La mentira del oro papel: el oro de los ETF supera con mucho las reservas reales de los bancos

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Ya hemos hablado en varias ocasiones de los peligros del llamado ‘oro papel’, nombre con el que se conoce a las inversiones en productos relacionados con el metal (ETF, certificados, contratos de futuros…), pero que no implican la propiedad del mismo por parte de los inversores. Un reciente artículo firmado por el CEO de una firma internacional de asesores financieros vuelve a encender las alarmas.

por José Ángel Pedraza

En un artículo publicado en el Budapest Business Journal y firmado por Les Nemethy (CEO de Euro-Phoenix Financial Advisors Limited) y Alberto Scalabrini, se vuelve a advertir a los inversores sobre el peligro de crisis que se cierne sobre el mercado del llamado ‘oro papel’, que comprende productos referenciados al oro, como los ETF, los contratos de futuros o los certificados.

“Existe mucho más oro papel que oro físico. Sus valores relativos están en torno a 200-300 billones de dólares en oro papel, frente a apenas 11 billones de dólares en oro físico, del que alrededor de un billón corresponde a los bancos centrales”, advierte de entrada el artículo.

La mayoría de este oro papel se encuentra en forma de contratos negociados en el mercado de Londres y en el COMEX de Nueva York, donde los bancos están emitiendo contratos de oro que exceden con mucho el valor del oro que realmente acumulan en sus cámaras acorazadas.

“De igual forma, la mayoría de los ETF de oro solo están respaldados por una pequeña porción de oro, insuficiente para cubrir el valor de todos los ETF que hay en circulación. A diferencia de los bancos convencionales, que cuentan con una estricta regulación y son relativamente transparentes, los llamados ‘bullion banks’ cuentan con una regulación muy escasa y opaca”, advierten desde Euro-Phoenix.

Al igual que los bancos pueden sufrir una crisis de liquidez, si los clientes pierden su confianza en la entidad y acuden en masa a rescatar su dinero, los ‘bullion bank’ también pueden sufrir estas crisis.

“Si depositas tu dinero en un banco, este dinero pasa a pertenecerle, y se utilizará, en caso de quiebra, para pagar a los acreedores. De igual forma, cuando se compra oro a uno de estos bancos, lo más habitual es que este oro se encuentre en una cuenta ‘sin asignar’, lo que legalmente significa que has prestado tu oro al banco y que, en caso de quiebra, solo serás un acreedor ordinario”, advierte el artículo.

Para proteger los intereses del cliente, los ‘bullion banks’ ofrecen también la posibilidad de depositar el oro en una cuenta ‘asignada’, para lo que hay que pagar unas considerables comisiones de custodia y seguro. De esta forma, el oro ‘asignado’ seguirá siendo del cliente aun en la eventualidad de que el banco quiebre.

Desde la London Bullion Market Association (LBMA) estiman que el 95% de las transacciones en los mercados de metales preciosos de Londres se realizan en metal sin asignar. Cada día se negocia más oro papel que el total de reservas de oro físico existentes en todo el mundo.

“Dado que el mercado de oro papel es mucho mayor que el de oro físico, la formación del precio se produce habitualmente en el mercado de papel, mientras que el mercado físico simplemente acepta esos precios. Sin embargo, en caso de crisis global, se puede registrar un punto crítico teórico en el que los inversores en oro papel quieran convertir sus contratos en oro físico, lo que provocaría una escasez de oro físico y la desconexión entre los precios del oro físico y el oro papel”, señalan Nemethy y Scalabrini.

De hecho, el pasado mes de marzo se produjo un fenómeno similar en el mercado del oro de Nueva York, cuando los ‘bullion banks’ estuvieron a punto de no poder hacer frente a las entregas de oro físico a los inversores.

Aunque se culpó de la crisis a la pandemia de Covid-19 y a la imposibilidad de enviar lingotes de oro desde las refinerías europeas (algunas de las cuales estuvieron cerradas temporalmente), la situación puso de relieve el peligro de contar con tan escasas reservas de oro.

“¿Qué podría provocar una escalada de la demanda de oro físico? A pesar de la reciente (y probablemente solo temporal) caída del precio del metal, no hay que ir muy lejos para encontrar varios ejemplos: unas elecciones estadounidenses especialmente disputadas, que provoquen un aumento de la violencia en EEUU; la invasión de Taiwán por parte de China; una guerra en Oriente Próximo; un repentino aumento de la inflación, que provoque un aumento de los tipos de interés, desencadenando una oleada de quiebras e impagos…”, señala el artículo.

Según los autores, no se puede asegurar con certeza que todos estos eventos vayan a tener lugar, ni mucho menos pronosticar cuándo, pero ninguno de ellos podría calificarse como un ‘black swan’ (“cisne negro”, expresión inglesa que designa un suceso impredecible, de gran impacto socioeconómico).

En cualquiera de estos casos u otros eventos extremos, el precio del oro papel se desplomaría y el del oro físico se dispararía. Asumiendo que el precio del oro papel cayera a la mitad, la evaporación de más de 100 billones de dólares de su valor podría desencadenar una recesión, o convertir una recesión en una depresión.

Las conclusiones de los autores son claras: “en primer lugar, se necesita una regulación más transparente de los mercados del oro. En segundo lugar, desde la perspectiva del inversor, si el objetivo es la seguridad, recomendamos invertir en oro físico (lingotes o monedas) o, si se decanta por el oro papel, al menos debe ser consciente de sus riesgos”.

Oroinformacion.com