La autonomía en minerales críticos, una carrera cuesta arriba para la Unión Europea

  • 20 de enero, 2026
El Viejo Continente está intentando reducir su dependencia de China en cuanto a la importación de minerales clave para la industria.

Sin embargo, sus iniciativas se enfrentan a la falta de inversión, la fragmentación nacional y la dificultad para implementar proyectos mineros dentro del territorio comunitario

Luis Alberto Peralta

La Unión Europea enfrenta en 2026 el reto de superar su adicción a las importaciones de minerales estratégicos. Según fuentes comunitarias, la alta dependencia de China, que domina tanto la producción como el refinado de muchos de estos elementos, implica una vulnerabilidad comparable a la que suponía el gas ruso en décadas pasadas; específicamente por su rol esencial en la transición energética de las próximas décadas. En este contexto, los expertos alertan de que la actual coyuntura geopolítica demanda que el Viejo Continente se blinde ante posibles turbulencias o imprevistos, pero su estrategia parece no estar cumpliendo con las grandes expectativas.

La aplicación de dos paquetes de restricciones a la exportación de tierras raras por parte de China en abril y octubre de 2025 hace evidente la necesidad de diversificar proveedores. Aunque Pekín ha suspendido temporalmente estas medidas, el posible uso de esta carta como forma de presión política ha puesto en alerta a los Veintisiete. En respuesta, la UE ha lanzado iniciativas como la Ley de Materias Críticas (CRMA, por sus siglas en inglés) y ha establecido 15 alianzas cruciales en materia de minerales estratégicos con países como Sudáfrica, Namibia, Argentina, Chile y Canadá.

“Si el petróleo impulsó el auge del siglo XX, el siglo XXI está cada vez más definido por los materiales estratégicos. Metales y minerales como el cobre, el litio, el níquel y las tierras raras han pasado de ser meras notas técnicas a convertirse en una prioridad. Son elementos clave para la transición verde, junto con la rápida urbanización, la aceleración de la digitalización y las crecientes necesidades de infraestructuras. Su relevancia no es nueva; lo que ha cambiado es la magnitud y la demanda prevista, que en conjunto apuntan a un cambio estructural de fondo”, sentencian los expertos de J. Safra Sarasin Sustainable AM.

Factor chino

A pesar de los esfuerzos europeos, desvincularse del dominio de Pekín se plantea como un gran reto; sobre todo por los monopolios que han logrado establecer en algunos de estos productos. Por ejemplo, aproximadamente el 70% de la producción mundial y alrededor del 90%, del procesamiento de tierras raras tiene lugar en el gigante asiático.

“Los elementos de tierras raras, especialmente las tierras raras pesadas, se encuentran entre los más difíciles de obtener para las empresas en la actualidad. Además, el grafito, el galio y el cobalto presentan grandes riesgos de suministro para Europa debido al dominio de China tanto en la producción upstream como en el procesamiento midstream/downstream. Estas vulnerabilidades dejan a las industrias europeas a merced de las interrupciones del suministro y la volatilidad de los precios”, explica a CincoDías Roman Hohl, gestor de carteras de Vontobel.

La situación es similar en el caso de los metales para baterías, cuyo procesamiento se concentra sobre todo en China y, en menor medida, en Indonesia. “Este dominio crea una dependencia significativa para la Unión Europea, ya que la UE depende mucho de las importaciones de estos países para obtener materiales críticos”, detalla Hohl.

Carsten Menke, director de investigación de Next Generation de Julius Baer, concuerda con esta perspectiva. “China seguirá siendo líder en el refinado de tierras raras y metales clave para baterías, en particular el litio, no solo en 2026, sino también en el futuro próximo. Estas cadenas de suministro están consolidadas, sobre todo porque China también es el principal consumidor industrial de estos metales. En el caso de metales industriales básicos como el aluminio y el cobre, el panorama es similar. Pekín domina la demanda y, por lo tanto, también la producción de metales refinados, pero la dependencia no es tan fuerte como en el caso de las tierras raras y otros minerales críticos”, indica el experto de Julius Baer a este diario.

¿Cuellos de botella?

El temor por posibles problemas de suministro crece en Europa y en el resto del mundo. De hecho, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) destaca que las restricciones comerciales afectan cada vez más a los mercados de minerales críticos, y la reciente ola de medidas de control de las exportaciones, especialmente por parte de China, aumenta la incertidumbre.

“Los riesgos se ven amplificados por la alta concentración de la oferta, especialmente en las etapas de refinación y procesamiento. China es el refinador dominante para 19 de los 20 minerales analizados, con una cuota de mercado promedio cercana al 70%”, observaban las últimas proyecciones para el sector de la AIE en 2025.

En esta coyuntura, los analistas de Vontobel consideran que existe un riesgo significativo de que se produzcan cuellos de botella en el abastecimiento para Europa este año. “China tiene una influencia considerable; si decidiera restringir o detener el suministro de tierras raras a Europa, se crearía un importante cuello de botella. Esto es especialmente preocupante para las industrias que dependen de los imanes de tierras raras, como la automoción, los semiconductores y la defensa. La creación de una cadena de suministro alternativa fuera de China llevaría años, lo que dejaría a Europa expuesta a corto y medio plazo”, asegura Roman Hohl.

Como dato, las últimas cifras de Eurostat revelan que la UE importó en 2024 alrededor del 95% de sus tierras raras desde China, Rusia y Malasia, siendo el gigante asiático el origen del 46%. En cuanto al litio, cerca del 35% llegó también de este país. De forma similar, un 38% del grafito natural, un 55% del cobalto, un 73% del galio y el 96% del magnesio importado por la UE provienen de este origen.

Respuesta

Ante esta situación, Bruselas está intentando luchar contra la dependencia, tomando como eje central la ya mencionada Ley de Materias Primas Críticas adoptada en marzo de 2024. Esta norma apunta a lograr un 10% de extracción, un 40% de procesamiento y un 25% de reciclaje de estos materiales dentro del territorio comunitario para 2030, a la vez que busca limitar la dependencia de un solo país al 65% en toda la cadena de valor europea.

La CRMA lanzó un marco para proyectos estratégicos de interés público europeo, acompañado de una herramienta que pretendía simplificar la tramitación de permisos, y un mecanismo para conectar a los actores interesados en producción, compra y venta dentro de la UE.

Con este respaldo, se anunciaron 47 proyectos iniciales en toda la región, “Algunos de estos proyectos estratégicos y otros de materiales similares, tienen la capacidad de implementarse a muy corto plazo para ayudar a la UE a reducir sus dependencias de un solo país de origen entre un 30% y un 50% para 2029, a más tardar; para ayudar a las cadenas de valor de las baterías, las tierras raras o las materias primas relacionadas con la defensa”, expresa un documento de la Comisión Europea.

Dicho esto, Bruselas reconoce que, para conseguir la capacidad de producción necesaria, esos proyectos deben movilizar alrededor de 2.150 millones de euros para cubrir sus necesidades financieras estimadas, tanto para gastos de capital como operativos. “Esto no puede lograrse sin la intervención pública para reducir el riesgo de los proyectos y movilizar las sustanciales inversiones privadas necesarias. Por lo tanto, deben movilizarse herramientas de reducción de riesgos y deben desbloquearse los cuellos de botella regulatorios para acelerar el inicio de la producción de esos proyectos relevantes. De lo contrario, los proyectos seguirían limitados por la reticencia de los inversores a comprometerse con operaciones complejas y a largo plazo y por los limitados intereses de la industria downstream en los acuerdos de compra”, subrayan fuentes oficiales del Ejecutivo comunitario.

Para abordar estas dificultades, la Comisión anunció recientemente el Plan de Acción ResourceEU, que asignará 3.000 millones de euros para reducir el riesgo y financiar proyectos estratégicos de minería, refinado y reciclaje dentro de las fronteras europeas. Para impulsar la implementación del este plan, la Comisión, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y los Estados miembros están desbloqueando apoyo financiero para dos proyectos materiales críticos que “cubrirán con prontitud las necesidades de la UE”: El proyecto de molibdeno Malmbjerg de Greenland Resources, destinado a garantizar la seguridad del suministro al sector de defensa; y el proyecto de extracción de litio de Vulcan en Alemania, destinado a contribuir al suministro de materias primas para baterías. El proyecto obtuvo 250 millones de euros de apoyo financiero delBEI.

Obstáculos

Sin embargo, de momento estos mecanismos no han logrado incrementar el financiamiento ni acelerar considerablemente los tiempos de los proyectos. “Ante la falta de inversión y reparto de riesgos a nivel de la UE, los Estados miembros actuaron individualmente. Alemania, Francia, Italia y, más recientemente, los Países Bajos, crearon sus propios fondos nacionales de materiales críticos. Sin embargo, su ejecución ha sido glacial. El fondo francés de 500 millones de euros aún no ha anunciado inversiones, el fondo italiano de 1.000 millones de euros permanece inactivo y el fondo alemán de 1.000 millones de euros tardó más de un año en realizar su primera inversión en diciembre de 2025”, acusa Arthur Leichthammer, investigador de políticas del Centro Jacques Delors, en un análisis actual.

La concesión de permisos para nuevas minas en Europa también sigue siendo un reto importante. De hecho, incluso la Comisión admite que los retrasos y la incertidumbre en la tramitación de permisos siguen siendo “un reto clave” en el desarrollo de proyectos de materias primas en la UE. “Estas ineficiencias representan un coste enorme para la industria. Cada retraso debilita la confianza de los inversores, erosiona la ventaja de ser pioneros y aumenta los costes de inversión y financiación”, reconocen en una publicación oficial.

“Por ejemplo, la reciente oposición de la comunidad en Serbia provocó la suspensión de los planes de Rio Tinto para una mina de litio tras años de protestas. Como resultado, es probable que Europa siga dependiendo de proveedores extranjeros en un futuro previsible, ya que el desarrollo de nuevos proyectos nacionales sigue siendo un proceso largo y controvertido”, subraya Roman Hohl.

A pesar de todo, si bien existe riesgo, no todos los expertos se muestran tan negativos. “Los países están desarrollando recursos nacionales, por ejemplo, tierras raras en Francia, España, Suecia o Noruega. Las empresas están diversificando sus proveedores de metales primarios e igualmente intentan satisfacer sus necesidades mediante el reciclaje. También se centran en la extracción de minerales críticos de los relaves mineros, por ejemplo, en Finlandia, Irlanda y Bulgaria. En términos de suficiencia, no vemos un alto riesgo de escasez. Por el contrario, creemos que las iniciativas para aumentar el suministro nacional, tanto por parte de la UE como de EE UU, podrían resultar en una sobreproducción en algún momento debido al pequeño tamaño de los mercados subyacentes”, comenta Carsten Menke.

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