Oro y Plata en máximos: el impacto estratégico de los metales en el balance del BCRA

  • 27 de enero, 2026
La crisis global revaloriza las reservas del BCRA y posiciona a la Argentina ante un nuevo paradigma minero en 2026.

El mercado financiero internacional registró un fenómeno sin precedentes al cierre de la segunda semana de enero de 2026. Por primera vez en la historia, el oro superó la barrera de los 5.000 dólares por onza. Este avance respondió a una combinación de volatilidad financiera, tensiones geopolíticas y las decisiones económicas del presidente estadounidense Donald Trump.

El precio al contado alcanzó los 5.088,52 dólares, mientras que los futuros para entrega en febrero se situaron en 5.079,30 dólares. Esta trayectoria ascendente encontró sustento en la debilidad del dólar y los conflictos bélicos en Ucrania y Gaza.

Por su parte, la plata acompañó este movimiento con una solidez sorprendente. El metal blanco superó los 100 dólares por onza tras un incremento del 147% durante el año anterior. En las jornadas recientes, marcó un récord de 109,44 dólares, impulsado por compras de inversores minoristas y una escasez persistente en los mercados físicos. Estos valores consolidan a los metales preciosos como activos de refugio ante una confianza endeble en los bonos y la divisa estadounidense.

Fortalecimiento patrimonial del Banco Central

La escalada de precios generó un efecto directo en la solvencia de la autoridad monetaria argentina. Las reservas brutas del BCRA superaron los US$45.000 millones por primera vez en cuatro años. Aunque la Argentina no operó como comprador neto en los informes recientes del Consejo Mundial del Oro, la revalorización de sus activos existentes transformó el balance de la institución. La entidad posee 1,98 millones de onzas troy, equivalentes a unas 61,7 toneladas de metal dorado.

Al inicio de la gestión de Javier Milei, estas tenencias representaban aproximadamente 4.000 millones de dólares. Actualmente, esa misma cantidad de metal posee una valuación de 8.500 millones, lo que implica un crecimiento patrimonial superior al 110% por puro efecto de mercado. Además de esta ganancia contable, el Central sumó divisas mediante compras en el mercado por más de 800 millones de dólares en lo que va del mes, reforzando la estabilidad cambiaria.

Tendencia global de desdolarización

Los bancos centrales de economías emergentes lideran la demanda mundial de oro para reducir su dependencia del dólar. Polonia encabeza esta tendencia tras adquirir 95 toneladas en los primeros once meses de 2025. Su plan estratégico busca sumar otras 150 toneladas adicionales para integrar el grupo de los diez países con mayores reservas auríferas del planeta. Por su parte, Kazajistán incorporó 49 toneladas, logrando que el metal represente casi el 69% de sus reservas totales.

En la región, Brasil destacó con la compra de 43 toneladas, mientras que China mantuvo su programa de adquisiciones por decimocuarto mes consecutivo. El gigante asiático posee un stock de 2.300 toneladas, lo que equivale al 7,7% de sus activos internacionales. Esta demanda institucional constante, que promedia las 60 toneladas mensuales, actúa como un soporte fundamental para las cotizaciones internacionales.

Dinamismo en el sector extractivo local

El auge de precios internacionales derramó beneficios sobre la economía real argentina. Las exportaciones mineras alcanzaron los 6.037 millones de dólares en 2025, marcando el valor más alto en la historia del sector. El oro se consolidó como el motor principal de este rubro al aportar 4.078 millones en ventas al exterior. Este escenario reactivó proyectos mineros estancados y aceleró las inversiones previstas para el presente ciclo anual.

El panorama de los minerales críticos también mostró movimientos relevantes según los informes técnicos locales. El litio experimentó un alza significativa debido a modificaciones en las políticas impositivas de China y la creciente necesidad mundial de almacenamiento energético. En contraste, el cobre sufrió una leve caída semanal, afectada por huelgas en yacimientos clave, aunque la demanda de tecnologías limpias mantiene sus precios en niveles competitivos.

Perspectivas para el cierre de 2026

Los analistas proyectan que la tendencia alcista posee fundamentos para persistir. Instituciones como Goldman Sachs elevaron sus pronósticos y situaron el objetivo del oro en 5.400 por onza para finales de año.

Otros expertos, como Philip Newman de Metals Focus, anticiparon picos cercanos a los 5.500, advirtiendo que cualquier corrección de precios resultará breve ante el fuerte interés comprador.

El oro reafirma así su rol como escudo frente a los riesgos macroeconómicos y fiscales de largo plazo en un mundo marcado por la incertidumbre.

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