debido al alto precio del metal y a la debilidad de las economías. Los bancos centrales comprarán menos oro en 2020 y, probablemente, también en 2021, que en los años anteriores.

“La demanda de inversión va a seguir siendo muy importante, gracias a la influencia de cuatro factores: la combinación de riesgo alto, bajo coste de oportunidad y la inercia positiva de los precios; la importante subida de las bolsas no cuenta con unos cimientos sólidos, lo que puede conducir a importantes caídas; los bonos están mostrando un rendimiento muy bajo y escasa protección frente al riesgo; y existen posibilidad de un escenario inflacionista o deflacionista”, concluye.

Oroinformacion.com